El hombre venido del futuro

Wilmer Barrios | domingo, octubre 07, 2007 | | | | | |
Einstein
el hombre venido del futuro
CiberEscrito N° 113 de MUNDO MEJOR
Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
septiembre de 2003

PREVIO AL TEMA
El procedimiento de "hablar o escribir en difícil",
considerado por algunos como prestigioso, es,
generalmente, un modo de encubrir la falta de claridad
o la ignorancia de quien lo emplea.
Si el autor no sabe con exactitud el significado
de sus propias palabras, menos accesibles
han de resultar aun para el sufrido lector.
Arturo Aldunate Phillips

En diciembre de 1998 di unas Conferencias en la austral ciudad de Puerto Montt, Chile y en una de ellas enfaticé:
Entre la larga lista de notables del mundo, hay diez personas que más admiro:
1. Pitágoras. Un gran iniciado, Maestro que decía que las cosas del Templo no deben tratarse en la plaza pública y las de la plaza pública no deben discutirse en el Templo.
2. Leonardo da Vinci, un súper genio visionario muy adelantado a su época.
3. Giordano Bruno, sacerdote muerto en la hoguera el año 1600 por decir que la Tierra no era plana ni el centro del universo. Por agregar que había vida en otros planetas que giraban en torno a otras estrellas o soles, vida en muchos casos superior ética, física y moralmente a la nuestra, y por explicar tan sabiamente la reencarnación.
4. Beethoven, quien estando sordo mientras componía la suprahumana parte coral de su novena sinfonía, dijo: "Aun no se han levantado barreras que digan al entendimiento humano de aquí no pasaréis".
5. Teilhard de Chardin, padre jesuita que defendió la vida en otros planetas, visionó el ascenso de la humanidad hacia una Súper-Humanidad y explicó el año 1925 la NOOSFERA o capa mental que rodea el planeta, fruto de los humanos pensamientos.
6. Einstein, el cerebro más desarrollado; el más grande Genio y como tal el más sencillo. Para él: La luz es la sombra de Dios.
7. Eliyahu Rips, un destacado matemático cuántico actual de la Universidad Hebrea de Jerusalén, quien descubrió, gracias al computador y su inspiración, el CÓDIGO SECRETO DE LA BIBLIA, creó un programa computacional para interpretarlo y tuvo la valentía de darlo a conocer. Mientras trabaja en sus investigaciones sobre el CÓDIGO SECRETO de la Torah (los cinco libros recibidos por Moisés), siente una presencia superior que lo acompaña y guía...
A estas siete personas, para completar los "top ten", debo agregar tres seres nacidos como Maestros en la India:
8. Vivekananda
9. Krishnamurti
10. I. K. Taimni
Alfa y Omega. En mi personal percepción, por sobre todos ellos, el Alfa y Omega como principio y fin de la humana Evolución representa al Enviado, para mi, el máximo ser que nos ha visitado y volverá.
Observo la lista de notables donde siempre en una elección las opiniones varían y respeto ajenas opiniones. De la lista aprecio que en mi primer libro "La Respuesta es:" dedico un capítulo, a manera de Ensayo, para Pitágoras; el número once, y otro para Taimni; el número ocho, y la cuarta parte del libro con tres capítulos; los números trece, catorce y quince motivados por Jesucristo "el máximo ser que nos ha visitado y volverá" a quien además, en el Portal de Internet, destiné los títulos 89; "La Luz del mundo" y 90; "Sagrado Testimonio". Giordano Bruno figura con el título 76; "El Nolano Mártir" y Pierre Teilhard de Chardin con el 82; "Sacrificio de Amor". Eliyahu Rips y su trabajo me estimularon para escribir el título 17; "Código Final". Beethoven, Vivekananda, Krishnamurti y Einstein inspiraron varias secciones de mis escritos y solo Leonardo da Vinci, a quien tanto admiro desde niño, no ha encontrado lugar destacado -todavía- en mi temática.
Enciendo o energizo el computador como considera correcto decir un amigo Ingeniero informático, activo el sistema musical cuadrafónico y en el programa reproductor puesto para ambiente de Concert Hall inicializo los Conciertos para violín de Bach. Los acordes musicales en su perfecta armonía me llevan a pensar en Einstein, con su violín y superior sapiencia sobre Bach, es decir, estoy pensando en el más grande genio "humano" que en muchos de mis escritos he mencionado, en especial mediante sus "deprofundis" citas. Es tanta la admiración y respeto del mundo de la Ciencia que ellos hablan de una era newtoniana o preeinstiana y la era científica desde Einstein. Entonces veo, mejor dicho visualizo un título para el nuevo escrito 113:

Einstein el hombre venido del futuro

Como carezco de miedo escénico y, para algunos soy irreverente, en especial con el paradigma lineal de pensamiento, me largo a la piscina del escribir previo decirme a mi mismo: ¿Por qué no? ¿Qué me impide rendir un profano homenaje a quien desde niño admiré? Lo haré como tributo de MUNDO MEJOR escrito por un neófito no iniciado en matemáticas y menos aún en física teórica, con la esperanza que ese pensamiento de un gigante del pensar, en alguna medida nos motive a Pensar Mejor.


Yo nada que ver con física y así, con comprensión, me vería el Gran físico ante tamaña ignorancia.
Total, la SONRISA no depende de la capacidad cerebral y en todos tiene una similar superior energía que nos iguala en la mágica fórmula

E=mc²
La SONRISA supera cualquier barrera y conocimiento y es la mejor ayuda para el más grande Conocimiento como lo es el de lograr CONOCERSE A UNO MISMO.
*
* *

Un "E-mail" que me dejó pensativo
No juzgues cada día por lo que cosechas,
sino por las semillas que siembres.
Louis Stevenson Robert

Subject: !!!
Date: Sun, 31 Aug 2003 15:45:47 +0200
From: Barcelona, España
Hola:
He aquí el que sembraba salió á sembrar.
Y sembrando, parte de la simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves, y la comieron.
Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y nació luego, porque no tenía profundidad de tierra: Mas en saliendo el sol, se quemó; y secóse, porque no tenía raíz.
Y parte cayó en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron.
Y parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál á sesenta, y cuál á treinta.
Quien tiene oídos para oír, oiga.
Mateo 13:3-8
Jesús ha dicho: He aquí que el sembrador salió y llenó su mano con un puñado de semillas, y las esparció. Algunas, por una parte, cayeron en el camino y vinieron los pájaros, las recogieron. Otras, cayeron sobre la roca y no arraigaron en el suelo ni hicieron crecer espigas hacia el cielo. Y otras cayeron entre espinas, estas ahogaron la semilla y el gusano se las comió. Y otras cayeron en buena tierra y produjeron buen fruto hacia el Cielo, rindió sesenta por medida y ciento veinte por medida.
Log.9. Evangelio según Tomás

Dos versiones de una misma parábola......... me gusta más la de Tomás!!
Leyéndola en estos momentos no pude evitar pensar en lo que haces tú con tu pagina Web........... sembrar semillas. Algunas caen en suelo árido, otras en corazones con buena tierra........... ¿te das cuenta de lo maravilloso que hacemos en el día a día? sembrando en nosotros sembramos en otros.......... ¡¡¡he ahí la sabiduría!!!

¡¡¡¡Te admiro amigo!!!!
A..
Gracias colega, amiga en la distancia, por el contendido de tus palabras. Palabras que me hacen pensar que no estoy tan solo en esta silenciosa cruzada con semillas que han llegado a buena tierra, no por mérito del sembrador sino de los receptores, y me llevan a retroceder en el tiempo a una carta escrita en 1982 cuando mi madre leyó mi primer libro "La Respuesta es:". Carta inspirada y profética; carta que accidentalmente recuperé cuando ya tenía listo en el año 2000 su segunda versión, ahora electrónica, de ese mi primer libro, para enviarlo por el FTP al CiberEspacio y que con tanta admiración, emoción y respeto la puse a manera de Presentación; carta de una madre que está orgullosa y en pocas palabras sabe decir tanto del escrito "iniciático" de su hijo que ella sí supo valorar:
***

LA RESPUESTA ES: resulta un libro interesantísimo. A través de su relato el autor nos lleva paso a paso en el Conocimiento de las distintas religiones y el Saber
que dejaron los Grandes Hombres a la humanidad,
facilitando a los no entendidos a encontrar La Respuesta por sí mismos a muchas de las interrogantes que se formularon durante su vida.

Vaya entonces mis felicitaciones por el gran esfuerzo al escribir este libro en forma tan elevada, y el deseo
profundo de que las semillas sembradas fructifiquen
en una Gran Cosecha.

Tu madre.
Elsa Pasquali de Seperiza.
Santiago
4 de Abril de 1982
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CiberOpiniones sobre el escrito 113 al postcierre de página
Subject: Re: 113
Date: Fri, 12 Sep 2003 21:27:51 +0000
From: Argentina
Mi querido Iván:
Acabo de leer tu escrito 113, me parece realmente bellísimo, por su simpleza, por su claridad y por la honestidad no carente de humildad que se refleja en cada una de tus palabras. Si la gente te admira es porque te lo mereces, no reniegues de esa admiración ni digas que es inmerecida porque es como negar las virtudes y los dones con que el Supremo Hacedor te ha dotado y no por casualidad, sino para un fin determinado. Naturalmente que a veces no entiendes por qué se te admira por algo que para vos es natural y cotidiano, te diría, pero esto me hace recordar algo que decía un sacerdote cuando era niña, él decía que Dios hacía su creación bordando, así es, Él bordaba y nosotros, desde abajo veíamos un montón de hilos y nudos informes que formaban un garabato inentendible, era lógico, nosotros desde abajo veíamos el revés del bordado, el derecho, la magistral obra, con todos sus matices solo podía ser visto desde arriba y esa visión solo la tenía el que realizaba el bordado.
No te idealizo, no idealizo a nadie pues vivo en un mundo real y no ideal, pero te admiro muuuuchooo!!!!!
Un abrazo desde Argentina
A...

Subject: Saludos
Date: Sat, 13 Sep 2003 01:38:48 -0400
From: La Habana, Cuba
Iván: Tu escrito No. 113 a partir de Einstein me ha conmovido hasta la médula.
¡Mira que siempre comento algo de tus trabajos...! Bueno, amigo mío, después de leer este monumento mayéutico, me he quedado como en un estado de perplejidad, los codos sobre la mesa, las manos sosteniendo la cabeza, la mirada fija en un punto inexistente en la computadora y el cuarzo de la 4ta Región cordillerana que me enviaste hace tiempo, catalizando nuestra comunicación más allá de circunstancias tecnológicas.
El único vocablo que viene y habla por todo mi ser es ¡OM!
Un abrazo, Guillermo

COMENTARIO
Según Shakespeare cuando un cielo está oscuro solo se aclara con una tormenta. La nube sobre los privados Santuarios humanos oscurece nuestra percepción de la realidad. La tormenta es inminente previo a la llegada de la Luz. De cada uno depende con sus pensamientos hacer un cielo de un infierno. Y pensar cuán buena tierra hay... Qué grato resulta a este humilde sembrador -y nada más-, que tiene por misión en su andar la noble misión de sembrar semillas que no le son propias, el poder, en vida, apreciar cuánta buena tierra encontró en su caminar. Ustedes CiberLectores honran esta página...

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LA POLARIDAD DEL CAMBIO
Porque nada hay encubirto,
que no haya de ser manifestado;
ni oculto que no haya de saberse.
Lo que os digo en tinieblas
decidlo en la luz...
Mateo 10: 26

Leer el comentario personal precedente me motiva a decir que toda Fuerza mental tiene dos polaridades,
una sustentada en partículas densas que son, para el ciclo de vidas transitorias y otra sustentada en
partículas sutiles que son y serán las definitivas. Muchas vidas hemos necesitado para ir, gradualmente
sustituyendo lo transitorio por lo definitivo, proceso que en este período de tiempo se acelera como
veremos más adelante y he dejado destacado en varios títulos precedentes. La Fuerza mental densa que
lleva hacia el Apocalipsis podemos, con nuestro mejor pensar potenciado por factores cósmicos, llevarla
hacia su lado de Luz o ANTIAPOCALIPSIS; la Fuerza mental densa que lleva al Caos podemos orientarla
hacia el ANTICAOS. Cada día son más los que salen del letargo, se apartan del rebaño que conduce al
hombre-masa y en su despertar, de manera intuitiva lo entienden e intentan Pensar Mejor. Aumenta en la
Tierra el número de lámparas encendidas que se aprecian desde el espacio exterior, son el reflejo de un
aura cada vez más dorada cuya radianza da Luz, no tan sólo por niños que así nacen en una mutación
positiva para el Cambio, sino por adultos que sufren un proceso transmutativo que en alguna medida el
pensamiento de Einstein nos podrá ayudar a entender mejor. Ese pensamiento quedará expuesto a
continuación y cada uno, por sí mismo verá cuánto de él discierne y cuánto en su libre albedrío incorpora
para PENSAR MEJOR. Las densas nubes que nublan nuestro Santuario interior las podemos anular no
con una tormenta sino con la propia Luz interior que se activa con el proceso del Pensamiento Positivo.
Nadie puede pensar por uno, por lo tanto cada uno se hace responsable de lo que en el futuro será, dado
que lo que desde hoy uno piense eso mañana uno será.


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DESARROLLO
El Hombre no es centro estático del mundo
como se ha creído por mucho tiempo;
es eje y flecha de la Evolución,
lo que es mucho más bello.
Pierre Teilhard de Chardin

No es el cerebro humano la fuente de nuestros pensamientos. Para entenderlo mejor veamos esta analogía: El cerebro actúa cual computador central biológico de la red corporal, red a la que están conectados miles de millones de computadores periféricos llamados células. Esta extensa red es dirigida desde otro plano por un computador sutil llamado mente, fuente de los pensamientos cuyos programas mantienen, mejoran, ponen a punto y hacen crecer al cerebro. Cada mejora y crecimiento cerebral significa una mayor acción o manifestación mental, pues la mente se manifiesta en proporcional grado según sea la capacidad cerebral del individuo. Ello sucede mediante un constante intercambio energético cuántico entre ambas realidades, siendo a su vez la mente el vehículo intermediario del alma, ubicada en una realidad aún más sutil, creadora de la mente para ponerse en contacto con la realidad del mundo exterior. Es la energía, fuerza e información del alma la que nos permite en esta vida ser y pensar. Y es el libre albedrío el que nos faculta a pensar y ser mejores permitiendo con ello gozar de un mejor y actualizado computador biológico llamado cerebro, dado que somos los únicos programadores de la mente y los únicos ingenieros informáticos para nuestro cerebro. Sin la energía del alma manejada por la mente el cerebro no sería y nosotros no hubiéramos nacido, a su vez sin el cerebro la mente no podría poner en contacto al alma con el mundo. Somos más, mucho más que un cuerpo que piensa mediante el cerebro: Somos un eterno e inmortal espíritu con un alma evolucionando en cuerpo físico.
En 1905 Albert Einstein teorizó que la masa y la energía pueden intercambiarse de acuerdo con la ecuación: E=mc² donde "E" es la cantidad de energía necesaria para producir una cantidad de masa "m" y c=2.998 x 108 m/s (velocidad de la luz en el vacío). Alternativamente "E" es la cantidad de energía que puede producirse de una masa "m". La ecuación masa-energía de Einstein ha sido verificada experimentalmente tanto en reacciones nucleares como en reacciones con partículas elementales y esta mágica fórmula o ecuación masa-energía revolucionó la física y el mundo de la Ciencia.
Quien elaboró esta mágica fórmula de una belleza tal en su aparente simpleza no vista antes, inició el siglo XX manifestando una filosofía de vida notable, enmarcada en una religiosidad sublime que unió Ciencia con Religión y expresada en conceptos cósmicos traídos del futuro para ser entendidos en el presente, reflejando como sombra esa Luz que es la Sombra de Dios.


¡Genial!
Al menos en esto, desde Quilpué,
puedo pensar de manera similar al Genio Albert Einstein, premio Nobel de Física en 1921 por sus estudios sobre la aplicación de la nueva teoría cuántica en el efecto fotoeléctrico. Nacido el 14 de marzo de 1879, en Ulm, Alemania y fallecido el 18 de abril de 1955, en Princenton, Estados Unidos.

De niño Einstein preocupó a sus padres por lo tarde que empezó a hablar, sin embargo su abuelo dijo de él: "Quiero a ese muchacho porque es imposible imaginar lo bueno y lo inteligente que se ha vuelto". En la edad escolar H. Minkowski, su profesor de matemáticas en Zurich, comentó de él: "Brillante... pero perezoso". Su profesor de griego le sentenció: “¡Nunca llegarás a nada!”. A los trece años ya había leído las obras de Kant, que le parecían tan sencillas a pesar que para la mayoría resultaban incomprensibles. De joven, una vez graduado, con escaso dinero a su haber decía: Si alguien viviese como yo, las novelas románticas no habrían existido nunca. En mis teorías sitúo un reloj en cada punto del espacio, pero en la vida real apenas puedo permitirme el lujo de comprarme uno para mi casa. Ya famoso, como profesor emérito en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton dijo: Soy en verdad un viajero solitario, y los ideales que han iluminado mi camino y han proporcionado una y otra vez nuevo valor para afrontar la vida han sido: la belleza, la bondad y la verdad.
Einstein decía que a la hora de describir cómo elaboraba sus teorías científicas, las palabras no parecían jugar ningún papel, sino que percibía imágenes visuales mas o menos claras. Es decir de manera natural Einstein utilizaba la Visualización, don que cada uno puede usar en forma consciente. Antes de morir había pedido que su cuerpo fuese incinerado o cremado, pero que el cerebro se reservara y conservara para su estudio. Así se hizo y Einstein, en su genialidad, por algo donó su cerebro a la ciencia para que fuera investigado después que él hubiera muerto. Morfológicamente ese cerebro era similar al de la mayoría de las personas, pero las áreas relacionadas con el cálculo presentaban hasta un 15 por ciento más de desarrollo, y un significativo número superior de células neuroglia, células a las que ya no tan solo se les atribuye ser sostén de las neuronas sino que además importantes en la química cerebral. La Dra. Diamond estudió el cerebro de Einstein y descubrió que tenía un 73% más de neuroglias que la media humana. La neuroglia es importante, y podemos con nuestra positiva actitud mental aumentar cada vez más su número, colaborando con ello a un mejor desarrollo cerebral y una mejor manifestación mental. En junio de 1999, investigadores de la Universidad McMaster de Ontario, Canadá, encontraron que el cerebro de Albert Einstein tenía algunas peculiaridades morfológicas que podrían haber influido en su gran capacidad de pensamiento espacial, matemático y, además, carecía de una fisura común que separa dos regiones del cerebro, lo que pudo haber proporcionado a sus neuronas una mayor rapidez y capacidad de intercomunicación.
El equipo de la doctora Sandra Witelson, de la Universidad McMaster, en Hamilton, Ontario, ha comparado ahora las características anatómicas del cerebro del genio matemático con las de 35 hombres y 50 mujeres con una inteligencia normal. "En general, es similar a todos, excepto en la zona de la región parietal inferior. Debido al mayor desarrollo de dicha área en ambos lados del cerebro, el cerebro de Einstein es un 15 por ciento más ancho que el resto de los analizados". Esta proporción anatómica inusual puede explicar el que Einstein resolviera los problemas científicos de la forma en que lo hizo. Además, al contrario que los demás cerebros, el de Einstein era único en el sentido de que no tiene el sulcus, el surco que recorre en parte esta área. Los investigadores especulan con que la ausencia de sulcus podía haber permitido que un mayor número de neuronas de esta zona establecieran conexiones entre ellas y trabajaran más fácilmente para, así, crear una red funcional muy extensa en la corteza. "Los resultados nos indican que las diferencias entre las personas en su capacidad cognitiva puede estar causada por diferencias en la estructura de su cerebro".
Resumiendo, para los investigadores resalta que:
Las neuronas del lado izquierdo del hipocampo eran más grandes que las del derecho y su tamaño era mucho mayor que el de las células de las personas con una inteligencia media.
Tenía un significativo número global mayor de células neuroglia que cumplen funciones metabólicas, de sostén, de defensa, para formar vainas de mielina en las prolongaciones neuronales y ayudan en la alimentación de las neuronas.
A su vez, la materia gris de la parte izquierda del hipocampo eran mucho menor en cuatro de sus cinco regiones que las del lado derecho.
El área parietal de su cerebro (el área en lo relacionada con el razonamiento de las matemáticas) es 15% más ancho que el promedio normal; además se encontró que el hueco entre los dos hemisferios conocido como sulcus, no es tan extenso en el cerebro de Einstein, lo que se asocia con mayor capacidad de neuronas o mayor facilidad para su trabajo.
Los lóbulos parietales eran 15% más amplios que el promedio.
Lo sorprendente era el mayor desarrollo de la zona dedicada a las funciones matemáticas y la gran concentración que había en ella de neuroglias.
El espesor de su corteza cerebral era menor también, pero con mayor densidad neuronal.
Tenía un número de conexiones neuronales elevadísimo, muy superior a la media.
¿Quieres tener un cerebro similar? Puedes comenzar desde ya a elaborarlo con una sonrisa, actitud mental positiva, mejorando la media diaria de 70% de pensar basura pensando mejor, usando en forma repetitiva frases de autoapoyo y una correcta visualización. (Ver "Manual del Buen Pensar")
Pienso que lo mejor para conocer a una persona es saber qué, a los demás, en su Libertad tuvo el valor de decir. Intentaré ofrecer una mínima parte del extenso universo de pensamiento que Einstein en esta vida manifestó. Primero será un conjunto de ideas sobre su avanzada visión de Religión, Ciencia y Filosofía, es decir su visión del mundo, luego cartas y mensajes, algunas preguntas con respuesta, conceptos de la relatividad y campo unificado para concluir con citas y frases célebres que él señaló. Además de conocer opiniones sobre quien él fue en cuanto pensamiento:

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SU VISIÓN DEL MUNDO
Cada hombre es escultor de su propio cerebro.
Dr. Santiago Ramón y Cajal

¿Cómo se vería la Tierra viajando en un rayo de luz?
Curiosa es nuestra situación de hijos de la Tierra. Estamos por una breve visita y no sabemos con qué fin, aunque a veces creemos presentirlo. Ante la vida cotidiana no es necesario reflexionar demasiado: estamos para los demás. Ante todo para aquellos de cuya sonrisa y bienestar depende nuestra felicidad; pero también para tantos desconocidos a cuyo destino nos vincula una simpatía.
El culto de la personalidad siempre me ha parecido una injusticia. Es verdad, la Naturaleza reparte sus dones con mucha diversidad entre sus hijos. Pero por suerte hay muchos bien dotados, y estoy seguro de que la mayor parte de ellos lleva una vida tranquila y retirada. No me parece justo, ni siquiera de buen gusto, que de todos ellos sólo unos pocos sean desmedidamente admirados, y que se les atribuyan fuerzas espirituales y facultades sobrehumanas. Tal ha sido en efecto mi destino, y hay un contraste grosero entre la capacidad y el rendimiento que se me atribuyen y lo que en realidad soy. La conciencia de tan extravagantes opiniones sería insoportable si no fuera que ellas mismas me dan un hermoso consuelo: regocija el que en una época tan acabadamente materialista se conviertan en héroes a hombres cuyos únicos objetivos están en lo intelectual y en lo moral.
Estoy convencido de que los hombres sobresalientes que -aún cuando restringidos a círculos pequeños- fueron considerados líderes a causa de sus obras, comparten todos el mismo ideal. Sin embargo tienen poca influencia. Parecería que el destino de las naciones debe dejarse inevitablemente en manos de los irresponsables dueños del poder político.
Pienso mil veces al día que mi vida externa e interna se basa en el trabajo de otros hombres, vivos o muertos. Siento que debo esforzarme por dar en la misma medida en que he recibido y sigo recibiendo. Me siento inclinado a la sobriedad, oprimido muchas veces por la impresión de necesitar del trabajo de otros. Pues no me parece que las diferencias de clases puedan justificarse: en última instancia reposan en la fuerza. Y creo que una vida externa modesta y sin pretensiones es buena para todos en cuerpo y alma.
No creo en absoluto en la libertad del hombre en un sentido filosófico. Actuamos bajo presiones externas y por necesidades internas. La frase de Schopenhauer: "Un hombre puede hacer lo que quiere, pero no puede querer lo que quiere", me bastó desde la juventud. Me ha servido de consuelo, tanto al ver como al sufrir las durezas de la vida, y ha sido para mi una fuente inagotable de tolerancia. Ha aliviado ese sentido de responsabilidad que tantas veces puede volverse una traba, y me ayudó a no tomarme demasiado en serio, ni a mí mismo ni a los demás. Así pues, veo la vida con humor.
No tiene sentido preocuparse por el sentido por el sentido de la existencia propia o ajena desde un punto de vista objetivo. Es cierto que cada hombre tiene ideales que lo orientan. En cuanto a eso, nunca creí que la satisfacción o la felicidad fueran fines absolutos. Es un principio ético que suelo llamar el Ideal de la Piara.
Los ideales que iluminaron y colmaron mi vida desde siempre son: bondad, belleza y verdad. La vida me habría parecido vacía sin la sensación de participar de las opiniones de muchos, sin concentrarme en objetivos siempre inalcanzables tanto en el arte como en la investigación científica. Las banales metas de propiedad, éxito exterior y lujo me parecieron despreciables desde la juventud.
Hay una contradicción entre mi pasión por la justicia social, por la consecuencia de un compromiso social, y mi completa carencia de necesidad de compañía. Soy un auténtico solitario. Nunca pertenecí del todo al Estado, a la Patria, al círculo de amigos ni aún a la familia más cercana: si siempre fui algo extraño a esos círculos es porque la necesidad de soledad ha ido creciendo con los años.
Siempre me pareció una ironía del destino el haber suscitado tanta admiración y respeto inmerecidos. Comprendo que surgen del afán por comprender el par de conceptos que encontré, con mis escasas fuerzas, al cabo de trabajos incesantes. Pero es un afán que muchos no podrán colmar.
Estudio, y en general la búsqueda de la verdad y la belleza es una esfera de actividad, en la cual podemos permanecer como niños toda la vida.
Incluso cuando era un joven bastante precoz, la nadidad [dieNichtigkeit] de las esperanzas y esfuerzos que la mayoría de los hombres persiguen incansablemente en el curso de la vida, se hizo presente en mi conciencia con considerable vitalidad. Además, pronto descubrí la crueldad de aquella persecución, la que en aquellos años era cubierta mucho más cuidadosamente por la hipocresía y palabras rutilantes que lo está hoy. Por la mera existencia de su estómago todos estaban condenados a participar en aquella carrera. Además, era posible satisfacer el estómago mediante esta participación, pero no al hombre en tanto ser que siente y piensa. Como primera salida estaba la religión, la cual es implantada en cada niño por medio de la tradicional máquina educacional. Así, arribé -a pesar del hecho de que era hijo de padres (judíos) enteramente irreligiosos una profunda religiosidad, la que, sin embargo, encontró un abrupto final a la edad de 12 años. Mediante la lectura de libros de popularización científica pronto llegué a la convicción de que mucho en las historias de la Biblia no podía ser verdadero. La consecuencia [de ello] fue un francamente fanático librepensamiento, acompañado de la impresión de que la juventud es intencionalmente engañada por el Estado mediante mentiras; fue una impresión aplastadora. La sospecha contra cualquier clase de autoritarismo se desarrolló [en mí] a partir de esta experiencia, [junto con] una actitud escéptica hacia las convicciones que estaban vivas en cualquier medio social específico -la que nunca me abandonó, aunque más tarde, en razón de un mejor discernimiento de las conexiones causales, perdió algo de su agudeza original.
Es del todo claro para mí que el paraíso religioso de la juventud así perdido, fue un primer intento de liberarme a mí mismo de las cadenas de lo "puramente personal", de una existencia dominada por deseos, esperanzas y sentimientos primitivos. Más allá se encontraba este inmenso mundo, que existe independientemente de nosotros los seres humanos y que nos enfrenta como un gran y eterno enigma, al menos parcialmente accesible a nuestra inspección y pensamiento. La contemplación de este mundo me hacía señas como una liberación, y pronto me di cuenta de que muchos de los hombres a quienes había aprendido a estimar y a admirar habían encontrado libertad interior y seguridad en aquella devota ocupación. La captación mental de este mundo extrapersonal dentro del marco de las posibilidades dadas, se constituyó para mí, medio consciente y medio inconscientemente, en el fin máximo. Hombres similarmente motivados del presente y el pasado, así como los atisbos que ellos han logrado, fueron los amigos que no podían perderse. El camino a este paraíso no fue tan confortable y atractivo como el camino al paraíso religioso; pero se ha demostrado como digno de confianza, y nunca me he arrepentido de haberlo tomado.
En el templo de la ciencia hay muchos tabernáculos, y muy distintos entre sí son, por cierto, quienes a ellos acuden acuciados por motivos bien diversos. Muchos obtienen da la ciencia un gozoso sentimiento de poderío y superioridad intelectual; la ciencia es su deporte favorito y en ella buscan experiencias vívidas y la satisfacción de sus ambiciones. En ese mismo templo, habrá otros que ofrecerán los productos de sus cerebros para sacrificarlos con propósitos utilitarios. Si un ángel del Señor llegara para arrojar del templo a todos los que pertenecen a esas dos categorías, quedarían sólo unos pocos hombres, tanto del tiempo presente como del pasado. Nuestro homenajeado, Max Planck, sería uno de ellos y por tal motivo lo estimamos profundamente.
En principio, creo, junto con Schopenhauer que una de las más fuertes motivaciones de los hombres para entregarse al arte y a la ciencia es el ansia de huir de la vida de cada día, con su dolorosa crudeza y su horrible monotonía, el deseo de escapar de las cadenas con que nos atan nuestros deseos siempre cambiantes. Una naturaleza de fino temple anhela huir de la vida personal para refugiarse en el mundo de la percepción objetiva y el pensamiento. Este deseo puede ser comparado con el ansia que experimenta el hombre de la ciudad por escapar de un entorno ruidoso y estrecho y dirigirse hacia el silencio de las altas montañas, donde los ojos pueden vagar en el aire tranquilo y puro y apreciar el paisaje sereno, que parece hecho de eternidad.
El hombre intenta crear para sí mismo, del modo que más le convenga, una imagen del mundo simplificada e inteligible; después, y hasta cierto punto, intenta que su cosmos reemplace al mundo de la experiencia, porque cree que así se hará dueño de éste. Así lo hacen, cada uno a su manera, el pintor, el poeta, el filósofo especulativo y el científico de la naturaleza. Cada uno hace que ese cosmos y su construcción sean el eje de su vida emotiva, para hallar a través de ese camino la paz y la seguridad que no es posible encontrar en el venero de la experiencia personal.
El conocimiento objetivo de la ciencia nos suministra poderosos instrumentos para la consecución de ciertos fines, pero el propio fin último, y el deseo de alcanzarlo, deben venir de otra fuente.
Hacer claros estos fines y valuaciones fundamentales, y fijarlos en la vida emocional de los individuos, me parece a mí precisamente la función más importante que la religión tiene que cumplir en la vida social del hombre. Y si alguien pregunta de dónde se deriva la autoridad de tales fines fundamentales, desde que ellos no pueden ser afirmados y justificados meramente por la razón, uno sólo puede responder: ellos existen en una sociedad saludable como poderosas tradiciones, que actúan sobre la conducta, aspiraciones y juicios de los individuos; están allí, esto es, como algo vivo, sin que sea necesario encontrar justificación para su existencia. Ellos llegan a ser no a través de la demostración sino a través de la revelación, por la mediación de poderosas personalidades. Uno no debe tratar de justificarlos, sino más bien sentir su naturaleza simple y claramente.
Algunos físicos, y yo mismo entre ellos, no pueden creer que debamos abandonar para siempre la idea de una representación directa de la realidad física en el espacio y en el tiempo, o que tengamos que aceptar el criterio que sostiene que los sucesos naturales son análogos a un juego de azar. cada hombre debe elegir la dirección de sus esfuerzos; y también cada hombre puede encontrar solaz en la magnífica frase de Lesing, quien asegura que la búsqueda de la verdad es más preciosa que su posesión.
Pero la ciencia puede ser creada sólo por aquellos que están totalmente imbuidos de la aspiración hacia la verdad y el entendimiento. Esta fuente de sentimiento, sin embargo, brota de la esfera de la religión. A esta pertenece también la fe en la posibilidad de que las regulaciones válidas para el mundo de la existencia sean racionales, esto es, comprensibles a la razón. No puedo concebir un genuino científico sin aquella profunda fe. La situación puede ser expresada con una imagen: la ciencia sin la religión es coja, la religión sin la ciencia es ciega.
La tarea fundamental del físico consiste en llegar hasta esas leyes elementales y universales que permiten construir el cosmos mediante pura deducción. No hay camino lógico hacia esas leyes; sólo la intuición, fundamentada en una comprensión de la experiencia, puede llevarnos a ellas.
El individuo siente la futilidad de los deseos y propósitos humanos y la sublimidad y orden maravilloso que se revelan tanto en la naturaleza como en el mundo del pensamiento. La existencia individual le impresiona como una suerte de prisión y desea él experimentar el universo como una totalidad única significativa. Los inicios del sentimiento religioso cósmico aparecen ya en una etapa más temprana de desarrollo, por ejemplo, en muchos de los Salmos de David y en algunos de los profetas. El Budismo, como lo hemos aprendido especialmente gracias a los maravillosos escritos de Schopenhauer, contiene un elemento mucho más fuerte de esto.
Si es uno de los fines de la religión liberar a la humanidad, tanto como sea posible, de la esclavitud de las ansias, deseos y temores egoístas, el razonamiento científico puede ayudar a la religión aún en otro sentido. Aunque es verdad que es el propósito de la ciencia descubrir las reglas que permitan la asociación y predicción de hechos, este no es su único fin. También busca reducir las conexiones descubiertas al menor número posible de elementos conceptuales mutuamente independientes.
Pero aquel que ha tenido la intensa experiencia de hacer exitosos avances en este dominio es movido por una profunda reverencia hacia la racionalidad manifiesta en lo que existe. Por medio del entendimiento él logra una completa (far reaching) emancipación de las cadenas de las esperanzas y deseos personales, y con eso alcanza la modesta actitud mental hacia la grandeza de la razón encarnada en la existencia, y la cual en su últimas profundidades, es inaccesible al hombre. Esta actitud, sin embargo, me aparece a mí como religiosa, en el más alto sentido de la palabra. Y así me parece que la ciencia no sólo purifica el impulso religioso de la escoria de su antropomorfismo, sino que también contribuye a una espiritualización religiosa de nuestra comprensión de la vida.
No es suficiente enseñar a los hombres una especialidad. Con ello se convierten en algo así como máquinas utilizables pero no en individuos válidos. Para ser un individuo válido el hombre debe sentir intensamente aquello a lo que puede aspirar. Tiene que recibir un sentimiento vivo de lo bello de lo moralmente bueno. En caso contrario se parece más a un perro bien amaestrado que a un ente armónicamente desarrollado. Debe aprender a comprender las motivaciones, ilusiones y penas de la gente para adquirir una actitud recta respecto a los individuos y la sociedad.
Creo realmente que el excesivo hincapié en lo puramente intelectual de nuestra educación ha llevado a un debilitamiento de los valores éticos. No pienso tanto en los peligros que conlleva el progreso técnico de la especie humana, como en la asfixia de la consideración mutua entre hombres, por un hábito de pensamiento muy matter of fact que ha venido a extenderse como una terrible helada sobre las relaciones humanas. La plenitud en los aspectos morales y estéticos es un objetivo muy próximo a las preocupaciones del arte más que a las de la ciencia. Es importante, por supuesto, la comprensión, pero ésta sólo resulta fecunda cuando sustenta un sentimiento cordial y fraterno en la alegría y en la aflicción. En este sentido, la religión constituye una parte importante de la educación, en la que recibe una escasísima consideración y no suficientemente sistemática. Sin una cultura ética no hay salvación para la humanidad.
Mientras más avanza la evolución espiritual de la humanidad más cierto me parece a mí que el camino a la genuina religiosidad no pasa por el temor a la vida, ni por el temor a la muerte, ni por la fe ciega, sino por el esfuerzo de alcanzar el conocimiento racional.
Todo aquél que está seriamente involucrado en la búsqueda científica se llega a convencer de que un espíritu se manifiesta en las leyes del universo -un espíritu bastamente superior al del Hombre, y uno frente al cual nosotros con nuestros limitados poderes debemos sentirnos modestos. De esta forma la búsqueda científica conduce a un sentimiento religioso de tipo especial, que es en verdad totalmente diferente de la religiosidad de alguien más ingenuo.
La experiencia más hermosa que podemos tener es la de lo misterioso. La emoción fundamental que se encuentra en la cuna del verdadero arte y la verdadera ciencia. Quienquiera que no lo sepa ya no puede preguntarse, ya no puede maravillarse, es como si estuviera muerto y sus ojos estuvieran cerrados. Fue la experiencia del misterio -aunque mezclada con temor- lo que engendró la religión. Un conocimiento de la existencia de algo que no podemos penetrar, nuestras percepciones de las más pro- fundas razones y de la belleza más radiante, que sólo son accesibles a nuestras mentes en sus formas más primitivas es este conocimiento y esta emoción lo que constituye la verdadera religiosidad; en este sentido y solamente en este, soy un hombre profundamente religioso.
La teoría física tiene dos ardientes deseos: reunir tanto como sea posible todos los fenómenos pertinentes y sus conexiones, y ayudarnos no sólo a conocer cómo es la naturaleza y cómo tienen lugar sus transacciones, sino también a tratar de alcanzar lo más posible el fin, quizás utópico y aparentemente arrogante, de saber por qué la naturaleza es así y no de otro modo. Aquí reside la mayor satisfacción de un científico. Haciendo deducciones a partir de una hipótesis fundamental, tal como la teoría cinético-molecular, uno experimenta, por así decirlo, que el propio Dios no pudo haber dispuesto aquellas conexiones [entre por ejemplo, presión, volumen y temperatura] de ninguna otra manera que la que factualmente existen, tal como no estaría en su poder hacer del número 4 un número primo. Este es el elemento prometeico de la experiencia científica. ...Aquí ha estado siempre para mi la magia particular de las consideraciones científicas; esto es, como si fuera la base religiosa del esfuerzo científico.
Nuestros tiempos se caracterizan por descubrimientos científicos extraordinarios y por sus aplicaciones prácticas. ¿Quién no queda impresionado por ello? No obstante, no olvidemos que el conocimiento y las aptitudes técnicas no llevan a la humanidad a una vida digna y feliz. La humanidad tiene todo su derecho a colocar a aquellos que expresan valores morales por encima de aquellos que descubren la realidad objetiva. Lo que la humanidad debe a Buda, Moisés y Jesús es mucho más importante que el éxito de las investigaciones realizadas por las mentes de científicos. La humanidad debe defender con todas sus fuerzas las enseñanzas de estos grandes hombres si no quiere perder su "raison d'etre", la certidumbre de su destino y la alegría de su existencia.
Un ser humano es parte de un todo que llamamos universo, una parte limitada en el tiempo y el espacio. Se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sentimientos como algo separado del resto... algo así como una ilusión óptica de su conciencia. Esta falsa ilusión es para nosotros como una prisión que nos restringe a nuestros deseos personales y al afecto que profesamos a las pocas personas que nos rodean. Nuestra tarea debe ser el liberarnos de esta cárcel ampliando nuestro círculo de compasión para abarcar a todas las criaturas vivas y a la naturaleza en conjunto en toda su belleza.
El más importante esfuerzo humano está en alcanzar moralidad en nuestras acciones. Nuestro balance interno e incluso nuestra misma existencia dependen de esto. Solo moralidad en nuestras acciones puede dar belleza y dignidad a la vida. Hacer de esto una fuerza vital y llevarlo a clara conciencia es quizás la más importante tarea en la educación.
Aquel quien marcha al ritmo de la música se ha ganado mi contemplación. Le han dado un gran cerebro, por error, ya que para el la espina dorsal sería más que suficiente. Esta desgracia de la civilización debería ser exterminada de inmediato. El heroísmo por orden, cómo odio todo esto, cuán despreciable es la Guerra. Preferiría ser destruido a ser parte de una base de acción. Es mi convicción que matar bajo la mascara de la Guerra no es otra cosa que un acto de asesinato.
Nada verdaderamente valioso surge de la ambición o del solo sentido de la obligación; surge más bien del amor y devoción por los humanos y por las cosas objetivas.
La ciencia es algo maravilloso, si uno no tiene que ganarse su vida con ella. Uno debe ganarse la vida con trabajo para el cual uno está seguro de que es capaz. Solo cuando no tenemos que rendir cuentas a nadie, podemos encontrar felicidad en el esfuerzo científico.
Uno de los más fuertes motives que llevan al hombre al arte y a las ciencias es escapar de la vida cotidiana con su crudeza y miedos, de los deseos propios de cada uno. Una naturaleza sabia que desea escapar de la vida personal al mundo del pensamiento y la percepción objetiva.
No hay riqueza capaz de hacer progresar a la humanidad, ni aun manejada por alguien que se lo proponga. A concepciones nobles, a nobles acciones, solo conduce el ejemplo de altas y puras personalidades. El dinero no lleva más que al egoísmo, y conduce irremediablemente al abuso.
La conducta ética de un hombre debería basarse en la simpatía, la educación y en los lazos sociales, no hace falta una base religiosa. Sería muy pobre el tener que estar restringido por el miedo al castigo y la esperanza de una recompensa después de la muerte.
El verdadero problema está en los corazones y las mentes de los hombres. Es más fácil hacer mutar el plutonio que el espíritu malvado del hombre.
Dos cosas me inspiran sobrecogimiento: Los cielos estrellados allí arriba y el universo moral interior.
La verdadera dificultad, la que ha decepcionado a los sabios de todos los tiempos es esta: cómo hacer de la educación algo lo suficientemente poderoso en la vida para que su influencia resista la presión de las fuerzas psíquicas elementales del individuo.
Soy lo suficientemente artista como para dibujar libremente sobre mi imaginación. La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. La imaginación circunda el mundo.
Cuando me examino a mí mismo y mis formas de pensar llego a la conclusión de que el regalo de la fantasía ha significado más para mí que mi talento para absorber el conocimiento positivo.
La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional una sirviente fiel. Hemos creado una sociedad que honra a los sirvientes y que ha olvidado los regalos.
La conducta ética de un hombre debería basarse en la simpatía, la educación y en los lazos sociales, no hace falta una base religiosa. Sería muy pobre el tener que estar restringido por el miedo al castigo y la esperanza de una recompensa después de la muerte.
El derecho de todo hombre es escuchar su Conciencia y actuar según esta se lo dicte.
Un ser humano es parte del todo que llamamos universo, una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Está convencido de que él mismo, sus pensamientos y sus sentimientos, son algo independiente de los demás, una especie de ilusión óptica de su conciencia. Esa ilusión es una cárcel para nosotros, los limita a nuestros deseos personales y a sentir afecto por los pocos que tenemos más cerca. Nuestra tarea tiene que ser liberarnos de esa cárcel, ampliando nuestro círculo de compasión, para abarcar a todos los seres vivos y a toda la naturaleza.
El comportamiento ético de un hombre debería basarse suficientemente en la simpatía, educación y los lazos y necesidades sociales; no es necesaria ninguna base religiosa. El hombre verdaderamente estaría en un pobre camino si tuviera que ser reprimido por miedo al castigo y por la esperanza de una recompensa después de la muerte.
La vida de un hombre sin religión no tiene sentido; y no sólo lo convierte en un desdichado, sino que en un ser incapaz de vivir.
A través del descargo de energía atómica, nuestra generación ha traído al mundo la fuerza más revolucionaria subsecuentemente desde el descubrimiento del hombre prehistórico del fuego. Esta fuerza básica del universo no puede encajarse en el concepto pasado de moda de nacionalismos estrechos. Allí no hay ningún secreto y no hay ninguna defensa; no hay ninguna posibilidad de control excepto a través de la comprensión despertada e insistente de las personas del mundo. Nosotros, los científicos, reconocemos nuestra responsabilidad ineludible de llevar a nuestros ciudadanos a una comprensión de la energía atómica y su implicación en la sociedad. En esto queda nuestra única seguridad y nuestra única esperanza. Nosotros creemos que una ciudadanía informada actuará por la vida y no para la muerte.
La Ciencia es una tentativa en el sentido de lograr que la caótica diversidad de nuestras experiencias sensoriales corresponda a un sistema de pensamiento lógicamente ordenado. Pero el científico está poseído por un sentido de causación universal. El futuro, para él, es en cada punto tan necesario y determinado como el pasado. Su sentimiento religioso adopta la forma de un embelesado asombro ante la armonía de la ley natural, la que revela una inteligencia de tal superioridad que, comparada con ella, todo el sistemático pensamiento y acción de los seres humanos es un reflejo totalmente insignificante. Este sentimiento es el principio guía de su vida y obra, en cuanto consigue liberarse de los grillos del deseo egoísta. Es, más allá de toda duda, muy semejante a aquél que ha poseído a los genios religiosos de todos los tiempos.
El admitir que existe Algo en lo cual no podemos penetrar; el pensar que las razones más profundas, que la belleza más radiante que nuestra mente pueda alcanzar, son sólo sus formas más elementales de expresión; ese reconocimiento, esa emoción, constituye la actitud verdaderamente religiosa. En ese sentido yo soy profundamente religioso.
La emoción más hermosa y más profunda que podemos experimentar es la sensación de lo místico. Es el legado de toda ciencia verdadera. Aquel al que su emoción le es desconocida, que ya no se pregunta ni está en extática reverencia, vale tanto como si estuviera muerto. Tener el conocimiento y el sentimiento de que lo que es impenetrable para nosotros realmente existe, que se manifiesta en la suprema sabiduría y en la más radiante belleza que nuestras torpes facultades sólo pueden comprender en sus formas más primitivas, está en el centro de toda verdadera religiosidad. Aquí yace el germen de todo arte y ciencia verdadera. A todo aquel a quién este sentimiento le sea extraño, que no sea capaz de asombrarse y viva en un estado de miedo es un hombre muerto. Saber que lo que es impenetrable para nosotros realmente existe y se manifiesta como la más alta sabiduría y la belleza más hermosa y que sólo sus formas más groseras son inteligibles para nuestras pobres facultades; este conocimiento, este sentimiento... este es el núcleo del verdadero sentimiento religioso. En este sentido, y sólo en este sentido, me considero un hombre profundamente religioso.
Los grandes espíritus han encontrado siempre una oposición violenta de la mediocridad. La última, no puede entender cómo un hombre no se somete inconscientemente a los prejuicios hereditarios, sino que honestamente y con coraje usa su inteligencia.
Todas las religiones, artes y ciencias son ramificaciones del mismo árbol. Todas estas aspiraciones se dirigen hacia la vida del hombre ennobleciéndolo, levantándolo de la esfera de la existencia física vulgar, y conduciendo al individuo hacia la libertad.
Las bases de la moralidad no deberían ser dependientes de los mitos ni atadas a cualquier autoridad, no sea que la duda acerca del mito o de la legitimidad de la autoridad ponga en peligro la base del juicio y la acción intachables.
A todo investigador profundo de la naturaleza no puede menos de sobrecogerle una especie de sentimiento religioso, porque le es imposible concebir que haya sido él el primero en haber visto las relaciones delicadísimas que contempla. A través del universo incomprensible se manifiesta una Inteligencia superior infinita.
Cuando vivía en Suiza no me di cuenta de mi judaísmo; todo cambió cuando me trasladé a Berlín. Para mí, el judaísmo está casi exclusivamente relacionado con la actitud moral ante la vida, no es un credo: el Dios judío es simplemente la negación de la superstición, un resultado imaginario de su eliminación. Creo en el Dios de Spinoza que se manifiesta en la armonía ordenada de todo lo que existe, no en un Dios que se preocupa con el destino y las acciones de los seres humanos. No creo en el libre albedrío. Esta conciencia de la falta de libertad me impide tomar a mis congéneres y a mí mismo demasiado en serio… A mí me basta con el conocimiento de la mínima parte de la Razón que se manifiesta en la Naturaleza. Conozco algo sobre la Naturaleza, pero prácticamente nada sobre los hombres.
Aquí reside el sentido de lo 'maravilloso', que se incrementa aún más con el desarrollo de nuestro conocimiento. Y aquí reside la debilidad de los positivistas y ateos profesionales, quienes se sienten felices en la conciencia de haber librado exitosamente al mundo no sólo de Dios, sino incluso de lo maravilloso. Lo curioso es que debemos estar satisfechos con el reconocimiento de 'lo maravilloso', sin que haya una manera legítima de ir más allá de él. Siento que debo agregar esto explícitamente, para que no vayas a pensar que -debilitado por la edad- me he transformado en una víctima de los curas.
Así arribamos a una concepción de la relación de la ciencia con la religión muy diferente de la usual. Cuando uno ve el asunto históricamente, uno se inclina a ver a la ciencia y la religión como antagonistas irreconciliables, y por una razón muy obvia. El hombre que está totalmente convencido de la operación universal de la ley de causalidad, no puede por un momento abrigar la idea de un ser que interfiera en el curso de los acontecimientos -asumiendo, por supuesto, que toma la hipótesis de la causalidad realmente en serio-. Quien así lo hace no tiene paciencia con la religión del miedo, e igualmente muy poca con la religión social o moral. Un Dios que premia y castiga es inconcebible para él, por la simple razón de que las acciones de un hombre están determinadas por la necesidad, externa e interna, de modo que, a los ojos de Dios, éste no puede ser responsable, no más de lo que un objeto inanimado es responsable de los movimientos que padece. Es por lo tanto fácil ver porqué las Iglesias han combatido siempre a la ciencia y perseguido a sus devotos cultivadores.
Usted difícilmente encontrará entre las mentes científicas más profundas una que no tenga su propio sentimiento religioso. Pero es diferente de la religión del hombre ingenuo. Para este último Dios es un ser de cuyos cuidados espera beneficiarse y cuyos castigos teme; la sublimación de un sentimiento similar a aquél del hijo por su padre, un ser frente al cual uno se encuentra, por así decirlo, en una relación personal, no importa cuán profundamente pueda ésta estar teñida de temor. Usted difícilmente encontrará entre las mentes científicas más profundas una que no tenga su propio sentimiento religioso. Pero es diferente de la religión del hombre ingenuo. Para este último Dios es un ser de cuyos cuidados espera beneficiarse y cuyos castigos teme; la sublimación de un sentimiento similar a aquél del hijo por su padre, un ser frente al cual uno se encuentra, por así decirlo, en una relación personal, no importa cuán profundamente pueda ésta estar teñida de temor.
Es difícil poder siquiera asignar un significado preciso al término "verdad científica". Tan diferente es el sentido de la palabra "verdad" si acaso estamos tratando con un hecho de experiencia, una proposición matemática o una teoría científica. La expresión "Verdad religiosa" no comunica para mi nada en absoluto claro. La investigación científica puede reducir la superstición al estimular a la gente a pensar y a examinar las cosas en términos de causa y efecto. Cierto es que una convicción, semejante al sentimiento religioso, de la racionalidad o inteligibilidad del mundo, se encuentra detrás de todo trabajo científico de un alto nivel. Esta firme creencia, conectada con un profundo sentimiento, en una mente superior que se revela en el mundo de la experiencia, representa mi concepción de Dios. Dicho de una manera corriente, ésta puede ser descrita como Spinoza de "panteística".
Bien puedo entender tu aversión a usar el término 'religión' cuando lo que se quiere significar es una actitud psicológica y emocional que se muestra más claramente en Spinoza. Pero no he encontrado una mejor expresión que la de 'religioso' para la confianza en la naturaleza racional de la realidad, en cuanto ella es accesible a la razón humana.
Una persona que es religiosamente ilustrada (enlightened) me aparece a mí ser una que, tanto como le es posible, se ha liberado a sí misma de las cadenas de sus deseos egoístas y está preocupada con pensamientos, sentimientos, y aspiraciones a las que se aferra en razón de su valor suprapersonal. Me parece a mi que lo que es importante es la fuerza de este contenido suprapersonal y la profundidad de la convicción acerca de su irresistible significación, independientemente de si no se hace ningún intento de unir este contenido con un ser divino, porque de otro modo no sería posible contar a Buda y Spinoza como personalidades religiosas. De acuerdo con esto, una persona religiosa es devota en el sentido de que no tiene ninguna duda acerca de la significación y la sublimidad de aquellos objetos y fines suprapersonales, que ni requieren ni son capaces de fundamento racional.
Todo investigador que tenga experiencia sabe que el sistema teórico de la física depende del mundo de la percepción sensorial y está controlado por él, aunque no exista un camino lógico que nos permita elevarnos desde la percepción hasta los principios que rigen la estructura teórica. De todos modos, la síntesis conceptual, que es un trasunto del mundo empírico puede ser reducida a unas cuantas leyes fundamentales sobre las cuales se construye lógicamente toda la síntesis. En cualquier progreso importante, el físico observa que las leyes fundamentales se simplifican cada vez más a medida que avanza la investigación experimental.
La ciencia no es sólo una colección de leyes, un catálogo de hechos sin mutua relación. Es una creación del espíritu humano con sus ideas y conceptos libremente inventados. Las teorías físicas tratan de dar una imagen de la realidad y de establecer su relación con el amplio mundo de las impresiones sensoriales. Luego, la única justificación de nuestras estructuras mentales está en el grado y en la norma en que las teorías logren dicha relación.
El sentir sicológico, subjetivo, del tiempo, nos permite ordenar nuestras impresiones, establecer que un suceso precede a otro. Pero relacionar todo instante del tiempo con un número por el empleo de un reloj, considerar el tiempo como un continuo unidimensional, ya es una invención. También lo son los conceptos de la geometría euclidiana y no-euclidiana y de nuestro espacio comprendido como un continuo tridimensional.
La teoría de los cuantos creó, también, nuevas y esenciales características de la realidad. La discontinuidad reemplazó a la continuidad. En lugar de leyes que valgan para los casos individuales, aparecieron leyes de probabilidad.
La realidad creada por la física moderna está, ciertamente, muy distante de la realidad primitiva. Pero el objeto de toda teoría física sigue siendo el mismo: tratamos de encontrar nuestro camino por el laberinto de los hechos observados; ordenar y entender el mundo de nuestras sensaciones.
El lego en matemáticas siente un misterioso estremecimiento cuando oye hablar de objetos de cuatro dimensiones, sentimiento parecido al que despierta los pensamientos sobre lo oculto. Sin embargo, es casi un lugar común decir que el mundo en que vivimos es un continuo espacio-tiempo de cuatro dimensiones.
Las experiencias de un individuo se nos aparecen ordenadas en una serie de sucesos; en esta serie, los sucesos que recordamos están ordenados de acuerdo con el criterio de "antes" o "después". Existe, por lo tanto, para el individuo, un yo-tiempo, o tiempo subjetivo. este no es mensurable en sí mismo. Yo puedo, desde luego, asociar números a los sucesos, de tal manera que al último acontecimiento se asocia un número mayor que al inmediatamente anterior. Esta asociación la puedo definir con un reloj, comparando el orden de los sucesos dado por el reloj en el orden de la serie dada de sucesos. Entendemos por reloj algo que nos proporciona una serie de sucesos que pueden ser contados.
La experiencia religiosa cósmica es el resorte más fuerte y noble de la investigación científica. Mi religión consiste en una humilde admiración por el infinito espíritu superior que se revela a sí mismo en los pequeños detalles que podemos percibir con nuestras mentes frágiles y débiles. Esa profunda convicción emotiva de la presencia de un poder razonador superior, que se revela en el incomprehensible universo, forma mi idea de Dios.
La emoción más sutil de la que somos capaces es la emoción mística. Aquí yace el germen de todo arte y ciencia verdadera. A todo aquel a quién este sentimiento le sea extraño, que no sea capaz de asombrarse y viva en un estado de miedo es un hombre muerto. Saber que lo que es impenetrable para nosotros realmente existe y se manifiesta como la más alta sabiduría y la belleza más hermosa y que sólo sus formas más groseras son inteligibles para nuestras pobres facultades; este conocimiento, este sentimiento... este es el núcleo del verdadero sentimiento religioso. En este sentido, y sólo en este sentido, me considero un hombre profundamente religioso.
La religión del futuro será cósmica. Una religión basada en la experiencia y que rehuya los dogmatismos. Si hay alguna religión que colme las necesidades de la ciencia esa sería el Budismo...
Mi religión consiste en una humilde admiración del ilimitado espíritu superior que se revela en los pequeños detalles que somos capaces de percibir con nuestra débil y enclenque mente.
Todas las religiones, artes y ciencias son ramas del mismo árbol. Todas esas aspiraciones están encaminadas a ennoblecer la vida del hombre, elevándolo de la esfera de la mera existencia física y llevándolo hacia la libertad.
La palabra "religiosa" es la que mejor expresa esta confianza en la naturaleza racional de la realidad y su peculiar accesibilidad para la mente humana. Cuando no existe esta confianza, la ciencia se convierte en algo carente de inspiración. Que se preocupe el demonio si los curas se aprovechan de esto. No se puede remediar.
El deseo de ser guiado, amado, y apoyado, impulsa al hombre a formar la concepción social o moral de Dios. Este es el Dios de la Providencia, el que protege, dispone, recompensa y castiga; el Dios que, de acuerdo con los límites de la visión del creyente, ama y aprecia la vida; el confortador de las penas y anhelos insatisfechos; el que preserva el alma de los muertos. Esta es la concepción moral de Dios.
Era, por supuesto, una mentira (lie) lo que Ud. leyó acerca de mis convicciones religiosas, una mentira que ha sido sistemáticamente repetida. Yo no creo en un Dios personal y no he negado nunca esto sino que lo he expresado claramente. Si hay en mi algo que puede ser religioso, por tanto, es la admiración sin límites por la estructura del universo, hasta donde la ciencia puede revelarlo.
No puedo concebir un Dios personal que influiría directamente en las acciones de los individuos, o que juzgaría directamente a las criaturas de su propia creación. No puedo hacer esto a pesar del hecho de que la causalidad mecanística ha sido, hasta cierto punto, puesta en duda por la ciencia moderna.
Mi religiosidad consiste en una modesta admiración por el espíritu infinitamente superior que se revela en lo poco que nosotros, con débil y transitorio entendimiento, podemos comprender de la realidad.
El sentimiento religioso engendrado al experimentar la comprensibilidad lógica de profundas interrelaciones es de una clase algo diferente de aquel sentimiento que uno usualmente llama religioso. Es más un sentimiento de temor reverencial y de admiración ante el esquema que se manifiesta en el universo material. No nos conduce a dar el paso de construir un ser como divino en nuestra propia imagen -un personaje que nos hace demandas y que toma interés en nosotros como individuos. No hay en éste (universo) ni voluntad ni propósito, no un deber, sino un puro ser. Por esta razón gente de nuestro tipo ve en la moralidad un asunto puramente humano, aunque el más importante en la esfera humana.
Ante Dios nosotros somos todos igualmente sabios e igualmente tontos. Las ideas vienen de Dios. Si ese ser es omnipotente, entonces cada ocurrencia, incluyendo cada acción humana, cada pensamiento humano y cada sentimiento y aspiración humana también es Su Obra; ¿cómo es posible pensar en hacer responsable al hombre por sus actos y pensamientos ante tal Ser todopoderoso? Al dar castigo y recompensas, hasta cierto punto estaría juzgándose a Sí mismo. ¿Cómo puede combinarse esto con la bondad y justicia que se le adjudican?
Desde el día en que Dios hizo al mundo y su complejidad misteriosa las cosas han expresado su atracción en función de su semejanza, revelando lo que está más allá de lo inimaginable.
No logro concebir un Dios que premie y castigue a sus criaturas o que posea una voluntad del tipo que experimentamos nosotros mismos. Tampoco puedo ni querría concebir que un individuo sobreviviese a su muerte física; que las almas débiles, por temor o absurdo egotismo, alienten tales pensamientos. Yo me siento satisfecho con el misterio de la eternidad de la vida y con un atisbo de la estructura maravillosa del mundo existente, junto con el resuelto afán de comprender una parte, por pequeña que sea, de la Razón que se manifiesta en la naturaleza.
La ciencia cojea sin la religión. La religión es ciega sin la ciencia. Cuanto más estudio la ciencia, más creo en Dios.
Es comprensible que desde siempre la Iglesia haya combatido a la ciencia y haya perseguido a sus adeptos. Pero opino por otro lado que la Religiosidad Cósmica es el estímulo más alto de la investigación científica. Sólo el que puede imaginar los esfuerzos extraordinarios que hacen falta para abrir nuevos caminos a la ciencia, es capaz de apreciar la fuerza del sentimiento que surge de un trabajo ajeno a la vida práctica. ¡Qué fe más profunda en la racionalidad del universo construido, y qué anhelo por comprender, aun cuando fuera sólo una pequeña parte de la razón que revela este mundo, tenían que animar a Kepler y a Newton para que fueran capaces de desentrañar el mecanismo de la mecánica celeste con el trabajo solitario de años! Sólo aquel que ha dedicado su vida a fines semejantes puede tener un vívida conciencia de lo que ha inspirado a estos hombres y lo que les ha dado la fortaleza para mantenerse fieles a sus propósitos, a pesar de incontables fracasos. Es la Religiosidad Cósmica la que da esa fuerza. Un contemporáneo ha dicho, no injustamente, que en esta época materialista nuestra los trabajadores científicos serios son las únicas personas profundamente religiosas.
Cuanto más imbuido esté un hombre con la ordenada regularidad de todos los eventos, más firme es su convicción de que no hay lugar, del lado de esta ordenada regularidad, para las causas de una naturaleza distinta. Para él, ni las reglas humanas ni las reglas divinas existirán como causas independientes de los eventos naturales. De seguro, la doctrina de un Dios personal que interfiere en eventos naturales jamás podrá ser refutada [cursiva original] en el sentido real, por la ciencia, por que su doctrina puede siempre refugiarse en los dominios en que el conocimiento científico no pudo aún posar el pie.
Pero estoy convencido que tal comportamiento de parte de los representantes de la religión no solamente es inadecuado sino también fatal. Una doctrina que se mantiene no en la luz clara sino en la oscuridad, perderá necesariamente su efecto en la humanidad, con un daño incalculable al progreso humano. En su lucha por el bien ético, los maestros de religión deben renunciar a la doctrina de un Dios personal, esto es, renunciar a la fuente de miedo y esperanza, que en el pasado puso un gran poder en manos de los sacerdotes. En su labor, deben apoyarse en aquellas fuerzas que son capaces de cultivar el bien, la verdad y la belleza en la misma humanidad. Esto es de seguro, una tarea más difícil pero incomparablemente más meritoria y admirable.
Un Dios que recompense y castigue a seres creados por él mismo que, en otras palabras tenga una voluntad semejante a la nuestra, me resulta imposible de imaginar.
¿Cuál es el sentido de nuestra vida? ¿Cuál es, sobre todo, el sentido de la vida de todos los vivientes? Tener respuesta a esta pregunta se llama ser religioso. Preguntas: ¿tiene sentido plantearse esa cuestión? Respondo: quien sienta su vida y la de los otros como cosa sin sentido es un desdichado, pero algo más: apenas si merece vivir.
Quisiera saber cómo Dios creó el mundo. No estoy interesado en fenómenos específicos, ni en el espectro de un elemento químico. Quiero conocer Sus pensamientos, lo demás es detalle.

*
* *

ES HISTORIA
No sé lo que el mundo puede opinar de mí,
pero a mi entender sólo he sido como el niño que juega en la playa
y se divierte de tanto en tanto encontrando una piedra más lisa
o una concha más bella de lo normal, mientras el gran océano de la verdad
se extiende ante él totalmente sin descubrir.
Isaac Newton

Sir John C. Eccles, premio Nobel de Medicina en 1963 por sus trabajos sobre el cerebro destacó:
Puesto que las soluciones materialistas no consiguen dar cuenta de nuestra singularidad tal como se da en la experiencia, me veo obligado a atribuir la singularidad del yo o alma a una creación espiritual o sobrenatural. Dicho en términos teológicos: cada alma es una nueva creación divina... Afirmo que ninguna otra explicación resulta sostenible... Esto supone reconocer no sólo al Dios trascendente, creador del cosmos, el Dios en el que creía Einstein, sino también al Dios amoroso a quien debemos nuestro ser.
Radicado Einstein en los Estados Unidos en el año 1933, en su oficina de la Universidad de Princeton colgó un cartel que decía:
No todo lo que cuenta puede ser contado,
y no todo lo que puede ser contado cuenta.

Cuando recorrió el mundo, quedó asombrado al ver la degradación y la pobreza de las masas en muchos países. Se negó a caminar en un rickshaw, pues no estaba dispuesto a ser arrastrado por otro ser humano. Una vez, cuando lo invitaron a visitar a la reina de Bélgica, se bajó del tren y caminó hasta el palacio llevando una maleta y su violín, sin que nadie lo reconociera, mientras la limosina y el comité de recepción lo esperaban en la estación. Como la reina le preguntara por qué no había usado la limosina, respondió:

Era muy agradable caminar, majestad.
*
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La Luz es la Sombra de Dios
Creo que la mente tiene el poder de afectar a los grupos de átomos
interfiriéndose en la conducta de los mismos e incluso
que la voluntad de los seres humanos puede alterar el curso del mundo
aunque este curso esté predeterminado por leyes físicas.
El Universo en que vivimos es creación de nuestros pensamientos.
sir Arthur Eddington

Me falta su aspecto biográfico personal más íntimo en cuanto físico y filósofo, aspecto que sería mejor analizado por un sabio matemático y filósofo. Recuerdo a don Arturo Aldunate Phillips y el título "Luz sombra de Dios" tomado de Einstein para uno de su libros del año 1981. Allí su autor nos dice:
Albert Einstein, el más deslumbrante y genial científico de nuestra centuria. Las palabras no tienen el poder necesario para interpretar, describir o siquiera sugerir una imagen o las reales condiciones del Supremo Hacedor; no pueden tampoco expresar ningún concepto referente a su identidad; y ello porque el propio creador del lenguaje nada sabía, en forma cierta, sobre Aquel a quien se pretendía referir.
Pero el noble y genial Albert Einstein, a cuya sombra nos acogemos de continuo en estas páginas, no sólo por su empinada y señera estatura intelectual, sino acaso por su generosa y equilibrada condición humana, profundamente espiritual, comprendió que sólo la belleza poética con su habilidad metafórica rica en sugerencias y adivinadas orientaciones, podía ser utilizada en tan delicada tarea. Así, con el mismo lenguaje, hasta ahora ineficaz, esculpió más que escribió esa frase que encierra dentro de su hermosura un hondo contenido filosófico, y que lleva oculta una incógnita indescifrable para la todavía inmadura mentalidad del hombre. Esa frase misteriosa y al mismo tiempo sencilla y límpida como la mente de un niño o el agua de la fuente, inspiradora del título de este libro:
LA LUZ ES LA SOMBRA DE DIOS

¡Cuán inimaginable afirmación! ¡Cuán ajena a nuestra condición biológica! Un Ente, un Ser, un Algo, capaz de proyectar como su sombra, luz, luz visible, aquella irradiación, la más esplendente, la más henchida de magia para los humanos y seguramente para todas las innumerables especies inteligentes que pueblan el Universo; aquella onda-corpúsculo cuyos rayos permiten percibir las formas y el milagro de los colores de la flor, de los cielos, del mar; de los ojos, los cabellos y la piel de la mujer amada; la irisación de la aurora y del crepúsculo, del invierno y la primavera.
Si leemos y meditamos esta notable afirmación metafórica del maestro, adivinaremos su singular alcance, su insondable profundidad casi religiosa que guarda intocada y protegida en su sin par estuche poético, la preciosa incógnita de la verdad de Dios.
Don Arturo para explicar el fenómeno de la curvatura del espacio lo hace destacando lo escrito por su amigo el doctor Desiderio Papp en su obra Ideas Revolucionarias en la Ciencia, donde señala:
Einstein concibe la gravitación como una característica geométrica del campo que rodea la materia, ya que las masas gravitantes modifican la métrica del mundo imprimiendo una curvatura al espacio. Como éste está inseparablemente unido al tiempo, la mera presencia de las masas confiere al mundo espacio-temporal una estructura no-euclídea. La gravitación adquiere, pues, en la Teoría General de la Relatividad, un nuevo sentido: indica la medida de la deformación que experimentan espacio y tiempo -es decir, distancia y duración- en las cercanías de grandes masas, creando una imprevista interdependencia entre espacio, tiempo y materia del Universo.
Para lo que siento acá debo dejar escrito, no me es suficiente con lo encontrado, busco en otros de sus libros y "Eureka", tengo a la mano "Hombres, máquinas y estrellas" un conjunto de trece Ensayos presentados por don Arturo Aldunate Phillips hasta el año 1972. El primero de ellos "Cibernética literaria" fue leído por su autor en Sesión Solemne de la Academia Chilena, con motivo de su incorporación como Miembro de Número de ella. Sigo adelante y el sexto Ensayo: "Albert Einstein; el hombre y el filósofo" calza como anillo al dedo con mis propósitos. Decido en parte transcribirlo con el fin de apreciar una visión de quien dice que:
Estos pequeños ensayos no pretenden ser trabajos científicos, aun cuando están elaborados en las vecindades de la ciencia madre: las matemáticas. Son atisbos, miradas a vuelo de pájaro sobre algunos de los planteamientos generales, con indudables proyecciones filosóficas, que el incontenible avance de la ciencia y la tecnología de nuestros días está obligando a enfrentar a todos los hombres que buscan la cultura.
Qué mejor néctar para saborear la vida del más grande genio que conocer la visión que de él tuvo un sabio compatriota al exponer con admiración, respeto y de manera tan sencilla lo que veremos escrito para todo público, a diferencia de otros quienes lo complican tanto para dejarlo a una elite que dice entender lo complejo. Nos expone don Arturo:
Albert Einstein nació el 14 de marzo de 1879, en el pequeño puerto fluvial de Ulm. Por extraño capricho del destino, vino al mundo en una modesta casa, situada solo a pocos centenares de metros del sitio donde, doscientos cincuenta años antes, había vivido Johannes Kepler, el fundador de la astronomía física.
Desde sus primeros pasos, Einstein mostró una extraordinaria vocación matemática; a los catorce años, asombraba a sus maestros con su capacidad para resolver los más complicados problemas de cálculo integral y diferencial, así como los de geometría y álgebra analítica.
Cuando apenas comenzaba a hacerse hombre, su curiosidad fue vigorosamente atraída por el misterio de la luz, por las enigmáticas características de esa energía radiante que ha rodeado al Universo con su manto escurridizo y que él llamó, reverentemente, con su intuición de poeta: "La sombra de Dios". Muy luego entraron en pugna con su pensamiento las dos explicaciones contradictorias que la ciencia postulaba: la teoría corpuscular de Newton era combatida por la nueva concepción, según la cual la luz no estaba constituida por diminutas partículas de materia, sino por una infinita serie de ondas, transmitidas desde los cuerpos luminosos hasta el ojo por el movimiento ondulatorio o vibratorio del éter.
En ésta época de su iniciación en las disciplinas del conocimiento, enseguida de cumplir desordenadamente sus estudios secundarios, ingresó a la Academia Politécnica de Zurich, donde, después de trabajosos esfuerzos, obtuvo el título de doctor.
Desgraciadamente, el ambiente seguro y confortable del hogar de sus padres había desaparecido; la industria electroquímica, que mantenía la medianía económica de la familia, iba de mal en peor, y el flamante doctor debió enfrentarse, carente de herramientas para ello, al duro problema de ganarse la vida. Así, deambuló entre un mezquino puesto de profesor sustituto en la Escuela Técnica de Winterthur y el de maestro en la Escuela Secundaria de Schaffhausen y otras tareas de poca monta, para llegar, finalmente, a obtener el modesto, pero para él suficiente, empleo de inspector de patentes de Berna.
Extraña paradoja del destino: el gran matemático, el gigante intelectual de nuestra época, debió someterse a un trabajo mecánico en el que tenía que revisar diariamente los dibujos y modelos de aquellos que pretendían haber inventado maravillas.
Mientras tanto, su desarrollo científico se había ido perfeccionando con estudios y lecturas: lo atraían ahora las ciencias económicas; lo hería la injusticia social que veía a su alrededor y cada día se aficionaba más a la vida sencilla y modesta; su bondad irradiaba en su contorno y le atraía la cordial simpatía y admiración de quienes tenían la suerte de conocerlo. Su trabajo rutinario no lo deprimía. Por el contrario, le resultaba, según sus propias declaraciones, un eficaz contrapeso para el bullir de su cerebro, en el cual los gérmenes de la teoría de la relatividad empezaban a echar sus profundas raíces. Como resultado de su propia experiencia, aconsejó siempre a los científicos jóvenes que realizasen, paralelamente con sus trabajos de investigación y de alta matemática, esas otras labores que llamó de "zapatero", para evitar así un desarrollo intelectual desequilibrado.
Desde esos años comienza su costumbre de recibir por las noches en su modesta casa a sus amigos y colegas de trabajo; allí se discutían los más variados temas económicos, filosóficos, sociales, científicos y de arte. Especialmente las veladas musicales, en las cuales el profesor Einstein actuaba junto al piano, o con su violín, del que llegó a ser magnífico ejecutante, eran las que más le atraían: siempre sostuvo que la Ciencia y el Arte tenían puntos comunes y que el creador en el campo de los fenómenos naturales necesita, como el poeta, de la fantasía y de la intuición para encontrar nuevos cauces al pensamiento.
Por entonces, Roentgen, había descubierto unos nuevos rayos que, por lo extraños, determinó con la letra de las incógnitas: rayos X. Los esposos Curie lograron el asombroso hallazgo del radium; Michelson y Morley, tratando de evaluar exactamente la velocidad de la luz, llegaban a la extraña demostración de que todo sucedía como si la Tierra estuviese en reposo. ¡El ambiente científico presentía la nueva aurora y se ponía tenso!
Alternando con sus prolijos trabajos de inspector de patentes, Albert Einstein dedicaba sus horas a forjar los planes de una nueva invención propia que permitiría descubrir algunos de los misterios de la creación. En esa época adujo fórmulas y ecuaciones para explicar el movimiento browniano, que iban a constituir los pilares sustentadores de la teoría atómica de la materia.
Subrepticiamente, en pequeños trozos de papel que escondía cuando su jefe superior aparecía en la oficina, el incansable aventurero del pensamiento formulaba cálculos matemáticos referentes a las Leyes del universo; se adentraba por intrincados caminos que súbitamente veía cortados y que lo hacían exclamar: "¡No sé, me hallo sobre huellas falsas y estoy perdido!" Pero su incansable curiosidad y la brújula de su intuición lo impulsaban nuevamente.
La famosa investigación de Michelson y Morley, que se dijo constituía una conspiración de la naturaleza contra la búsqueda del hombre, le parecía a él que era simplemente "la expresión de una ley natural que los hombres no habían logrado captar". "El hombre ha sido engañado por sus sentidos y se impone una reorganización radical de nuestra imagen del Universo, si pretendemos lograr una comprensión exacta de él y de sus fuerzas". "Quizás el mundo real que nos circunda está más allá del poder de nuestros sentidos". Aquí aparecía la influencia kantiana, que le hacía dudar, con justa razón, de la falsa interpretación que damos a los impactos que sobre nuestros sentidos produce la realidad cósmica. "Es necesario -decía el maestro- desprendernos, una por una, de esas viejas creencias humanas, si deseamos recorrer el verdadero y tortuoso camino hacia la verdad". La tendencia de considerar realidad nuestras percepciones sensoriales, concepto subjetivo de la verdad, estaba extendida a todos los conceptos del Universo. Era menester crear un concepto nuevo que resultara correcto para todos los observadores, porque era sencillamente imposible descubrir el movimiento absoluto del Universo.
Y amaneció, igual que los otros, el día señalado: un día cualquiera del mes de junio de 1905, cuya fecha exacta se ha perdido entre los archivos del tiempo.
Con su silueta de poeta romántico y su melena al viento, metido en un amplio y descuidado gabán, el modesto inspector de patentes de Berna se encaminó, lentamente, sin imaginarse las proyecciones del acto que realizaba, hacia las oficinas de la Editorial de los Anales de Física, llevando entre sus manos un manuscrito de treinta páginas de ecuaciones. Su título era muy simple: Electrodinamia de los cuerpos en movimiento.
La revolucionaria teoría había sido entregad al mundo.
Según los nuevos conceptos, Newton, con toda la grandeza de su genio, y sin pretender con esta afirmación destruir el alcance de sus descubrimiento, había sido engañado por la naturaleza. Ni existen movimientos absolutos, ni son las dimensiones de los cuerpos rígidos siempre las mismas, ni los intervalos de tiempo se mantienen constantes. La Tierra fija y estable es una mera invención del hombre. En ella ni en ninguna parte del Universo nada está en absoluto reposo. La verdadera naturaleza de la relación entre los cuerpos en movimiento hace posible medir la velocidad, el tamaño, la forma, la masa o el tiempo absolutos; pero, cuidado, ¡brilla otro destello del genio; todo esto es verdad con sólo una excepción: la sombra de Dios, la luz! La marcha de la luz no es relativa a otras velocidades. Permanece fija y constante en cualquier parte del cosmos donde se la encuentre. Su Majestad la luz pasa a ser una ley por sí misma, esotérica, pero verdadera.
Venciendo su modestia y su sencillez, debe Albert Einstein enfrentarse a la realidad de la vida que trata de halagarlo con honores y riquezas. Sólo a expensas de un desprendimiento y de una bondadosa generosidad, que agrandan aún más su estatura, logra mantenerse dentro del ambiente que sus naturales inclinaciones necesitan.
Extendida su fama, realzada de extraordinaria importancia su posición científica, lo reclaman los más importantes centros universitarios de Europa. En 1914, debido a las gestiones de su gran admirador y amigo, el genial Max Planck, obtiene una cátedra en la Academia Prusiana de Ciencia de Berlín y recibe el honorífico cargo de director del Kaiser Wilhelm Institute.
En 1915, en plena convulsión de la Primera Guerra Mundial, da a conocer su nueva creación: la teoría general de la relatividad o relatividad generalizada que amplía notablemente el campo de sus anteriores postulaciones.
La gravitación es la fuerza fundamental del Universo; pero debe abandonarse el concepto newtoniano de fuerza, que queda sustituido por uno nuevo y mucho más simple, en el que se liga la materia con todos sus movimientos en el espacio y en el tiempo. Señala: "La gravitación no existe de modo absoluto; es una fuerza relativa. La aceleración. el movimiento, la gravedad, la inercia y la masa no son independientes y deben ser considerados como parte de un vasto sistema que abarca toda la naturaleza y se manifiesta de distintas maneras según las circunstancias".
Así, la inercia aparece perteneciendo a una de esas síntesis y sorprendentes conclusiones que se proyectan de la relatividad, cual es que la materia y la energía se hallan tan íntimamente ligadas entre sí que no pueden ser separadas.
El genio excepcional, de dulce y amante corazón; el pacifista que huye de su país de nacimiento por horror a la guerra y a la destrucción; este hombre para el cual la cordial convivencia humana y el amor constituyen sus más permanentes preocupaciones, pone en manos de la humanidad el secreto inicial del arma suicida, al permitirle transmutar los elementos y convertir la materia en energía. De su ecuación trascendental crecería la desintegración del átomo. Se elevaría hasta los confines de la estratosfera terráquea el gigantesco hongo asesino de la bomba atómica. El lo comprende y busca justificarse ante su propia conciencia: "Hoy -escribe- los físicos que participan en la forja de la más formidable y peligrosa arma de todos los tiempos están atormentados por un sentimiento de responsabilidad, por no decir de culpabilidad".
Con su aguda intuición filosófica, Einstein establece las tres gradaciones de la religión; la primera, la religión del miedo, de quienes actúan contra sus instintos o sus deseos por temor al castigo; la otra, la religión de la moral, de quienes siguen una ética y cumplen con una línea de conducta eminentemente espiritual; finalmente, la religión que el sabio llamó "cósmica", o sea, la que trasciende de la conciencia de que existe un ser superior, una ordenación inteligente, un destino en la evolución del hombre. No se trata de un vago panteísmo, sino de un claro concepto sobre un supremo poder de la más alta jerarquía. "El admitir -dice Einstein- que existe algo en que podemos penetrar; el pensar que las razones más profundas, la belleza más radiante que nuestra mente puede alcanzar, son tan sólo sus formas más elementales, ese conocimiento, esa emoción son los que constituyen la actitud verdaderamente religiosa. En ese sentido, soy profundamente religioso".
Pasarán largos años, acaso siglos, antes de que la humanidad llegue a adoptar la actitud de amor que las enseñanzas de Einstein le señalan; el maestro seguirá, para la mayoría, siendo el mago de la relatividad, el incomprensible y misterioso manejador de ecuaciones y símbolos que... tal vez puedan ser verdaderos... Pero las proyecciones que sobre la filosofía y la posición del ser ante la vida han arrojado sus planteamientos; el trastrueque de creencias y verdades, hasta ayer inamovibles, producido por su genio, y el agigantamiento que en las fuerzas del espíritu provocaran sus nuevas concepciones, esos serán comprendidos por el hombre gregario lentamente.
Empero, su espíritu gigante seguirá impulsando al hombre hacia la altura y lo que su cerebro prodigioso alcanzó a expresar quedará incorporado al acervo de las fuerzas que ayudan al homo sapiens en su camino de perfección.
Y aun lo que concibiera, y guardaba todavía inexpresado en los rincones de su cerebro como almácigo, esto también florecerá en algún rincón de la Tierra, llevado por los vilanos invisibles de Dios.
La huella de Albert Einstein no está, pues, sólo marcada en el exclusivo campo de las matemáticas y de la ciencia física. Se proyecta en el ambiente del hombre, iluminándolo y exigiéndole una permanente revisión de su actitud y de las que cree sus verdades de hoy.


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El inolvidable Albert Einstein
Por Banesh Hoffmann

Una inteligencia que en un momento dado conociera todas
las fuerzas operantes en la naturaleza y la posición respectiva
de los seres que la componen, y que fuera a la vez capaz de analizar
matemáticamente todos estos datos, abarcaría en la misma fórmula
los movimientos de los mayores cuerpos del universo y de los más ligeros átomos:
nada sería desconocido para ella, y tanto el porvenir
como el pasado estarían presente en su mirada.
Pierre Laplace

Fue uno de los más grandes hombres de ciencia que ha conocido el mundo, y sin embargo, si tuviera que definir en una sola palabra la esencia de la personalidad de Albert Einstein, sería sencillez. Quizá una anécdota ayude a comprenderlo. Una vez sorprendido por un chaparrón, se quitó el sombrero y lo metió bajo el abrigo. Alguien le preguntó por qué había hecho eso y él, con lógica admirable respondió que la lluvia estropearía el sombrero, pero no le haría daño a su cabellera. Este don de ir instintivamente al fondo de una cuestión era el secreto de sus trascendentales descubrimientos científicos; eso y su extraordinaria pasión por la belleza.
Aprendió el sólo el cálculo infinitesimal y me ha contado que los profesores lo temían un poco porque hacía preguntas que no podían responder. A los 16 años se planteó una de ellas: ¿Parecería estacionaria una onda luminosa si alguien pudiera correr al lado de ella? Parece una pregunta inocente, y sin embargo revela que Einstein iba al fondo de los problemas. De ella habría de surgir, diez años más tarde, su teoría de la relatividad.
Colaborar con Einstein era una aventura intelectual inolvidable. En 1937 el físico polaco Leopold Infeld y yo le pedimos que, si era posible, nos permitiera trabajar con él. Se sintió complacido, pues tenía una idea acerca de la gravitación que era preciso elaborar en detalle. Fue así como llegamos a conocer bien, no solamente al hombre y al amigo, sino también al profesional. Su poder de concentración tenía una intensidad y una profundidad fantásticas. cuando luchaba con un problema recalcitrante, lo acosaba como una animal acosa a su presa. A menudo, al encontrarnos ante una dificultad aparentemente insoluble, recorría la sala a grandes pasos, mientras se enrollaba en el dedo un mechón de su larga cabellera grisácea. Una mirada soñadora y distante, pero vuelta hacia dentro, aparecía en su rostro. No había en él apariencia alguna de concentración, ningún fruncimiento del ceño, sino tan solo una plácida comunión íntima. Pasaban los minutos, y de pronto Einstein se detenía y se abría su expresión en una suave sonrisa. Había encontrado la solución del problema. A veces era tan sencilla que Infeld y yo sentíamos deseos de darnos un cachete por no habérsenos ocurrido. Pero la magia había obrado invisiblemente en lo hondo de la inteligencia de Einstein, con un proceso en que nos era imposible penetrar.
Aunque Einstein no sentía la necesidad de cumplir ritos religiosos ni profesaba un credo oficial, era el hombre más religioso que he conocido. Una vez me dijo: "Las ideas vienen de Dios". Y se podía percibir la reverencia en la forma como pronunció la palabra. En la chimenea de mármol del pabellón de Matemáticas de la Universidad de Princeton hizo tallar una leyenda en alemán, que podría considerarse el credo científico de Einstein: "Dios es complicado, pero no malicioso". Con esto quería decir Einstein que los hombres de Ciencia deben esperar que su tarea sea difícil, pero no imposible; que el Universo es un cosmos regido por leyes, y que Dios no va a confundirnos con paradojas y contradicciones deliberadas.
Einstein era un excelente músico aficionado. Solíamos tocar dúos, él en el violín, yo en el piano. Un día me sorprendió diciéndome que Mozart es el compositor más grande de todos. Beethoven, dijo, "creaba" su música, pero la música de Mozart es tan pura y tan bella que el compositor, simplemente, "la encontraba", pues siempre había formado parte de la belleza esencial del universo y solo aguardaba a manifestarse a los hombres.
Un día me dijo si alguna vez se me había ocurrido preguntarme la razón de que los pies de un hombre se hundan en la arena seca o, por el contrario, en la totalmente sumergida en el agua, mientras que la arena simplemente húmeda nos da un apoyo firme. Como no supe qué responder, me propuso una explicación sencilla: Señaló que ese efecto depende de la tensión superficial, de la elasticidad de una superficie líquida. Es la que da cohesión a la gota de agua, o hace que dos gotas pequeñas, al resbalar por el vidrio de una ventana, vayan a fundirse en una gota más grande en el momento en que sus superficies se tocan. Cuando la arena está húmeda hay entre sus granos pequeñísimas cantidades de agua. Las tensiones superficiales de estas cantidades de agua aproximan los granos unos a otros, y el rozamiento hace que sea difícil separarlos. Cuando la arena está seca, no hay, evidentemente, agua entre los granos. Si la arena está sumergida totalmente, hay agua entre los granos, pero no forma superficies líquidas que los empujen unos contra otros. El rompecabezas de la arena nos da una idea del poder y la elegancia de la mentalidad de Einstein.
¿Cómo podría resumir lo que significaba conocer a Einstein y sus obras? Era algo semejante a la revelación del arte verdadero, que permite a uno ver lo que antes estaba oculto. Cuando paseo por la arena de una playa solitaria, recuerdo su incesante busca de la sencillez del cosmos, y el panorama cobra para mí una belleza más melancólica y más profunda.

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Lo que no fue Einstein
Un partido político es la locura de muchos en beneficio de unos pocos.
Alexander Pope

En todos los países la multitud es esclava de los partidos políticos.
Henrik Ibsen

Cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa,
en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje.
Aldous Huxley

El hambre no es un problema de superpoblación, es un problema político
y geográfico generado por tres factores:
mala distribución de recursos, cambios climáticos e incompetencia política.
Bauer

Discutían sobre cuál fue la profesión mas antigua. El cirujano dijo;
La mía ¿Acaso Dios no hizo a Eva extrayendo una costilla de Adán?
Si dijo el arquitecto, pero antes de eso ¿No organizó el mundo del Caos?
¿No realizó la Arquitectura del mundo?
Si, dijo el Político... pero ¿Quién hizo el Caos?
Ing. Enzo Agadá Goren

Hemos conocido parte del modo de pensar del más grande genio humano, ello me lleva a pensar que como Científico fue el padre de la física teórica y más, superlativamente mucho más que eso. Como pensador fue un Filósofo muy destacado y mucho más que aquello. Como ser humano fue un ser profundamente religioso, enmarcado en el más alto nivel de la religiosidad como lo es el del sentido de la religiosidad cósmica que pocos entendieron y ahora que lo transpersonal hace caer añosos paradigmas se va entendiendo. Fue músico no concertista en cuanto ejecución con su violín que lo acompañaba a todas partes, al decir músico me refiero a la música seria de los grandes genios musicales entre los que admiraba a Mozart, Bach y Beethoven, de los cuales era un experto conocedor, al igual que era un calificado y sorprendente conocedor en una serie de saberes del amplio abanico del saber humano. Fue una persona pacifista, profundamente humana y muy afectado por la injusticia social que enmarca nuestro mundo. En fin, fue tantas cosas y en todas ellas era especialmente destacado, haciendo notar la diferencia con sus ideas. ¿Qué diferencia? La que aporta un ser que encarna venido desde el futuro con la misión de dejarnos ENSEÑANZAS en este presente. Al decir venido del futuro no me refiero necesariamente a la Tierra del año 3000, sino que, ¿por qué no?, a la cuarta dimensión que nos aguarda, en el futuro, en nuestro tránsito evolutivo por los planos o niveles de la Creación manifestada.
Lo que para nada me cuadra es que Einstein haya sido político en el sentido de la connotación política de la palabra del político que vive de la política. El no fue un político: Él fue pacifista, ciudadano del mundo, se preocupó de la explotación y la miseria humana, se preocupó de su pueblo para el que rechazó el honor de ser su segundo Presidente, precisamente, entre otras razones, por saber que él no era político. Suponerlo político es rebajarlo de nivel; si los políticos pensaran como él habría Paz y no habría hambre en el mundo, ni explotación de los pocos con mucho hacia los muchos con poco, ni masiva corrupción, ni imposición de ideologías que han caído por su propio peso previo divinizar a sus políticos líderes con millones de inocentes muertos bajo su credo, ni control humano por dogmas o credos, pues él estaba por sobre eso y respetaba al ser humano. De la vida de Einstein recuerdo varios hechos puntuales, uno de ellos es que al llegar a radicarse en Princeton, New Jersey, Estados Unidos en el año 1933, luego de ser instalado de acuerdo al especial rango con el que la Universidad con orgullo lo recibía, se le preguntó sobre cuál era el sueldo que deseaba recibir. Einstein se sorprendió por la pregunta y dio una cifra que se consideró irrisoria pues no representaba el sueldo de un mes, sino que el de una hora para ese docto lugar. Por lo tanto, políticamente el tema fue tratado con su señora. ¿Creen acaso que si Einstein hubiera sido político habría actuado así? Defender personas, defender derechos de científicos, defender la Paz, defender ideales, defender valores, defender... criticar la injusticia como él lo hizo no es ser político, es ser simplemente ser humano digno. De lo escrito acá en este título 113 tomo cuatro frases o citas que reflejan la opinión de Einstein sobre la política y los políticos:
Mi ideal político es el democrático. Todo el mundo debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado.
Un estómago vacío no es buen consejero político.
Estoy convencido de que los hombres sobresalientes que -aún cuando restringidos a círculos pequeños- fueron considerados líderes a causa de sus obras, comparten todos el mismo ideal. Sin embargo tienen poca influencia. Parecería que el destino de las naciones debe dejarse inevitablemente en manos de los irresponsables dueños del poder político.
Sí tenemos que dividir nuestro tiempo así, entre nuestra política y nuestras ecuaciones, para mí, las ecuaciones son mucho más importantes que la política, porque la política es algo de preocupación actual solamente. Una ecuación matemática permanece eternamente.
Destaco esto por lo que a continuación se leerá escrito por alguien a quien admiro mucho pero en este puntual punto discrepo con él. Stephen W. Hawking nació el 8 de enero de 1942 en Oxford, en cuya Universidad se gradúa con los máximos honores e ingresa a Cambridge para dedicarse a la investigación cosmológica. El año 1963, a los 21 años de edad se le diagnostica una esclerosis lateral hemiotrófica, enfermedad neuromuscular degenerativa, progresiva e incurable. Veinte años después vive en una especial silla de ruedas electrónica, con un cuerpo carente de movimiento por tener sus músculos completamente paralizados, y sin poder hablar. Dice: "Por fortuna, un experto en informática de California se enteró de mi situación y me envió un programa que me permitía seleccionar palabras de una serie de menús en la pantalla pulsando una tecla con la mano. El aparato también funciona con otro botón que se acciona a través del movimiento de la cabeza o los ojos. Cuando tengo suficientes frases puedo mandarlas a un sintetizador de voz que, junto con el ordenador, está acoplado a mi silla de ruedas. Mi sintetizador es, con creces, el mejor que he oído porque cambia de entonación y no vocaliza como si fuera un robot estúpido. El único problema es que me ha dado un nuevo acento americano. A raíz de mi enfermedad he llegado a esta conclusión: La mente no se me paralizó. Cuando tienes que enfrentarte a la posibilidad de una muerte prematura te das cuenta de que vivir merece la pena".
A pesar de esta enfermedad invalidante continúa su brillante carrera y ya en 1971 formula su hipótesis sobre los agujeros negros. En 1978 recibe el premio Albert Einstein. En 1982 pasa a ser caballero (Sir) del Imperio Británico... Pues bien, este sabio que, quizá como rebeldía por su enfermedad intenta ser ateo, admira a Einstein y en una de sus referencias no científicas lo mira como político. Veamos:
La conexión de Einstein con la política de la bomba nuclear es bien conocida: firmo la famosa carta al presidente Franklin Roosevelt que impulsó a los Estados Unidos a plantearse en serio la cuestión, y tomó parte en los esfuerzos de la posguerra para impedir la guerra nuclear. Pero éstas no fueron las únicas acciones de un científico arrastrado al mundo de la política. La vida de Einstein estuvo de hecho, utilizando sus propias palabras, "dividida entre la política y las ecuaciones".
La primera actividad política de Einstein tuvo lugar durante la primera guerra mundial, cuando era profesor en Berlín. Asqueado por lo que entendía como un despilfarro de vidas humanas, se sumó a las manifestaciones antibélicas. Su defensa de la desobediencia civil y su aliento público para que la gente rechazase el servicio militar obligatorio no le granjearon las simpatías de sus colegas. Luego, después de la guerra, dirigió sus esfuerzos hacia la reconciliación y la mejora de las relaciones internacionales. Esto tampoco lo hizo popular, y pronto sus actitudes políticas le hicieron difícil el poder visitar los estados Unidos, incluso para dar conferencias.
La segunda gran causa de Einstein fue el sionismo. Aunque era de ascendencia judía, Einstein rechazó la idea bíblica de Dios. Sin embargo, al advertir cómo crecía el antisemitismo, tanto antes como durante la primera guerra mundial, se identificó gradualmente con la comunidad judía, y, más tarde, se hizo abierto partidario del sionismo. Una vez más la impopularidad no le impidió hablar de sus ideas. Sus teorías fueron atacadas; se fundó incluso una organización anti-Einstein. Un hombre fue condenado por incitar a otros a asesinar a Einstein y multado sólo por seis dólares. Pero Einstein era flemático: cuando se publicó un libro titulado 100 autores en contra de Einstein, él replicó: "¡Si yo estuviese equivocado, uno solo habría sido suficiente!".
En 1933, Hitler llegó al poder, Einstein estaba en América, y declaró que no regresaría a Alemania. Luego, mientras la milicia nazi invadía su casa y confiscaba su cuenta bancaria, un periódico de Berlín desplegó en titulares: "Buenas noticias de Einstein: no vuelve". Ante la amenaza nazi, Einstein renunció al pacifismo, y, finalmente, temiendo que los científicos alemanes construyesen una bomba nuclear, propuso que los estados Unidos fabricasen la suya. Pero, incluso antes de que estallara la primera bomba atómica advirtió públicamente sobre los peligros de la guerra nuclear y proponía el control internacional de las armas atómicas.
Durante toda su vida, los esfuerzos de Einstein por la paz probablemente no lograron nada duradero, y, ciertamente, le hicieron ganar pocos amigos. Su elocuente apoyo a la causa sionista, sin embargo, fue debidamente reconocido en 1952, cuando le fue ofrecida la presidencia de Israel. Él rehusó, diciendo que creía que era demasiado ingenuo para la política. Pero tal vez su verdadera razón era diferente: utilizando de nuevo sus palabras: "Las ecuaciones son más importantes para mí, porque la política es para el presente, pero una ecuación es algo para la eternidad".

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CARTAS y MENSAJES
La ley de causalidad es la que proporciona la norma de conducta de la ciencia,
pero el Imperativo Categórico -esto es, el dictado del deber-
es la norma de conducta de la vida Aquí la inteligencia tiene que dejar lugar
al carácter, y el conocimiento científico a la creencia religiosa.
Max Planck

l9 de septiembre de 1920 escribe a su colega Max Born:
Como el hombre del cuento de hadas que convertía en oro todo lo que tocaba, en mi caso todo se convierte en escándalo periodístico. Usted cree en un Dios que juega a los dados, y yo, en la ley y el orden absolutos en un mundo que existe objetivamente, y el cual, de forma insensatamente especulativa, estoy tratando de comprender. Ni siquiera el gran éxito inicial de la teoría cuántica me hace creer en un juego de dados fundamental, aunque soy consciente de que sus jóvenes colegas interpretan esto como un síntoma de debilidad. Yo creo firmemente, pero abrigo la esperanza de que alguien descubrirá un modo más realista o más bien una base más concreta que la que me ha tocado en suerte hallar.
Noviembre de 1922 en su visita a China:
¡Queridos niños!
Me alegra ver en este día a la gozosa juventud de una tierra bendita y soleada.
Pensad que las cosas maravillosas que podréis aprender en vuestras escuelas son el trabajo de muchas generaciones, logrado con mucho esfuerzo y mucha fatiga en todos los países de la Tierra. Las ponemos en vuestras manos como herencia, para que las respetéis, desarrolléis y fielmente las entreguéis a vuestros hijos. Así es cómo nosotros, los mortales, nos hacemos inmortales, transmitiendo el trabajo hecho por todos.
Si pensáis en esto, encontraréis sentido a la vida y a vuestros esfuerzos, y podréis transmitir vuestras certeras convicciones a otros pueblos y a otras épocas.
1923 en su visita a Japón:
Si hoy os hago llegar este saludo, colegiales japoneses, es que puedo hacerlo con conocimiento de causa. He visitado el hermoso Japón y he visto sus ciudades y sus casas, sus montañas y sus bosques, y a los niños japoneses que allí viven y que aman a su patria. Tengo siempre sobre mi mesa un libro muy grande y gordo lleno de dibujos en colores hechos por niños japoneses.
Cuando recibáis desde tan lejos mi saludo, pensad que antes de nuestros tiempos, en que los hombres de diferentes países se entienden y simpatizan, los pueblos vivían desconociéndose y sin procurar comprenderse.
¡Qué el entendimiento fraternal entre los pueblos pueda crecer cada vez más! Este viejo os saluda, colegiales japoneses de lejanos hogares y sitios, con este deseo: que vuestra generación haga avergonzarse a la mía.
Mayo de 1927 a Paul Ehrenfest que buscaba un sucesor para la vacancia dejada por Max Planck en la Universidad de Berlín:
No estoy comprometido, gracias a Dios, y no necesito participar en la competencia de los grandes cerebros. Participar en esto siempre me ha parecido un tipo horrible de esclavitud, no menos malo que la pasión por el dinero o el poder.
5 de agosto de 1927 un banquero le escribe enfatizando que la mayor parte de científicos habían dejado la idea de Dios como una figura paternal barbuda, benévola, rodeada por ángeles, aunque mucha gente sincera adore y reverencie a tal Dios. La pregunta de Dios había surgido en el curso de una discusión en un grupo literario, y algunos miembros decidieron pedir a personas eminentes que enviaran sus opiniones en una forma que fuese conveniente para la publicación. Él agregaba que aproximadamente veinticuatro ganadores de premio Nobel ya habían respondido, y él esperaba que Einstein también. En su respuesta señaló:
No puedo concebir un Dios personal que directamente influiría en las acciones de los individuos, o directamente se sentaría a enjuiciar a las criaturas de su propia creación. No puedo hacer esto a pesar de que la causalidad mecánica hasta cierto punto, ha sido puesta en duda por la ciencia moderna. Mi religiosidad consiste en una admiración humilde del espíritu infinitamente superior que se revela en lo poco que nosotros, con nuestro entendimiento débil y transitorio, podemos comprender de la realidad. La moralidad tiene la más alta importancia - pero para nosotros, no para Dios.
25 de noviembre de 1929 a Chaim Weizmann:
Si no logramos encontrar el camino de la honesta cooperación y acuerdos con los árabes, es que no hemos aprendido nada de nuestra vieja odisea de dos mil años, y mereceremos el destino que nos acosará.
30 de julio de 1932 a Sigmund Freud:
La minoría, la clase dominante en este momento, tiene a las escuelas y a la prensa, y usualmente también a la Iglesia, bajo su pulgar. Esto le permite organizar y sacudir las emociones de las masas, y convertirlas en una herramienta.
Mensaje en Berlín, 1932:
Nuestra situación en la tierra parece extraña. Cada uno de nosotros aparece aquí involuntariamente y sin ser invitado para permanecer durante poco tiempo y sin saber los porqué ni las causas.
Marzo de 1933, Manifiesto de Einstein al abandonar Alemania:
Mientras se me permita elegir, sólo viviré en un país en el que haya libertades políticas, tolerancia e igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. La libertad política implica la libertad de expresar las propias opiniones políticas verbalmente y por escrito; la tolerancia implica el respeto por todas y cada una de las creencias individuales. Estas condiciones no existen en Alemania, hoy. Quienes más han hecho por la causa de la comprensión internacional, entre quienes se encuentran muchos artistas, sufren, en ella, persecución. Todo organismo social puede desequilibrarse psicológicamente tal como ocurre con los individuos, en especial en tiempos difíciles. Las naciones, por lo común, sobreviven a esas enfermedades. Tengo la esperanza de que bien pronto la normalidad vuelva a imponerse en Alemania y de que en el futuro sus grandes hombres, como Kant y Goethe, no sean recordados de cuando en cuando, sino que los principios que ellos defendieron y ensañaron se tomen en cuenta en la vida pública y penetren en la conciencia general.
Le Coq-sur-Mer, 21 de abril de 1933 a la Academia Prusiana
Fundamenté mi dimisión de la Academia Prusiana en que bajo las actuales circunstancias no quiero ser ciudadano alemán ni depender de ninguna manera del Ministerio de Educación de Prusia
Estos motivos no resolverían por sí solos mi relación con la Academia Bávara. Cuando quiero que mi nombre sea tachado de su lista de miembros, lo hago por otra razón: las Academias tienen ante todo el deber de ayudar y proteger la vida científica de un país. Por lo que sé, las corporaciones científicas alemanas han tolerado sin una protesta que una parte significativa de científicos y estudiantes alemanes, así como de trabajadores que dependen de la instrucción académica, ¡se vean privados de su posibilidad de trabajo y hasta de vivir en Alemania! No quiero pertenecer a una Academia que tolera esa postura, aun cuando lo haga presionada.
Carta dirigida al ministro Rocco del gobierno de Mussolini
Muy estimado colega:
Dos de los científicos italianos de mayor prestigio se han dirigido a mí pidiéndome que le escriba para evitar una injusticia que amenaza a los hombres de ciencia de Italia. Se trata de un juramento de fidelidad al sistema fascista. La petición consiste en que usted aconseje al señor Mussolini que ahorre esta humillación a los representantes de la ciencia.
Por muy diferentes que sean nuestras opiniones políticas, estoy convencido de que al menos en un punto fundamental estamos de acuerdo: ambos consideramos el desarrollo espiritual europeo como uno de nuestros bienes más importantes. Este se basa en la libertad de opinión y de enseñanza, y en el axioma de que la búsqueda de la verdad se ha de anteponer a todas las demás.
Diciembre de 1933 saludo en Princeton a los estudiantes de la Universidad:
Estoy contentísimo de vivir entre vosotros, gente joven y feliz. Si un viejo estudiante os puede decir unas pocas palabras, que sean estas: Ved en los estudios nunca una obligación, sino la envidiable oportunidad de conocer la belleza liberadora en el área del espíritu, para vuestra propia alegría y para beneficio de la comunidad a la cual le pertenece vuestro futuro trabajo.
Mensaje de Einstein a los profesores:
Es el verdadero arte del maestro despertar la alegría por el trabajo y el conocimiento.
A su amigo, el físico danés de origen austriaco, Paul Ehrenfest:
El antiguo Jehová está todavía de viaje. Mata al inocente junto con el culpable, de manera tan salvajemente ciega, que no pueden ni sentir su propia culpa … Nos encontramos en una epidemia de tristeza, que luego de haber causado infinitos sufrimientos, un día desaparecerá y se transformará en uno monstruoso e incomprensible motivo de estupor para las generaciones venideras.
Un mensaje a los estudiantes de la Universidad de Princeton:
Lo más incomprensible del mundo, es que es comprensible.
Algunas veces me pregunto porqué desarrolle la teoría de la relatividad. Creo que un adulto nunca deja de pensar en los problemas de espacio y tiempo. Éstas son las cosas que pensé cuando era niño. Pero empecé a pensar en el espacio y en el tiempo cuando ya era un adulto. Naturalmente, pude profundizarme en el problema más que un niño.
Nada que verdaderamente valga la pena proviene de la ambición o de un simple sentido del deber; nace más que todo del amor y la devoción hacia la humanidad y hacia las cosas objetivas.
Cuando estas enamorado de una bella joven, una hora parece un segundo. Cuando te sientas sobre un carbón al rojo vivo, un segundo parecerá una hora. Eso es relatividad.
Tus problemas no se pueden resolver en el mismo nivel mental que tenías cuando los creaste.
Solo hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera.
Nunca consideres tu estudio como un deber, sino como una envidiable oportunidad para aprender a conocer la liberadora influencia de la belleza en el reino del espíritu, para tu alegría personal y para el provecho de la comunidad a la cual pertenece tu trabajo.
1934 en una Conferencia de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia:
Cuanto más un hombre es impregnado con el conocimiento de la regularidad de los eventos, más firme se hace su convicción de que no existe lugar en esta regularidad de eventos para las causas de una naturaleza diferente. Para él ni la regla del humano ni la regla de lo divino existirá como una causa independiente de los acontecimientos naturales.
Por cierto, la doctrina de un Dios personalizado que interfiere con los acontecimientos naturales nunca podría ser refutada [las letras cursivas suyas], en el sentido verdadero, por la ciencia, ya que esta doctrina siempre puede refugiarse en aquellos dominios en los que el conocimiento científico aún no ha sido capaz de poner el pie.
Pero estoy convencido de que tal comportamiento por parte de los representantes de la religión no sólo sería indigno, sino también fatal. Para una doctrina que debe mantenerse no a la luz, sino sólo en la oscuridad, causará un daño incalculable al progreso humano. y a la larga perderán su efecto sobre la humanidad
En su lucha por el bien ético, los profesores de religión deben tener la estatura para dejar la doctrina de un Dios personalizado, es decir dejar aquella fuente de miedo y esperanza que en el pasado colocó tan enorme poder en las manos de sacerdotes. En sus trabajos ellos tendrán que servirse de aquellas fuerzas que son capaces de cultivar el Bien, lo Verdadero, y lo Hermoso en la humanidad misma. Esto es, sin duda una tarea más difícil, pero incomparablemente más digna...
Discurso en Nueva York el 17 de abril de 1938:
Quiero agregar unas pocas palabras, a título personal, acerca de la cuestión de las fronteras. Desearía que se llegase a un acuerdo razonable con los árabes sobre la base de una vida pacífica en común; me parece que esto sería preferible a la creación de un Estado judío. Más allá de las consideraciones prácticas, mi idea acerca de la naturaleza esencial del judaísmo se resiste a forjar la imagen de un Estado judío con fronteras, un ejército y cierta cantidad de poder temporal, por mínima que sea. Me aterrorizan los riesgos internos que se derivarían de tal situación para el judaísmo; en especial los que surjan del desarrollo de un nacionalismo estrecho dentro de nuestras propias filas, contra el que ya hemos debido pelear con energía, aun sin la existencia de un Estado judío.
A la joven hija de un amigo:
¿Sabes que la tuya no es la primera generación que anhela una vida llena de belleza y libertad? ¿Sabes que todos nuestros antepasados sentían igual que tú, y fueron víctimas de tristeza y odio?
¿Sabes también que tus fervientes deseos solo pueden encontrar su realización si logras alcanzar el amor y la comprensión de las personas, y de los animales, y de las plantas, y de las estrellas, de tal modo que cada alegría se convierta en tu alegría y cada dolor en tu dolor? Abre tus ojos, tu corazón, tus manos y evita el veneno que tus antepasados tan ávidamente absorbieron de la historia. Entonces la tierra será tu patria y tu trabajo y tu esfuerzo esparcirán bendiciones.
La experiencia más bella que podemos tener, es la del misterio. Es la emoción fundamental que está en la base del verdadero arte y de la verdadera ciencia.
2 de Agosto de 1939 al Presidente F. R. Roosevelt:
Albert Einstein
Old Grove Rd.
Nassau Point
Peconic, Long Island
2 de Agosto de 1939
F. R. Roosevelt
President of the United States
White House
Washington, D.C.

Señor;
Algunos recientes trabajos de E. Fermi y L. Szilard, los cuales me han sido comunicados en manuscritos, me llevan a esperar, que en el futuro inmediato, el elemento uranio puede ser convertido en una nueva e importante fuente de energía. Algunos aspectos de la situación que se han producido parecen requerir mucha atención y, si fuera necesario, inmediata acción de parte de la Administración. Por ello creo que es mi deber llevar a su atención los siguientes hechos y recomendaciones.

En el curso de los últimos cuatro meses se ha hecho probable -a través del trabajo de Loiot en Francia así como también de Fermi y Szilard en Estados Unidos- que podría ser posible el iniciar una reacción nuclear en cadena en una gran masa de uranio, por medio de la cual se generarían enormes cantidades de potencia y grandes cantidades de nuevos elementos parecidos al uranio. Ahora parece casi seguro que esto podría ser logrado en el futuro inmediato.
Este nuevo fenómeno podría ser llevado a la construcción de bombas, y es concebible -pienso que inevitable- que pueden ser construidas bombas de un nuevo tipo extremadamente poderosas. Una sola bomba de ese tipo, llevada por un barco y explotada en un puerto, podría muy bien destruir el puerto por completo, conjuntamente con el territorio que lo rodea. Sin embargo, tales bombas podrían ser demasiado pesadas para ser transportadas por aire.
Los Estados Unidos tiene muy pocas minas con vetas de uranio de poco valor, en cantidades moderadas. Hay muy buenas vetas en Canadá, la ex-Checoslovaquia, mientras que la fuente más importante de uranio está en el Congo Belga.
En vista de esta situación usted podría considerar que es deseable tener algún tipo de contacto permanente entre la Administración y el grupo de físicos que están trabajando en reacciones en cadena en los Estados Unidos. Una forma posible de lograrlo podría ser comprometer en esta función a una persona de su entera confianza quien podría tal vez servir de manera extra oficial. Sus funciones serían las siguientes:
a) Estar en contacto con el Departamento de Gobierno, manteniéndolos informados de los próximos desarrollos, y hacer recomendaciones para las acciones de Gobierno, poniendo particular atención en los problemas de asegurar el suministro de mineral de uranio para los Estados Unidos.
b) Acelerar el trabajo experimental, que en estos momentos se efectúa con los presupuestos limitados de los laboratorios de las universidades, con el suministro de fondos. Si esos fondos fueran necesarios con contactos con personas privadas que estuvieran dispuestas a hacer contribuciones para esta causa, y tal vez obteniendo cooperación de laboratorios industriales que tuvieran el equipo necesario.
Tengo entendido que Alemania actualmente ha detenido la venta de uranio de las minas de Checoslovaquia, las cuales han sido tomadas. Puede pensarse que Alemania ha hecho tan claras acciones, porque el hijo del Sub Secretario de Estado Alemán, von Weizacker, está asignado al Instituto Kaiser Guillermo de Berlín donde algunos de los trabajos americanos están siendo duplicados.
Su Seguro Servidor,
A. Einstein
20 de diciembre de 1939 un Rabino de Chicago, preparando una conferencia sobre "Las Implicaciones Religiosas de la Teoría de la Relatividad" escribió a Einstein en Princeton para hacer algunas preguntas sobre el tema. Einstein le contestó así:
No creo que las ideas básicas de la teoría de la relatividad puedan tener relación con la esfera religiosa la cual es diferente al conocimiento científico en general. Yo creo esto en el hecho de que se pueden comprender las relaciones mutuas en el mundo objetivo mediante simples conceptos lógicos. Por cierto, en la teoría de la relatividad ésta es la cuestión en particular. El sentimiento religioso engendrado experimentando la comprensibilidad lógica de las interrelaciones profundas es de una clase algo diferente del sentimiento, que uno por lo general llama religioso. Es más de un sentimiento de asombro por lo manifestado en el universo material. Esto no nos conduce a dar pie para formar un Dios- a nuestra imagen y semejanza- un personaje que nos hace demandas y que se interesan en nosotros como individuos. No hay en esto ni una voluntad ni un objetivo, ni un debe, sino sólo el “ser”. Por esta razón, la gente de nuestro tipo ve en la moralidad asunto puramente humano, aunque el más importante en la esfera humana.
1945, al enterarse de las bombas atómicas que destruyeron Nagasaki e Hiroshima, en su dolor dijo:
Si hubiera sabido esto, me habría dedicado a la relojería.
8 de julio de 1946 al Dr. Jan Ehrenwald:
No tenemos derecho, desde un punto de vista físico, a negar a priori la posibilidad de la existencia de la telepatía.
Frente a la amenaza nuclear en 1948 Albert Einstein deseaba dirigir este mensaje a la Conferencia de Intelectuales a Favor de la Paz. El comité organizador le impidió hacerlo y el mensaje fue publicado en la prensa el 29 de agosto de ese año:
Nosotros, los científicos, cuyo trágico destino ha sido el de convertir los métodos de aniquilación en más horribles y eficientes, debemos considerar como nuestra obligación más solemne y elevada el hacer todo lo posible para evitar que estas armas se utilicen con los propósitos brutales para los cuales han sido inventadas. ¿Qué otra tarea podría ser más importante? ¿Qué otro compromiso social podría posiblemente estar más cerca de nuestros corazones?
Lamentablemente, no hay indicación alguna que muestre que nuestros gobiernos estén conscientes de que la situación en la que se encuentra la humanidad nos obliga a tomar una serie de medidas revolucionarias. La situación actual no tiene nada en común con aquella del pasado, por lo tanto, es imposible utilizar métodos e instrumentos que han demostrado ser suficientes en otros tiempos. Debemos revolucionar nuestra forma de pensar, nuestras acciones y debemos tener el valor de cambiar radicalmente también la relación entre las naciones. Los clichés del pasado ya no bastan hoy y, en el futuro, sin duda serán obsoletos. Cerciorarnos que todos los seres humanos comprendan todo esto es la función social más importante y decisiva que nosotros, como intelectuales, debemos llevar a cabo. ¿Tendremos el valor de superar los lazos nacionalistas hasta que logremos convencer a los ciudadanos de todo el mundo que cambien sus tradiciones más arraigadas?
Respuesta a una asociación de mujeres norteamericanas que lo criticó por estar en el país:
Nunca había recibido por parte del bello sexo una repulsa tan violenta contra una tentativa de aproximación y si alguna vez me pudo ocurrir, nunca fue de tantas a la vez.
¿Y no tendrán razón, pese a todo, estas ciudadanas? ¡Cómo es posible dejar que llegue un hombre, que con el mismo apetito y gusto con que el Minotauro de Creta se alimentaba de sabrosas doncellas griegas se alimenta de capitalistas, y que además es tan indecoroso que declina cualquier batalla, a excepción de la inevitable guerra con su propia mujer? ¡Escuchad a nuestras mujercitas patrióticas, pensad que hasta el Capitolio de la poderosa Roma se salvó una vez gracias al parloteo de sus fieles ocas!
12 de abril de 1949 a Hedi Born, esposa de Max Born:
Me interroga sobre mi actitud ante la vida. Prefiero dar que recibir, en cualquier circunstancia; no doy importancia a mi persona, ni a la acumulación de riquezas; no me avergüenzo de mis debilidades, ni de mis errores y tomo instintivamente las cosas con humor y equidad. Existen muchas personas como yo y no comprendo en absoluto que se haya hecho de mí una especie de ídolo. Es, sin duda, tan incomprensible como el misterio de una avalancha, donde un solo grano de polvo basta para desencadenarla, y que toma un camino bien determinado.
En el aniversario de la muerte de Copérnico:
Con regocijo y gratitud honramos hoy la memoria de un hombre que, más que ningún otro, contribuyó a la liberación de la mente esclavizada por las cadenas del dominio clerical y científico en Occidente.
Es verdad que el período clásico griego algunos pensadores habían llegado a la convicción de que la Tierra no era el centro natural del universo. Pero esta visión del universo no logró obtener un reconocimiento real en la Antigüedad. Aristóteles y la escuela griega de astronomía continuaron sustentando la concepción geocéntrica y casi nadie dudó de ella.
Una rara independencia de pensamiento, una gran intuición y también un profundo conocimiento de los hechos astronómicos -poco accesibles en aquellos tiempos. fueron necesarios para exponer la superioridad de la concepción heliocéntrica de un modo convincente. esta verdadera proeza de Copérnico no sólo allanó la vía hacia la astronomía moderna, sino que también contribuyó a que se operara un cambio decisivo en la actitud del hombre hacia el cosmos. Una vez que se hubo reconocido que la Tierra no era el centro del mundo sino sólo uno de las más pequeños planetas, la ilusión del papel central del hombre se hizo insostenible. De ahí que Copérnico, merced a su trabajo y a la grandeza de su personalidad, enseñara al hombre a ser modesto.
Ninguna nación debería arrogarse al derecho de sentirse orgullosa de que ese hombre hubiera surgido en su seno. El orgullo nacionalista es una mezquina debilidad que difícilmente podría justificarse ante un hombre dueño de la profunda independencia que caracterizó a Copérnico.
En memoria de Marie Curie:
Cuando una personalidad tan destacad como la señora Curie llega al fin de sus días, no debemos darnos por satisfechos sólo con recordar lo que dado a la humanidad con los frutos de su trabajo.
Las cualidades morales de una personalidad tan destacada como la suya quizá tengan un significado aún mayor para nuestra generación y para el curso de la historia que los triunfos puramente intelectuales. Hasta estos últimos dependen, en un grado mucho mayor de lo que suele creerse, de la talla del personaje.
Fue una gran suerte para mi poder relacionarme con la señora Curie durante veinte años de sublime y perenne amistad. Su grandeza humana me admiró cada vez más. Su fuerza, la pureza de su voluntad, su austeridad para consigo misma, su objetividad, su juicio incorruptible..., todas estas cualidades eran de un carácter tal que pocas veces se hallan en el mismo individuo.
Se consideraba servidora de la sociedad, y su gran modestia jamás cedía a la complacencia. Le agobiaba un sentimiento profundo de las crueldades y desigualdades de la sociedad. Era esto lo que le daba aquel aspecto exterior severo, que tan fácilmente confundía a quienes no la conocían..., una curiosa severidad sin el alivio de un toque artístico. Cuando consideraba correcta determinada vía, la seguía sin compromiso y con tremenda tenacidad.
El mayor descubrimiento científico de su vida (demostrar la existencia de elementos radioactivos y aislarlos) no sólo se debe a su audaz intuición, sino a su entrega y tenacidad en la tarea bajo unas condiciones de lo más extremas y duras que pueda imaginarse, condiciones que pocas veces se han dado en la historia de la ciencia experimental.
Si la fuerza de carácter y la devoción de la señora Curie estuviesen vivas en los intelectuales europeos, aunque sólo fuese en una pequeña proporción, Europa tendría ante sí un futuro más brillante.
Otoño de 1952 el New York Times entrevista a Einstein sobre problemas educacionales:
No es suficiente enseñar a los hombres una especialidad. Con ello se convierten en algo así como máquinas utilizables pero no en individuos válidos. Para ser individuo válido, el hombre debe sentir intensamente aquello a lo que puede aspirar. Tiene que recibir un sentimiento vivo de lo bello y de lo moralmente bueno. En caso contrario se parece más a un perro bien amaestrado que a un ente armónicamente desarrollado. Debe aprender a comprender las motivaciones, ilusiones y penas de las gentes para adquirir una actitud recta respecto a los individuos y a la sociedad.
Estas cosas tan preciosas las logra el contacto personal entre la generación joven y los que enseñan, y no -al menos en lo fundamental- los libros de texto. Esto es lo que representa la cultura ante todo. Esto es lo que tengo presente cuando recomiendo Humanidades y no un conocimiento árido de la Historia y de la Filosofía.
Dar importancia excesiva y prematura al sistema competitivo y a la especialización en beneficio de la utilidad, segrega al espíritu de la vida cultural y mata el germen del que depende la ciencia especializada.
Para que exista una educación válida es necesario que se desarrolle el pensamiento crítico e independiente de los jóvenes, un desarrollo puesto en peligro continuo por el exceso de materias (sistema puntual). Este exceso conduce necesariamente a la superficialidad y a la falta de cultura verdadera. La enseñanza debe ser tal que pueda recibirse como el mejor regalo y no como una amarga obligación.
A Solovine en 1951-52:
La palabra "religiosa" es la que mejor expresa esta confianza en la naturaleza racional de la realidad y su peculiar accesibilidad para la mente humana. Cuando no existe esta confianza, la ciencia se convierte en algo carente de inspiración. Que se preocupe el demonio si los curas se aprovechan de esto. No se puede remediar.
Te parecerá sorprendente que considere la comprensibilidad del mundo, en la medida en que podemos hablar de un mundo tal, como un milagro o un misterio eterno. Pero, ciertamente, a priori uno creería que el mundo sería algo caótico y que el pensamiento no lo podría comprender en absoluto. Se podría -verdaderamente, se debería- esperar que el mundo manifestara su conformidad con leyes sólo en la medida en que lo comprendemos de un modo ordenado. Éste sería un orden semejante al orden alfabético de las palabras de una lengua. Por otra parte, el tipo de orden creado, por ejemplo, por la teoría de la gravedad de Newton, es muy distinto. Incluso aunque el hombre proponga los axiomas de la teoría, el éxito de ese procedimiento supone, por parte del mundo objetivo, un alto grado de orden que de ningún modo estamos autorizados a esperar a priori. En esto radica el "milagro", que se torna más y más evidente a medida que nuestros conocimientos aumentan. Y aquí está el punto débil de los positivistas y de los ateos profesionales, que se sienten felices porque creen que no sólo se han apropiado del mundo de lo divino, sino también del de lo milagroso. Curiosamente, tenemos que resignarnos a reconocer el "milagro", sin poseer ningún modo legítimo de ir más lejos. Tengo que añadir el último punto explícitamente, por si piensas que, debilitado por la edad, he caído en manos de los sacerdotes.
Noviembre de 1952, muere el primer presidente del Estado de Israel Jaim Weizmann (1874-1952). Abba Eban, embajador de Israel en Estados Unidos, el día 17 de noviembre en nombre del primer ministro Ben Gurion transmite a Einstein la oferta de sucederle en el cargo.
Al día siguiente, 18 de Noviembre de 1952 Einstein rechaza el cargo de Presidente de Israel respondiendo:
Estoy profundamente conmovido por la oferta de nuestro Estado de Israel y al mismo tiempo apesadumbrado y avergonzado de no poder aceptarla. Toda mi vida he tratado con asuntos objetivos; por consiguiente, carezco tanto de aptitud natural como de experiencia para tratar propiamente con personas y para desempeñar funciones oficiales. Sólo por estas razones me sentiría incapacitado para cumplir los deberes de ese alto puesto, incluso si una edad avanzada no estuviese debilitando considerablemente mis fuerzas. Me siento todavía más apesadumbrado en estas circunstancias porque, desde que fui completamente consciente de nuestra precaria situación entre las naciones del mundo, mi relación con el pueblo judío se ha convertido en mi lazo humano más fuerte.
21 de noviembre de 1952 al director del periódico Ma'ariv le agregaba:
También pensé en la difícil situación que podría surgir si el Gobierno o el Parlamento tomasen decisiones que pudiesen crear un conflicto con mi conciencia; ya que el hecho de que uno no pueda influir realmente en el curso de los acontecimientos no le exime de responsabilidad moral.
El 22 de marzo de 1954 a un autodidacta inmigrante italiano que le señalaba que había tan pocas personas como Einstein que tenían el coraje para hablar claro, le planteaba si no sería mejor devolver el mundo a los animales e incluyó un cheque para dar a la caridad. Einstein le responde:
Recibo cientos y cientos de cartas, pero raras veces una tan interesante como la suya. Creo que sus opiniones sobre nuestra sociedad son bastante razonables. Es, desde luego, una mentira lo que Ud. lee sobre mis convicciones religiosas, una mentira que sistemáticamente es repetida. No creo en un Dios personal y nunca he negado esto, sino que lo he expresado claramente. Si algo hay en mí que puede ser llamado religioso entonces esto es la admiración ilimitada por la estructura del mundo hasta donde nuestra ciencia puede revelarlo. No tengo ninguna posibilidad de llevar el dinero que Ud. me envió al receptor apropiado. Lo devuelvo por lo tanto en reconocimiento a su buen corazón e intención. Su carta me muestra también que la sabiduría no es un producto de la educación, sino del trabajo de toda la vida por adquirirlo.
Mensaje de Einstein publicado en la Revista Time:
¿Cuál es el significado de la vida humana o de cualquier otra criatura?. Conocer una respuesta a esta pregunta significa ser religioso. Os preguntáis: ¿vale la pena formularla?. Yo contesto: Quienes consideran su propia o la vida ajena como carente de significado, son , no sólo infelices, sino apenas dignos de vivir. Todas las religiones tienen un elemento en común: El carácter antropomórfico de la idea de Dios. Mas hay un estadio en la vida religiosa bastante raro en su pura expresión, y es el de la Religiosidad Cósmica. Pero esta no puede ser verdaderamente comprendida por quienes no la sienten, porque no se corresponde con ninguna idea de un Dios antropomórfico. Misión fundamental del Arte y la Ciencia es, en mi opinión, la de despertar y mantener vivo ese sentimiento entre quienes se sienten capaces de acogerlo. Llegamos así a una visión de las relaciones entre ciencia y religión muy distinta de lo corriente.
La lógica pura no puede proporcionarnos un conocimiento del mundo empírico; todo conocimiento dimana de la experiencia y desemboca en ella. Las proposiciones a las que se llega por medios puramente lógicos, carecen por completo de valor real.
El individuo advierte la intrascendencia de los deseos y objetivos humanos, y el carácter sublime y el orden maravilloso que se revela en la naturaleza y en el mundo del pensamiento. La existencia individual se le antoja una especie de cárcel y desea sentir el universo como un todo coherente.
En la teoría de la relatividad general, el espacio y el tiempo son cantidades dinámicas: cuando un cuerpo se mueve, o una fuerza actúa, afecta a la curvatura del espacio y del tiempo y, en contrapartida, la estructura del espacio-tiempo afecta al modo en que los cuerpos se mueven y las fuerzas actúan. El espacio y el tiempo no sólo afectan, sino que son afectados por todo lo que sucede en el universo.

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ASÍ OPINARON
El hombre visible tiene su laboratorio que es el cuerpo,
y allí trabaja el hombre invisible.
Paracelso
EINSTEIN Y LA COSMOLOGÍA
Por el Dr. Emilio Elizalde

La contribución de Einstein a la Cosmología es de importancia excepcional. Fue la Teoría General de la Relatividad de Einstein, junto al descubrimiento de Edwin P. Hubble, realizado en 1929, de que las galaxias externas se alejan a velocidad proporcional a la distancia a que se encuentran de nosotros los que, juntos, establecieron las bases de la Cosmología moderna.
En 1917 Einstein había presentado su modelo del universo de volumen finito pero sin bordes ni fronteras, basado en su Teoría General de la Relatividad y haciendo uso de la geometría diferencial desarrollada por Bernhard Riemann unas décadas atrás. La ausencia de solución en su modelo original (de universo estacionario) le llevó a introducir la famosa constante cosmológica, fuerza repulsiva de origen desconocido que, compensando exactamente la atracción gravitatoria de la materia, posibilitaba la existencia de solución del modelo. Aunque en principio tal constante deviene superflua en un universo en expansión (descubrimiento de Hubble), muy recientemente la constante cosmológica ha adquirido renovada importancia, por su conexión con el estado vacío de la gravedad cuántica.
Hoy el modelo del Big Bang es el comúnmente aceptado para el origen y evolución del Universo, suplementado, eso sí, con alguno de los modelos de inflación existentes. éstos podrían, sin embargo, tener muchas dificultades para explicar la posible no gaussianidad de la distribución de materia a gran escala que se deduce del análisis de los datos observacionales (véase el comentario al trabajo de Gaztañnaga, Fosalba y Elizalde (IEEC/CSIC), entre otros, en Scientific American, Sept. 99).
No puedo entrar en más detalles. Resumiré que, desde mi modesto punto de vista, la extrema importancia de la aportación de Einstein a la Cosmología radica en la remarcable profundidad de su concepción del universo: en una ecuación, maravillosa, unió para siempre la Física y la Geometría y su constante cosmológica (que tildó en ocasiones de craso error) podría acabar siendo crucial para una descripción mucho más fundamental del Cosmos, enraizada en una gravedad cuántica que se nos escapa aún, pero que un día podría estar ahí, ante nosotros.
INFLUENCIA DE EINSTEIN
Por Javier Chinea
Para encontrar a alguien que haya influido en el desarrollo de la física en igual o mayor medida que Einstein, probablemente habría que remontarse a Newton (desde el punto de vista de las aplicaciones originadas como consecuencia de desarrollos teóricos, cabria anteponer también a Maxwell).
Como Einstein se convirtió en una figura de masas por su teoría de la relatividad, normalmente se suele olvidar el tremendo impacto que tuvo su trabajo en mecánica estadística y en teoría cuantiíta; de hecho, se le concedió el premio Nobel por investigaciones en dichos campos, y no en gravitación. La teoría de la relatividad especial estaba en cierto sentido en el ambiente de su época, y otros investigadores como Lorentz o Poincare estaban sobre la misma pista. Pero su teoría de la relatividad general fue totalmente revolucionaria, e introdujo la geometría diferencial en el corazón mismo de la descripción de la naturaleza. Es fácil olvidarlo actualmente, pero teorías como la de supercuerdas tienen su origen en el paradigma utilizado por Einstein. Curiosamente, hay ya aplicación practica de algo tan abstracto como la relatividad general: ha de ser tenida en cuenta para el momento actual y el desarrollo futuro del sistema de localización GPS, por ejemplo.
EINSTEIN Y DIOS
Por Richard Capra
En 1905 Albert Einstein, un judío alemán de 26 años, publica un trabajo titulado “Acerca de la electrodinámica de los cuerpos en movimiento”, en el que se contenía la que más tarde se conocería como Teoría Especial de la Relatividad. La Física de Newton, el más grande científico de la Historia, fundada en la geometría euclidiana y los conceptos de tiempo absoluto de Galileo no era tan exacta como se había creído. Einstein descubre que el espacio y el tiempo son términos de medición relativos. Einstein en 1907 publica una demostración de que E = mc2. Esta fórmula que a cualquier persona ajena a la investigación de las ciencias físicas parece no sólo de sencillez extrema sino absolutamente inofensiva es el punto de partida para la carrera hacia la bomba A. Había comenzado una nueva y grandiosa aventura del pensamiento.
Pero Einstein no se fió de las dos primeras rigurosas pruebas de su teoría, a pesar de que eran científicamente concluyentes: había que comprobar empíricamente que el efecto previsto en su teoría, existía de hecho en la realidad. Einstein estaba convencido de que todo efecto tiene una causa, y que puesta cierta causa se sigue cierto efecto. Estaba seguro de que, por muchas que fuesen las coincidencias de la experimentación con su teoría, una sola discrepancia bastaría para dar al traste con sus predicciones y convertir su teoría en un argumento insostenible.
Como observa Paul Johnson, la de Einstein era una actitud completamente distinta del dogmatismo de Marx, Freud y Adler, que trataron de meter con calzador -sin conseguirlo- la realidad en sus teorías.
El más breve resumen del propio Einstein sobre la Teoría de la Relatividad es la siguiente: “no hay movimiento absoluto”; ¡el movimiento en el universo es curvilíneo!. De pronto pareció al mundo que nada era seguro en el movimiento de las esferas. La conmoción en el ámbito de la ciencia experimental era lógica: varios siglos de creencias científicas se venían abajo. En 1919 Einstein es una figura mundial que gravita más sobre la Humanidad que los estadistas y guerreros.
Lo que Einstein vio con estupor fue que, en 1920, de la idea de la relatividad del espacio y del tiempo -magnitudes físicas- se había concluido, quién sabe por qué misteriosos paralogismos, ¡que no había ningún valor absoluto! ¡que no existían el bien ni el mal! ¡que no había manera de estar ciertos de cosa alguna! Se había confundido la relatividad del movimiento con el relativismo filosófico y ético. La Física con la Metafísica, la Gnoseología y la Ética.
Una sentencia común llegó a ser ésta: Einstein ha demostrado que la verdad no existe; el bien y el mal son una invención de mentes engañadas por la apariencia de los fenómenos.
Nada más lejano a la mente del físico genial. Aturdido, el 9 de septiembre de 1920 escribe a su colega Max Born: “Como el hombre del cuento de hadas que convertía en oro todo lo que tocaba, en mi caso todo se convierte en escándalo periodístico”. Einstein, señala Paul Johnson, no era un judío practicante, pero sí un hombre que reconocía la existencia de un Dios y la existencia de normas absolutas del bien y el mal. Incluso en el ámbito físico le repugnaba el principio de indeterminación de la mecánica cuántica. “Usted -le escribió a Born- cree en un Dios que juega a los dados, y yo creo en la ley y el orden totales en un mundo que existe objetivamente y que, de un modo absurdamente especulativo intento aprehender. Yo creo firmemente, pero abrigo la esperanza de que alguien descubrirá un modo más realista o más bien una base más concreta que la que me ha tocado en suerte hallar”.
EL CEREBRO DE EINSTEIN
Por Horacio Marchand
No tengo ganas de tener un pedazo de su cerebro, pero si un pedazo de su inspiración, de su atrevimiento, de su irreverencia, de su sensibilidad. La persona de Einstein fue más grande que su vida misma. Sus ideas, el hecho de escapar a los nazis, el poder de explicar la ciencia de la bomba atómica, su personalidad, sus grandes descubrimientos y teorías… tengo ganas de conocerlo algún día, si es cierto que allá arriba todos podemos encontrarnos con todos porque el tiempo y el espacio no existen, o porque son, como diría Einstein, relativos.
RECONCILIACIÓN POR LA CIENCIA
Por Stephen Hawking
Einstein hizo la sugerencia de que la gravedad no es una fuerza como las otras, sino que es una consecuencia de que el espacio-tiempo no sea plano, como previamente se había supuesto: el espacio-tiempo está curvado, o "deformado", por la distribución de masa y energía en el presente. Los cuerpos como la Tierra no están forzados a moverse en órbitas curvas por una fuerza llamada gravedad; en vez de esto, ellos siguen la trayectoria más parecida a una línea recta en un espacio curvo, es decir, lo que se conoce como una geodésica. Una geodésica es el camino más corto entre dos puntos cercanos. ...Los rayos de luz también deben seguir geodésicas en el espacio-tiempo. De nuevo, el hecho de que el espacio-tiempo sea curvo significa que la luz ya no parece viajar en líneas rectas en el espacio. Así, la relatividad general predice que la luz debería ser desviada por los campos gravitatorios.
Las predicciones de Einstein sobre desviaciones de la luz no pudieron ser comprobadas inmediatamente, en 1915, a causa de la Primera Guerra Mundial, y no fue posible hacerlo hasta 1919, en que una expedición británica, observando un eclipse desde África oriental, demostró que la luz era verdaderamente desviada por el Sol, justo como la teoría predecía. Esta comprobación de una teoría alemana por científicos británicos fue reconocida como un gran acto de reconciliación entre los dos países después de la guerra.
Rogar Penrose y yo mostramos cómo la teoría de la relatividad general de Einstein implicaba que el universo debía tener un principio y, posiblemente, un final.

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El Universo y el Doctor Einstein
Por Lincoln Barnett

Las matemáticas se escriben para los matemáticos.
Nicolás Copérnico

Esculpidos en los blancos muros de la iglesia Riverside de Nueva York, las imágenes de seiscientos hombres famosos -santos, filósofos, reyes-, inmortalizados en piedra, contemplan el espacio y el tiempo con vacíos ojos imperecederos. Un panel guarda como reliquia a catorce genios de la ciencia, desde Hipócrates que murió alrededor del año 370 a. C., a través de los siglos, hasta Albert Einstein que tenía setenta años de edad en marzo de 1949. Es notable que Einstein sea el único sabio vivo (murió en 1955) de los representados en toda la galería esculpida de muertos ilustres.
Es igualmente notable, que de los miles de personas que acuden semanalmente a rezar a la iglesia protestante más impresionante de Manhattan, probablemente el 99% no podía explicar por qué la imagen de Einstein se encuentra allá. Se halla en ella porque hace una generación, cuando se pensó en las imágenes que tendría la iglesia, el Dr. Harry Emerson Fosdick escribió a un grupo de los principales hombres de ciencia de los Estados Unidos para pedirles la lista de los catorce nombres más ilustres de la historia de la ciencia: Los votos variaron. La mayoría incluía a Arquímedes, Euclides, Galileo y Newton, pero en todas las listas apareció el nombre de Albert Einstein.
Cuando se revele su vasta imagen del cosmos de Einstein, un puente quedará tendido sobre el abismo abierto entre el macrocosmos y el microcosmos -lo muy grande y lo muy pequeño-, y todo el complejo del universo se resolverá en un tejido homogéneo en el que se pueda distinguir la materia de la energía, y todas las formas de movimiento, desde el lento girar de las galaxias hasta el vuelo loco de los electrones, se convertirán simplemente en cambios de la estructura y concentración del campo primordial.
La certeza de que la ciencia pueda explicar cómo pasan las cosas empezó a debilitarse hace más de 20 años. Y actualmente nos preguntamos si el hombre de ciencia estará siquiera en contacto con la "realidad", o puede tener la esperanza de llegar algún día a estarlo.
Como dijo Berkeley, el archienemigo del materialismo: "todo el coro del cielo y todas las cosas de la tierra, en una palabra, todos los cuerpos que forman la poderosa estructura del mundo, no poseen substancia alguna sin nuestra mente... y mientras sean percibidos por mí, o existan en mi mente o en la de cualquier otro espíritu creado, no tienen existencia alguna o bien subsisten en la mente de algún Espíritu Eterno". Einstein llevó esta corriente de pensamiento a sus últimos límites, al demostrar que inclusive el espacio y el tiempo son formas de intuición, que no pueden divorciarse de nuestra conciencia, al igual que los conceptos de color, forma o tamaño. El espacio no tiene realidad objetiva, excepto como un ordenamiento o disposición de los objetos que percibimos en él, y el tiempo no tiene existencia independiente del orden de los acontecimientos mediante los cuales lo medimos... Estas sutilezas filosóficas tienen una importancia enorme para la ciencia moderna. Puesto que, junto con la reducción que los filósofos hacen de la realidad objetiva a un mundo-sombra de percepciones, los científicos se percatan de las alarmantes limitaciones de los sentidos humanos.
El darnos cuenta de que todo nuestro conocimiento del universo no es más que un residuo de impresiones oscurecidas por nuestros sentidos imperfectos, parece convertir a la pregunta por la realidad en algo totalmente desesperanzado: si nada tiene existencia, excepto en la forma de ser percibido, el mundo se disolvería en una anarquía de percepciones individuales. Sin embargo, un orden extraño sigue nuestra percepciones, como si realmente existiese un fundamento de realidad objetiva que nuestros sentidos traducen. A pesar de que ningún hombre puede saber si su sensación de rojo o de la nota do es la misma que la de otro, es posible, sin embargo, obrar suponiendo que todo el mundo ve colores y oye notas más o menos de la misma forma. Berkeley, Descartes y Spinoza atribuyeron a Dios esta armonía funcional de la naturaleza. Los físicos modernos, que prefieren resolver sus problemas sin recurrir a Dios -aunque esto parece ser cada día más difícil-, ponen de relieve que la naturaleza obra misteriosamente según principios matemáticos.
La física cuántica demuele dos pilares de la vieja ciencia, causalidad y determinación, pues el trabajar con estadísticas y probabilidades abandona toda idea de que la naturaleza exhibe un orden inexorable de causa y efecto. Y al admitir los márgenes de incertidumbre abandona la antigua esperanza de que la ciencia, dados el estado presente y la velocidad de todos los cuerpos materiales del universo, pueda predecir la historia del cosmos en todos los tiempo.
Einstein ha mirado no dentro del átomo, sino hacia fuera, hacia las estrellas y más allá aún, y las vastas profundidades del espacio vacío y el tiempo.
E=mc²
E=mc² da la respuesta a muchos de los viejos misterios de la física. Explica por qué las substancias radioactivas, como el radio y el uranio, son capaces de expeler partículas a enormes velocidades, y hacerlo durante millones de años. Explica por qué el Sol y las estrellas pueden radiar luz y calor durante miles de millones de años, ya que nuestro Sol se consumiese según los procesos ordinarios de combustión, la Tierra habría muerto, hace muchísimo tiempo, en helada oscuridad. revela la cantidad de energía que dormita en el núcleo de los átomos, y predice cuantos gramos de uranio deben ser puestos en una bomba para destruir una ciudad. Finalmente, descubre algunas verdades fundamentales acerca de la realidad física. Antes de conocerse la teoría de la relatividad, los científicos se imaginaban el universo como un vaso que contenía dos elementos distintos, materia y energía -la primera inerte, tangible y caracterizada por la propiedad llamada masa, y la segunda activa, invisible y sin masa. pero Einstein demostró que la masa y la energía son equivalentes; la propiedad llamada masa es simplemente energía concentrada. En otras palabras, materia es energía y energía es materia, y la distinción se refiere a un estado transitorio.
LA GRAVITACIÓN
Einstein encontró una respuesta tanto al enigma de la gravitación como al problema del movimiento "absoluto". Demostró que no hay nada único o "absoluto" en el movimiento no uniforme, pues los efectos del movimiento no uniforme, que se suponía que podrían revelar el estado de movimiento de un cuerpo, incluso si era el único que existiera en el espacio, son indistinguibles de los efectos de la gravitación. Por lo tanto, es válida la premisa fundamental de la relatividad; el movimiento, sea uniforme o no, solamente puede ser juzgado con respecto a algún sistema de referencia; el movimiento absoluto no existe.
La espada con la que Einstein decapitó al dragón del movimiento absoluto fue la gravitación. Pero ¿qué es la gravitación? La gravitación de Einstein es algo enteramente distinta de la de Newton. No es una "fuerza". La idea de que los cuerpos materiales pueden "atraerse" entre sí es, según Einstein, una ilusión producida por erróneos conceptos mecánicos de la naturaleza. mientras se crea que el universo es una gran máquina, será natural pensar que sus varios componentes pueden ejercer fuerzas unos sobre otros. Pero, a medida que la ciencia ahonda en la realidad, más claro se ve que el universo no es en nada semejante a una máquina. Así, la ley de gravitación de Einstein no contiene nada sobre fuerzas. describe el comportamiento de los objetos en un campo gravitacional -los planetas, por ejemplo- no en función de atracciones sino en función de las trayectorias que siguen. Para Einstein, la gravitación es simplemente parte de la inercia; el movimiento de las estrellas y los planetas nace de su inherente inercia; y los cursos que siguen están determinados por las propiedades métricas del espacio, o hablando con mayor propiedad, por las propiedades métricas del continuo espacio-tiempo.
Las diferencias entre las ideas de Newton y las de Einstein acerca de la gravitación ha sido a veces ilustrada mediante un niño que juega canicas (a las bolitas) en un terreno baldío de la ciudad. El suelo es muy desigual, lleno de elevaciones y depresiones. Un observador colocado en una ventana situada a diez pisos de altura respecto de la calle, no notaría estas irregularidades del terreno. Al ver que las canicas parecían evitar ciertas secciones del suelo y tendían a moverse hacia otras, podría asumir que una "fuerza" repelía las canicas de ciertos puntos y las atraía hacia otros. Pero un observador que se hallara en el suelo percibiría instantáneamente que la trayectoria de las canicas estaba gobernada por la curvatura del campo. En esta pequeña fábula, Newton es el observador de arriba, que se imagina que una "fuerza" está actuando; Einstein es el observador del suelo, que no tiene razón para suponer tal cosa. las leyes gravitacionales de Einstein, por lo tanto, describen nuevamente las propiedades de campo del continuo espacio-tiempo.

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PREGUNTAS CON RESPUESTA
Nuestra imperfección no es una falla en la obra de Dios,
sino una base de lanzamiento para alcanzar lo infinito.
Mons. Rafael Larraín E.

Alexander Moszkowski, entrevistó a Einstein en 1919.
P- ¿No tiene Newton la reputación de haber sido pío y profundamente religioso?
R- En cada verdadero indagador de la naturaleza hay una especie de [actitud de] reverencia religiosa; porque le resulta imposible imaginar que él sea el primero en haber pensado los extremadamente delicados hilos que conectan sus percepciones. El aspecto del conocimiento que aún no ha sido develado le provoca al investigador un sentimiento parecido a aquel experimentado por un niño que busca [entender] la forma maestra en que los mayores manipulan las cosas.
Murphy pregunta Einstein responde:
P- Si usted dice que el científico se contenta con asegurar la lógica matemática en su construcción mental, sería usted inmediatamente considerado como partidario del idealismo subjetivo defendido por algunos científicos modernos, como Sir Arthur Eddington.
R- Eso sería ridículo.
P- Claro que sería una conclusión injustificada, pero usted ya ha sido muchas veces mencionado en la prensa británica como partidario de la teoría de que el mundo exterior es un derivado de la conciencia.
R- Ningún físico puede creer eso. De ser así no podría ser físico...¿Quién se tomaría el trabajo de contemplar las estrellas si no creyera que existen realmente? En esto estoy completamente de acuerdo con Planck. Nosotros no podemos lógicamente demostrar la existencia del mundo exterior, como tampoco podemos probar lógicamente que yo estoy hablando con Ud. y que me encuentro aquí; pero usted sabe perfectamente que estoy aquí, y ningún idealista subjetivo podrá convencerle de lo contrario.
A otros que en su vida le preguntaron, Einstein les respondió:
P- ¿Cuál es la mejor arma para combatir la bomba atómica?
R- La PAZ.
P- ¿Qué es la relatividad?
R- La relatividad nos enseña la conexión entre las diferentes descripciones de una y la misma realidad. Pon tu mano en el fuego por un minuto y parece una hora. Siéntate con una chica bella por una hora y parece un minuto. Eso es relatividad.
P- ¿Qué armas se emplearían en la tercera guerra mundial?
R- No lo se, pero en la cuarta se usarán palos y piedras.
P- ¿Qué es la ciencia?
R- Es el pensamiento metódico dirigido a encontrar conexiones regulativas entre nuestras experiencias sensuales.
P- ¿Por qué se inclinó por la ciencia?
A pesar de ser el hijo de padres judíos completamente irreligiosos, alcancé una profunda religiosidad que llegó a su fin abruptamente a los doce años. Mediante la lectura de libros científicos me convencí de que muchas de las historias de la Biblia no podían ser verdad. Se perdió, entonces, el paraíso religioso... Más allá estaba este mundo que existe independientemente de los humanos y que se erige ante nosotros como un eterno acertijo parcialmente accesible. El camino a este paraíso no era tan cómodo como el camino al paraíso religioso; pero se ha mostrado confiable y nunca he lamentado haberlo escogido
P- ¿Qué remplazó a su fe religiosa?
R- Soy un hombre profundamente religioso al saber que lo que es impenetrable para nosotros realmente existe y se manifiesta como la más alta sabiduría y la belleza más radiante, y solo cuyas formas más generales son inteligibles a nuestras pobres facultades o este conocimiento es el núcleo del verdadero sentimiento religioso.
P- ¿La ciencia y esta religión están relacionadas?
R- La ciencia sin religión está coja y la religión sin ciencia está ciega.
P- ¿Es la ciencia el propósito de la vida?
R- Si hablamos del propósito de una acción simplemente preguntamos ¿qué tipo de deseo deberíamos satisfacer con la acción?, o ¿qué consecuencias deberíamos prevenir? Sin embargo, todos sentimos que es razonable preguntarnos como conducir nuestras vidas. La respuesta es, en mi opinión, la satisfacción de los deseos y necesidades de todos, a medida que puedan ser alcanzadas, y la armonía y belleza en las relaciones humanas.
P- ¿Cuál es su actitud frente a la vida?
R- Me interroga sobre mi actitud ante la vida. Prefiero dar que recibir, en cualquier circunstancia; no doy importancia a mi persona, ni a la acumulación de riquezas; no me avergüenzo de mis debilidades, ni de mis errores y tomo instintivamente las cosas con humor y equidad. Existen muchas personas como yo y no comprendo en absoluto que se haya hecho de mí una especie de ídolo. Es, sin duda, tan incomprensible como el misterio de una avalancha, donde un solo grano de polvo basta para desencadenarla, y que toma un camino bien determinado.
P- ¿Cómo llegó a su famosa teoría de la relatividad?
R- Imaginando que viajaba por el espacio sentado en un haz de luz.
P- ¿Qué es lo más importante que se puede saber acerca del universo físico?
R- La pregunta básica es si el universo es amistoso. Por supuesto es infinito, misterioso y jamás sabremos todo lo que se puede saber sobre él, pero por fin lo más importante es saber si está de tu parte o está en contra tuya.
P- ¿Qué armas se emplearían en la tercera guerra mundial?
R- No lo se, pero en la cuarta se usarán palos y piedras.
P- Profesor, las preguntas del examen son las mismas que el año anterior.
R- Sí, las preguntas son las mismas, pero las respuestas son distintas.
P- ¿Cuál es su actitud frente a la vida?
R- Prefiero dar que recibir, en cualquier circunstancia; no doy importancia a mi persona, ni a la acumulación de riquezas; no me avergüenzo de mis debilidades, ni de mis errores y tomo instintivamente las cosas con humor y equidad. Existen muchas personas como yo y no comprendo en absoluto que se haya hecho de mí una especie de ídolo. Es, sin duda, tan incomprensible como el misterio de una avalancha, donde un solo grano de polvo basta para desencadenarla, y que toma un camino bien determinado.
P- ¿Qué haría si tuviera un minuto para salvar el mundo?
R- Pensaría 95 segundos y después actuaría. (Captad la ironía de la respuesta ante tal pregunta).

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¿Qué es la teoría de la relatividad?
El Universo es como un pensamiento
en la mente de un matemático.
James Jeans

Albert Einstein el año 1949 escribe el Prólogo del libro titulado "El Universo y el Doctor Einstein" escrito por L. Barnett, allí él nos dice:
Cualquiera que haya tratado alguna vez de exponer un tema científico a un público no especializado sabe lo difícil que es hacerlo. O logra hacerse ininteligible al ocultar la esencia del problema y ofrece al lector aspectos superficiales y alusiones vagas, engañándole, así, al hacer creer que comprende, o bien le da una experta explicación del problema, de tal índole que el lector que no tiene especial preparación es incapaz de comprender la exposición y pierde las ganas de leer.
Si omitimos estas dos clases de literatura de divulgación científica actual, bien poco queda. Pero este pequeño remanente es muy valioso. Tiene mucha importancia el dar oportunidad al público de percatarse, consciente e inteligentemente, de los esfuerzos y resultados de la investigación científica. No basta con que unos cuantos especialistas comprendan, elaboren y apliquen cada resultado. Restringir el acceso al campo del conocimiento a un pequeño grupo mata el espíritu filosófico de la gente y conduce a la pobreza espiritual.
El libro de Lincoln Barnett es una importante contribución a la literatura de divulgación científica. Las principales ideas de la teoría de la relatividad están magníficamente expuestas. Más aún, el estado actual de nuestros conocimientos físicos está perfectamente caracterizado. El autor muestra cómo el aumento de nuestro conocimiento de hechos, junto con la lucha por lograr una concepción teórica unificada, que comprenda todos los datos empíricos, ha conducido a la situación actual, caracterizada -no obstante sus éxitos- por la incertidumbre respecto de la elección de los conceptos teóricos fundamentales.
Qué mejor que leer lo expuesto por el propio Einstein, donde nos simplifica conceptos lógico-abstractos de manera digerible para los muy menos y, con la intención sean por nosotros entendido. Así lo expresa:
La teoría de la relatividad es una teoría de principios. Para entender su naturaleza deben comprenderse en primer lugar los principios sobre los que se basa. Pero ante todo tengo que señalar que es una teoría parecida a un edificio de dos plantas. Pues está compuesta por la teoría de la relatividad restringida y la teoría de la relatividad general.
La teoría de la relatividad restringida, base de la general, contempla todos los fenómenos físicos excepto la gravitación. La teoría de la relatividad general ofrece una ley de gravitación y sus relaciones con las otras fuerzas naturales.
Con el nombre de "principio de relatividad restringida" se entiende pues la aplicación de esta ley a cualquier fenómeno de la naturaleza. Vale decir: toda ley general de la naturaleza que valga aplicada a un sistemas de coordenadas K, tiene que ser válida aplicada a un sistema de coordenadas K1, siempre que esté dotado de un movimiento de traslación uniforme respecto a K.
El segundo principio sobre el que se basa la teoría de la relatividad restringida es el principio de la constancia de la velocidad de la luz en el vacío. O sea: la luz tiene en el vacío una determinada velocidad de propagación, independiente del estado de movimiento de su fuente. La seguridad de este principio se basa en los resultados de la electrodinámica de Maxwell-Lorentz.
Los dos principios tienen sólidos respaldos en la experiencia. Pero no podían unificarse de manera lógica. Su unificación lógica fue conseguida finalmente por la teoría de la relatividad... El resultado más importante de la teoría de la relatividad se refería precisamente a la masa inerte. Demostró que ella no era más que una energía latente. Así, la ley de conservación de la masa perdió su independencia y se fundió con la de conservación de la energía.
La teoría de la relatividad restringida, no era más que el desarrollo sistemático de la electrodinámica de Maxwell-Lorentz. Pero ¿por qué limitar la interdependencia de las leyes físicas al estado de sistemas de coordenadas en movimiento de traslación uniforme? ¿Qué tiene que ver la naturaleza con unos sistemas de coordenadas introducidos por nosotros, y con sus estados de movimiento? Si para describir la naturaleza fuera necesario el uso de sistemas de coordenadas introducidos arbitrariamente por nosotros, la elección de sus estados de movimiento no tendría que estar sometida a limitación alguna. Las leyes tendrían que ser totalmente independientes de esta elección (principio general de la relatividad).
Pero el camino era más difícil de lo que se podía pensar. Había que abandonar nada menos que la geometría euclidiana. Esto significa: las leyes según las que se pueden disponer los cuerpos en el espacio no concuerdan rigurosamente con las leyes de localización que suscribe la geometría euclidiana respecto de los cuerpos. Con ello los conceptos fundamentales de "recta", "plano", etc., perdieron su significado exacto en la física.
Sobre los orígenes de la teoría general de la relatividad
Accedo gustosamente al ruego de escribir algo histórico sobre mi propio trabajo científico. No es que otorgue un gran valor a mi obra. Creo, sin embargo, que escribir acerca del desarrollo histórico del trabajo de otras personas exige una profundización del pensamiento ajeno que resulta mucho más difícil que una explicación personal del pensamiento propio. Se está en una posición favorable que no debe desperdiciarse por modestia.
Cuando en 1905, la teoría restringida de la relatividad estableció equivalencias entre todos los sistemas inerciales para la formulación de las leyes de la naturaleza, se planteaba una pregunta inmediata: ¿no existiría una equivalencia mayor entre los sistemas de coordenadas? Expresado de otra manera: Si al concepto de velocidad sólo puede suscribirse un significado relativo ¿hay que seguir considerando, a pesar de todo, como absoluto el concepto de aceleración?
Desde el punto de vista puramente cinético no se podría poner en duda la relatividad de los movimientos arbitrarios; pero físicamente parecía que se privilegiaba el sistema inercial; tal significado privilegiado hacía aparecer a los otros sistemas de coordenadas en movimiento como entes artificiales.
Es cierto: conocía la interpretación de Mach según la cual la inercia no se opone a una aceleración en sí sino a una aceleración en contra de las masas de los restantes cuerpos que existen en el mundo. Esto me parecía fascinante. Pero no era una base utilizable para una teoría nueva.
Me acerqué por primera vez a la resolución del problema al intentar operar con la ley de gravitación en el marco de la teoría de la relatividad restringida. Como la mayoría de los investigadores de aquella época, intenté determinar una ley de campo para la gravitación, ya que debido a la abolición del concepto de simultaneidad ya no era posible introducir, al menos de manera natural, fuerzas que actuaran inmediatamente a distancia.
Lo más sencillo era conservar el potencial escalar de la gravitación de Laplace, y añadir a la ecuación de Poisson un término dependiente del tiempo, que cumpliera con la teoría de la relatividad restringida. También se tenía que adecuar a la teoría de la relatividad restringida la ley de movimiento de un punto másico en un campo gravitatorio.. En este caso el camino a seguir ya no era tan evidente, pues la masa inerte de un cuerpo podía depender del potencial gravitatorio. Esto incluso era de esperar en base a la ley de inercia de la energía.
Pero estas investigaciones dieron resultados que me hacían desconfiar. Según la mecánica clásica, la aceleración vertical de un cuerpo en un campo gravitatorio vertical, es independiente de la componente horizontal de la velocidad. Con esto está ligado el que la aceleración vertical de un punto másico, de un sistema mecánico, sea independiente de la energía cinética de dicho sistema. En mi teoría, la aceleración vertical en una caída libre no es independiente de la velocidad horizontal. o lo que es lo mismo, dicha aceleración depende de la energía interna del sistema.
Esto no se correspondía con las experiencias antiguas, según las cuales los cuerpos sometidos a un mismo campo gravitatorio adquieren la misma aceleración. Esta ley que también se puede formular como ley de igualdad entre la masa inerte y la masa pesante, sólo me inspiró en su sentido más profundo. Su vigencia me asombraba. Al mismo tiempo creía que en ella estaba la clave para la comprensión de la inercia y la gravitación.
Rechacé el intento expresado antes de manejar el problema de la gravitación en el marco de la teoría de la gravedad restringida, pues no cumplía con los requisitos fundamentales que imponen las características de la gravitación. Intuitivamente, la ley de la igualdad entre la masa inerte y la masa pesante podía formularse así: en un campo gravitatorio homogéneo, los movimientos referidos a un sistema de coordenadas uniformemente acelerado son equivalentes a los movimientos que se realizan en ausencia de un campo gravitatorio. Si esta ley era válida para sucesos arbitrarios (principio de equivalencia) era evidente que el principio de relatividad se tenía que extender a sistemas de coordenadas con aceleración variable entre sí, para llegar a una teoría natural de la gravitación. Estas reflexiones me mantuvieron ocupado desde 1908 hasta 1911, y me llevaron a sacar consecuencias de las que no voy a hablar aquí. Por de pronto sólo era importante el descubrimiento de que únicamente a partir de una extensión del principio relativista se podía llegar a formular una teoría de la gravitación.
Había que establecer una teoría cuyas ecuaciones mantuvieran invariable su forma de someter las coordenadas a transformaciones no lineales. Si esto iba a valer para transformaciones de coordenadas totalmente arbitrarias, o bien sólo para algunas determinadas, no podía saberlo de antemano.
Pronto me di cuenta de que con la interpretación lograda mediante el principio de equivalencia, las transformaciones no lineales perdían su significado físico sencillo. Ya no podía exigirse que las diferencias de coordenadas expresaran el resultado inmediato de una medición realizada con patrones ideales. Tal descubrimiento me ocasionó grandes molestias, pues me constó mucho tiempo descubrir el significado de las coordenadas en la física. La solución al dilema la encontré en 1912, a través de la siguiente reflexión:
Para empezar tenía que encontrar una nueva formulación de la ley de inercia, que en caso de que faltara un "campo gravitatorio al aplicar un sistema inercial", se convirtiera en un sistema de coordenadas, según la formulación de Galileo del principio de inercia. Esta nueva formulación se como sigue: un punto material sobre el que no actúa ninguna fuerza se representa en el espacio tetra-dimensional por una línea recta, esto es, por la línea más corta, o mejor dicho por una línea límite. Esta noción dota al concepto de longitud con una métrica. En la teoría de la relatividad restringida, esta métrica era, tal como la demostró Minkowski, quasi-euclidiana; esto significa que el cuadrado de la "longitud" ds del elemento lineal es una determinada función cuadrática de las derivadas de las coordenadas.
Pero si mediante una transformación no lineal introducimos otras coordenadas, ds2 sigue siendo una función homogénea de las derivadas de las coordenadas, pero los coeficientes de esta función (gmv) ya no son constantes, sino que pasan a ser función de las coordenadas. Matemáticamente esto significa lo siguiente: el espacio físico tetradimensional posee una métrica de Riemann. Las líneas límites, variables con el tiempo, de esta métrica, proporcionan la ley del movimiento de un punto material sobre el que no actúe fuerza alguna, a excepción de la fuerza gravitacional. Los coeficientes (gmv) de esta métrica describen al mismo tiempo el campo gravitatorio respecto al sistema de coordenadas elegidos. Con esto se había encontrado una formulación natural del principio de equivalencia, cuya extensión a un campo gravitatorio significa una hipótesis absolutamente natural.

La solución del dilema expuesto más arriba, es por tanto la que sigue: Sólo al conjunto formado por las derivadas de las coordenadas y la métrica de Riemann agregada, tiene un significado físico. Con esto se había conseguido una base para la teoría de la relatividad general. Pero aún se tenían que resolver dos problemas:
1. ¿Cómo se puede trasladar una ley de campo expresada en términos de la teoría de la relatividad restringida, al caso de una métrica de Riemann?
2. ¿Cuáles son las leyes diferenciales que definen por sí mismas una métrica de Riemann (esto es, gmv)?

Desde 1912 hasta 1814 trabajé junto con mi amigo Marcel Grossmann en la respuesta a estas dos preguntas. Descubrimos que ya existía el método matemático para la solución del primer problema en el cálculo diferencial de Ricci y Levi-Civitá.
Para resolver el segundo problema se tenían que utilizar las ecuaciones diferenciales de segundo orden de las gmv. Pronto nos dimos cuenta que éstas ya habían sido establecidas por Riemann (tensor de curvatura), Dos años antes de publicar la teoría de la relatividad general ya habíamos reflexionado sobre las ecuaciones del campo gravitatorio, pero no pudimos descubrir su utilidad física. Entonces creía que no podían corresponderse con la experiencia. Incluso creía que basándome en una reflexión general podría demostrar que una transformación arbitraria de las coordenadas respecto a una ley invariante de gravitación no sería compatible con el principio de causalidad. Este error me costó dos años de trabajo, hasta que en 1915 descubrí la conexión con los sucesos experimentales de la astronomía, tras volver a hacer uso del tensor de la curvatura de Riemann.
Gracias a los descubrimientos realizados, lo alcanzado en esta teoría parece casi evidente y todo estudiante con inteligencia comprendió la teoría sin dificultad. Pero los largos años de búsqueda en la oscuridad, con sus fases de inseguridad y de cansancio, hasta llegar finalmente a descubrir la verdad, sólo los conoce aquel que los ha vivido.

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CITAS y FRASES célebres de Einstein
Dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender.
La mejor vida no es la más larga, sino la más rica en buenas acciones.
Soy de las que piensan que la ciencia tiene una gran belleza. Un sabio en su
laboratorio no es solamente un teórico. Es también un niño colocado ante los
fenómenos naturales que le impresionan como un cuento de hadas
Marie Curie

1. A los efectos de ser un miembro inmaculado de un rebaño de ovejas, uno debe ser sobre todo, oveja.
2. A veces uno paga más por las cosas que ha recibido gratis.
3. Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor. Después, todo el amor pertenece a los pensamientos.
4. Algo he aprendido en mi larga vida: que toda nuestra ciencia, contrastada con la realidad, es primitiva y pueril; y, sin embargo, es lo más valioso que tenemos.
5. ¿Azar? Jamás creeré que Dios juega a los dados con el mundo. Dios no juega a los dados con el Universo.
6. Bastará una solución de continuidad de dos generaciones tan sólo en la línea de las mentes de primer orden dotadas para la ciencia física para que se hundan todas las construcciones cimentadas sobre esa ciencia.
7. Caracteriza, en mi opinión, a nuestra época la perfección de medios y la confusión de fines.
8. Cientos de veces cada día, constato que mi vida interna y externa está basada en los trabajos de otros.
9. Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos.
10. Cualquier loco inteligente puede agrandar las cosas, hacerlas más grandes y complejas, y más violentas. Solamente se necesita un toque de genialidad – y mucho coraje- para moverse en la dirección opuesta.
11. Cuando me examino a mí mismo y mis formas de pensar llego a la conclusión de que el regalo de la fantasía ha significado más para mí que mi talento para absorber el conocimiento positivo.
12. Cuanto más avanza la evolución espiritual de la humanidad, más verdadero me parece que el camino a la religión genuina, no está en el miedo a la vida, a la muerte, y la fe ciega, sino en mantener un conocimiento racional.
13. Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera.
14. Debemos tener cuidado para no responsabilizar del intelecto a nuestro dios; tiene, por supuesto, músculos de gran alcance, pero ninguna personalidad.
15. Dos cosas me inspiran sobrecogimiento: Los cielos estrellados allí arriba y el universo moral interior.
16. Dios aprieta pero no ahorca.
17. Dios es complicado pero no malicioso.
18. Dios no se preocupa por problemas matemáticos. Integra todo empíricamente.
19. Dios puede ser sutil pero no es malvado.
20. El amor por la fuerza nada vale, la fuerza sin amor es energía gastada en vano.
21. El científico encuentra su recompensa en lo que Henri Poincare llama el placer de la comprensión, y no en las posibilidades de aplicación que cualquier descubrimiento pueda conllevar.
22. El desarrollo mental del individuo y su modo de formar los conceptos depende del lenguaje hasta un nivel muy elevado. En este sentido, pensamiento y lenguaje están unidos entre sí.
23. El hombre encuentra a dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir.
24. El miedo a la muerte es el más injustificado, ya que no hay riesgo de accidente para alguien que está muerto.
25. El misterio eterno del mundo es la comprensión.
26. El misterio es la cosa más bonita que podemos experimentar. Es la fuente de todo arte y ciencia verdaderos.
27. El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad.
28. El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad.
29. El perfeccionamiento ético y moral es una meta más cercana a las tareas del arte que a las de la ciencia.
30. El pensamiento científico es un desarrollo del pensamiento precientífico.
31. El problema del hombre no está en la bomba atómica, sino en su corazón.
32. El progreso tecnológico es como un hacha en manos de un criminal patológico.
33. El propósito de la Educación debe ser entrenar individuos pensantes e independientes, quienes a su vez, deben ver en prestar un servicio a la comunidad su más alta aspiración en la vida.
34. El secreto de la creatividad es saber esconder las fuentes de recursos.
35. El sentido común no es más que un depósito de prejuicios acumulados en la mente antes de los dieciocho años. Cada idea nueva que uno encuentra en los años posteriores debe combatir esta acumulación de conceptos evidentes por sí mismos.
36. El todo de la ciencia no es más que refinar los pensamientos diarios.
37. El verdadero problema está en los corazones y las mentes de los hombres. Es más fácil hacer mutar el plutonio que el espíritu malvado del hombre.
38. El verdadero valor del ser humano está determinado primeramente por la medida y el sentido que lo han hecho liberarse de sí mismo.
39. En el pasado nunca se me hubiera podido ocurrir que el mundo fuera a observar cada uno de mis movimientos. De saberlo me hubiera encerrado más en mi coraza.
40. En el pensamiento científico siempre están presentes elementos de poesía. La ciencia y la música actual exigen de un proceso de pensamiento homogéneo.
41. En la medida en que las leyes de la matemática se refieren a la realidad, no son exactas, y en tanto son exactas, no se refieren a la realidad.
42. En mis teorías sitúo un reloj en cada punto del espacio, pero en la vida real apenas puedo permitirme el lujo de comprarme uno para mi casa.
43. Es asombroso notar cómo surge, a medida que avanza la investigación experimental, un orden sublime de lo que parecía ser un caos. Y esto no puede ser referido al trabajo mental del físico, sino a una cualidad que es inherente al mundo de la percepción. Leibniz expresaba adecuadamente esta cualidad denominándola armonía preestablecida.
44. Es en el limitado número de conceptos y de ecuaciones simples que pueden existir matemáticamente donde descansa la esperanza del físico teórico de decantar lo real en toda su profundidad.
45. Es tu Actitud y NO tu Aptitud la que determina tu Altitud.
46. Es un sentimiento maravilloso el descubrir las características unificadoras de un complejo de fenómenos diversos que parecen totalmente desconectados en la experiencia directa de los sentidos.
47. Esta guerra es una depravación y un crimen salvaje. Preferiría que me descuartizaran antes que participar en cosa tan abominable. (La Primera Guerra Mundial).
48. Estoy absolutamente convencido que ninguna riqueza del mundo puede ayudar a que progrese la humanidad. El mundo necesita paz permanente y buena voluntad perdurable.
49. Gente como nosotros, que cree en la física, sabe distinguir que el pasado, presente y el futuro es solamente una ilusión persistente.
50. Grandes almas siempre se han encontrado con una oposición violenta de mentes mediocres.
51. Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro.
52. Heroísmo por orden, violencia sin sentido, y todo el resto de cosas sin significado que llevan el nombre de patriotismo. Cuán apasionadamente los odio.
53. Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.
54. Juventud, ¿sabes que la tuya no es la primera generación que anhela una vida plena de belleza y libertad?
55. La alegría de ver y comprender es el regalo más maravilloso de la naturaleza. Sólo la vida que se vive para los demás es la que merece la pena.
56. La apreciación de la buena ciencia y la buena música demandan, en parte, procesos mentales similares.
57. La belleza no mira, sólo es mirada.
58. La ciencia es maravillosa si uno no tiene que ganarse la vida con ella.
59. La ciencia es una tentativa en el sentido de lograr que la caótica diversidad de nuestras experiencias sensoriales corresponda a un sistema de pensamiento lógicamente ordenado.
60. La ciencia no es más que un refinamiento del pensamiento cotidiano.
61. La conducta ética de un hombre debe ser basada eventualmente en la simpatía, educación y en los lazos sociales; ninguna base religiosa es necesaria. El hombre estaría de hecho en una manera pobre si él tuviera que ser refrenado por el miedo de castigos y la esperanza de un premio después de la muerte.
62. La debilidad en la actitud se convierte en debilidad de carácter.
63. La educación es lo que queda luego de que uno se olvida todo lo que aprende en la escuela.
64. La energía no se crea, siempre existe, y no se destruye, solamente se transforma por medio del pensamiento o voluntad de quien la maneja.
65. La formulación de un problema, es más importante que su solución.
66. La fuerza de gravedad no es la causante de que las personas caigan enamoradas.
67. La liberación del poder atómico ha cambiado todo excepto nuestra forma de pensar. La solución a este problema yace en el corazón de la humanidad. Si hubiera sabido lo de las bombas atómicas sobre Japón, me habría dedicado a la relojería.
68. La libertad política implica la libertad de expresar la opinión política que uno tenga, oralmente o por escrito, y un respeto tolerante hacia cualquier otra opinión individual.
69. La locura consiste en hacer siempre las mismas cosas y esperar resultados distintos.
70. La mayor parte de las ideas fundamentales de la ciencia son esencialmente sencillas, y por regla general pueden ser expresadas en un lenguaje comprensible para todos.
71. La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un fiel sirviente. Nosotros hemos creado una sociedad que honra al sirviente y se ha olvidado del regalo.
72. La mujer, está donde le corresponde. Millones de años de evolución no se han equivocado, pues la naturaleza tiene la capacidad de corregir sus propios defectos.
73. La naturaleza esconde su secreto porque es sublime, no por astucia.
74. La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices.
75. La paz no puede mantenerse por la fuerza. Solamente puede alcanzarse por medio del entendimiento.
76. La sonata K448 o sonata para Dos Pianos en Re Mayor, es una de las más profundas y maduras de todas las composiciones escritas por Mozart.
77. La teoría es asesinada tarde o temprano por la experiencia.
78. La totalidad de la ciencia no es nada más que un refinamiento del pensamiento cotidiano.
79. La verdadera dificultad, la que ha decepcionado a los sabios de todos los tiempos es esta: cómo hacer de la educación algo lo suficientemente poderoso en la vida para que su influencia resista la presión de las fuerzas psíquicas elementales del individuo.
80. La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.
81. Las generaciones del porvenir apenas creerán que un hombre como Ghandi caminó sobre la tierra en carne y hueso.
82. Las proposiciones matemáticas, en cuanto tienen que ver con la realidad, no son ciertas; y en cuanto que son ciertas, no tienen nada que ver con la realidad.
83. Las tradiciones confesionales sólo puedo considerarlas bajo el punto de vista histórico y psicológico; no tengo ninguna otra relación con ellas.
84. Lo importante es no dejar de hacerse preguntas. La curiosidad tiene su propia razón de ser.
85. Lo más difícil del mundo es entender el impuesto a las ganancias.
86. Lo más incompresible del mundo es que es comprensible.
87. Lo que realmente me interesa es si Dios tenía alguna elección en la creación del mundo.
88. Lo único que interfiere con mi aprendizaje es mi educación.
89. Lo único realmente valioso es la intuición.
90. Los científicos se han convertido en representantes de las tradiciones nacionales más radicales y han perdido el sentido de la comunidad.
91. Los conceptos y principios fundamentales de la ciencia son invenciones libres del espíritu humano.
92. Los problemas insolubles no son más que problemas mal planteados.
93. Mi concepto de Dios está formado por un sentimiento profundo que se vincula con el convencimiento de que una razón se manifiesta en la Naturaleza; según la manera de expresarse normalmente se le podría describir como "fantástico".
94. Mi ideal político es el democrático. Todo el mundo debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado.
95. Mi religión consiste en una admiración humilde del espíritu superior ilimitable que revela él mismo en los detalles ligeros que nosotros podemos percibir con nuestra mente frágil y débil.
96. Mientras somos jóvenes, los pensamientos pertenecen al amor. Después el amor pertenece a los pensamientos.
97. Muchas son las cátedras universitarias, pero escasos los maestros sabios y nobles. Muchas y grandes son las aulas, más no abundan los jóvenes con verdadera sed de verdad y justicia.
98. Muchos de nosotros miramos a los americanos como perseguidores de dólares. Esta es una etiqueta cruel. Incluso si es reiterado inconscientemente por los mismos americanos.
99. No considero hombre científico a todo el que emplea instrumentos y métodos científicos de manera directa o indirecta, por el hecho de haber aprendido a usarlos. Sólo me refiero a aquellos que de verdad poseen una mentalidad científica.
100. No debemos de llenar la cabeza de los jóvenes con formulas complicadas que pueden encontrar en cualquier libro, hay que enseñarles a razonar.
101. No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela.
102. No guardes nunca en la cabeza aquello que te quepa en un bolsillo.
103. No hay cosas sin interés, tan sólo personas incapaces de interesarse. El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados.
104. No intentes ser un hombre de éxito. Intenta ser un hombre de valor.
105. No podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos.
106. No puedo comprender las tradiciones confesionales de otra manera que por el camino de la historia o de la psicología. No tengo otra relación posible con ellas.
107. No se preocupen por las dificultades en matemáticas. Puedo asegurarles que las mías son mayores.
108. No tengo talentos especiales, pero sí soy profundamente curioso.
109. No todo lo que cuenta puede ser contado y no todo lo que puede ser contado cuenta.
110. Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber.
111. Nunca pienso en el futuro. Llega enseguida.
112. Para castigarme por mi desacato a la autoridad, el destino me hizo a mí mismo autoridad.
113. Para nosotros los físicos, la distinción entre pasado, presente y futuro no es más que una ilusión, por muy pertinaz que ésta sea.
114. Parecería que la razón humana debe construir en primer lugar las formas, antes de poderlas comprobar en las cosas. En la obra de Kepler se pone de manifiesto, con gran claridad que el saber no puede surgir de la mera experimentación, sino que sólo de la comparación entre lo ideado y lo observado.
115. Pienso que en la próxima guerra habría que enviar al frente a las mujeres patriotas en lugar de los hombres. Sería algo nuevo en este interminable y desesperante asunto, y además, ¿por qué no dar ocasión a que los sentimientos heroicos del bello sexo se expresen de manera más pintoresca que atacando a miembros indefensos de la población civil?
116. Pocas personas son capaces de expresar con ecuanimidad opiniones que difieren de los prejuicios de su entorno social.
117. Pocos son los que ven con sus propios ojos y sienten con sus propios corazones.
118. Ponga su mano en una estufa caliente por un minuto, y le parecerá como una hora. Siéntese con una muchacha bonita por una hora, y le parecerá un minuto. ¡Eso es relatividad!.
119. ¿Por qué esta magnífica tecnología científica, que ahorra trabajo y nos hace la vida mas fácil, nos aporta tan poca felicidad? La repuesta es está, simplemente: porque aún no hemos aprendido a usarla con tino.
120. ¿Por qué nadie me entiende y gusto a todo el mundo?
121. ¿Qué sabe el pez del agua donde nada toda su vida?
122. Quien crea que su propia vida y la de sus semejantes está privada de significado no es sólo infeliz, sino que apenas es capaz de vivir.
123. Quien no ha cometido nunca un error, nunca ha tratado nada nuevo.
124. Quien se considera a sí mismo como un juez de la verdad y el conocimiento, es destruido por la risa de los dioses.
125. Restringir el acceso al campo del conocimiento a un pequeño grupo mata el espíritu filosófico de la gente y conduce a la pobreza espiritual.
126. Sería posible describir todo científicamente, pero no tendría ningún sentido; carecería de significado el que usted describiera a la sinfonía de Beethoven como una variación de la presión de la onda auditiva.
127. Si A significa un éxito en la vida, entonces A equivale a x más y más z. El trabajo es x; y es juego, y z es mantener la boca cerrada.
128. Si alguien viviese como yo, las novelas románticas no habrían existido nunca.
129. Si anhelamos con seguridad y pasión la seguridad, el bienestar y el libre desarrollo del talento de todos los hombres no hemos de carecer de los medios necesarios para conquistarlos.
130. Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo.
131. Si la gente es buena sólo porque temen al castigo y porque esperan una recompensa, entonces verdaderamente somos un grupo lastimoso.
132. Si los hechos no encajan en la teoría, cambie los hechos.
133. Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses que soy ciudadano del mundo. Pero si no, los franceses dirán que soy alemán, y los alemanes que soy judío.
134. Si no chocamos contra la razón nunca llegaremos a nada. La belleza no mira, sólo es mirada.
135. Si no fuera físico, sería probablemente músico. Pienso a menudo en música. Vivo mi sueño despierto en música. Veo mi vida en términos de la música. Consigo la mayoría de alegrías con la música.
136. Si no puedo dibujarlo, es que no lo entiendo.
137. Si perdemos el sentido del misterio, la vida no es más que una vela apagada.
138. Sí tenemos que dividir nuestro tiempo así, entre nuestra política y nuestras ecuaciones, para mí, las ecuaciones son mucho más importantes que la política, porque la política es algo de preocupación actual solamente. Una ecuación matemática permanece eternamente.
139. Si tu intención es describir la verdad, hazlo con sencillez y la elegancia déjasela al sastre.
140. Si uno estudia con demasiado celo, puede perder los pantalones fácilmente.
141. Solo es posible impedir con seguridad las guerras si los hombres se ponen de acuerdo en establecer un Poder Central al cual se le conferiría la solución de todos los conflictos de intereses.
142. Solo usamos el 10% del cerebro.
143. Soy en verdad un viajero solitario, y los ideales que han iluminado mi camino y han proporcionado una y otra vez nuevo valor para afrontar la vida han sido: la belleza, la bondad y la verdad.
144. Sólo me quedaré en un país en que predominen la libertad política, la tolerancia y la igualdad de todos los
ciudadanos ante la ley. En la actualidad, no existen dichas condiciones en Alemania.

145. Tendremos el destino que nos hayamos merecido.
146. Todo debe hacerse en la forma más sencilla posible, pero no la más fácil.
147. Todo debe simplificarse hasta donde sea posible, pero nada más.
148. Todo el mundo es un genio, hasta que abre la boca.
149. Todos los lugares son semejantes en el universo.
150. Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.
151. ¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.
152. Tuve la fortuna de topar con libros que no eran demasiado puntillosos con el rigor lógico, pero que en cambio hacían resaltar con claridad las ideas principales.
153. Un amigo matemático me decía medio en broma hace poco tiempo: "El matemático sabe, por supuesto, pero no sabe lo que le preguntamos en un momento determinado". Lo mismo ocurre con el físico teórico cuando es cuestionado por el físico experimental.
154. Un estómago vacío no es buen consejero político.
155. Un hombre debe buscar lo que es y no lo que cree que debería ser.
156. Una persona comienza a vivir, cuando puede vivir fuera de sí mismo.
157. Una teoría es tanto más convincente cuanto más simples son sus premisas, cuanto más variadas son las cosas que reúne, cuanto más extenso es el campo de su aplicación.
158. Una teoría puede probarse mediante experimentos; pero no hay ningún camino que conduzca de los experimentos a la teoría.
159. Una teoría racional del campo en relatividad general daría posiblemente la clave de una teoría cuántica completa... Es una modesta esperanza; de ninguna manera una convicción.
160. Una velada en que todos los presentes estén absolutamente de acuerdo es una velada perdida.
161. Una universidad es un lugar donde la universalidad del espíritu humano se manifiesta.
162. Uno de los motivos más fuertes que llevan a los hombres al arte y a la ciencia es el escape de la vida cotidiana con su crudeza dolorosa y la tristeza desesperada, de las trabas de los propios deseos en la cambiante vida de uno. Una naturaleza finamente templada anhela escapar de la vida personal en el mundo de percepción objetiva y pensamiento.
163. Uno tiene que aprenderse todas las cosas en la mente para los exámenes, sea que le gustan o no. Esto tuvo un efecto tan deteriorante en mí que luego que aprobé el último examen, encontré considerar cada problema científico que se me presentaba como detestable durante un año.
164. Vemos la luz del atardecer anaranjada y violeta porque llega demasiado cansada de luchar contra el espacio y el tiempo.
165. Verán, el cable telégrafo, es un tipo de gato muy largo. Uno tira de su cola en New York, y su cabeza maullando aparece en Los Ángeles. ¿Entienden esto? Y la radio trabaja de la misma forma, uno manda señales aquí y las reciben allá. La única diferencia es que no hay gato.
166. Vine a América por la gran, gran libertad de la que oí existía en este país. Cometí un error al elegir América como una tierra de libertad, un error que no puedo compensar en el balance de mi vida.
167. Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida.

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NUEVOS INMORTALES
Por Arturo Aldunate Phillips

Todos debemos abandonar los prejuicios y hasta frecuentar
las diversas iglesias y mezquitas, pues en todos estos lugares de adoración
se menciona el nombre de Dios.
Ya que todos se reúnen a fin de adorar a Dios.
¿Qué diferencia hay?
Beethoven

Desde que fue establecido el Premio Nobel en el año 1901, y hasta 1960, habían obtenido este preciado galardón, en la división de Física, setenta y tres hombres de ciencia. Diecisiete estaban a esa fecha aún vivos. La revista Fortune publicó ese año 1960 el resultado de una curiosa encuesta realizada entre estos diecisiete. Se trataba de saber, a juicio de ellos, cuáles serían los ocho nombres, elegidos entre los setenta y tres Premios Nobel de Física, que pasarían a la inmortalidad.
Desde luego no hay por qué pensar que los que pasarían a la historia y resulten inmortales han de ser sólo ocho. El número fue elegido por Fortune arbitrariamente. Pero vamos a la encuesta misma. Tres de las diecisiete cédulas recibidas indicaban un solo nombre y no los ocho pedidos, y este nombre fue, como es fácil suponerlo: Einstein.
Tal vez para ellos la estatura científica del genio de la relatividad sobresale de tal manera que no quisieron, siquiera, mezclar su nombre con el de los demás. Esto tuvo como consecuencia que se perdieran en el total de la encuesta veintiún votos, con lo cual la lista de inmortales quedó reducida a sólo siete; ellos fueron:



Einstein

los 17 votos

Bohr

14 votos

Rutherford

11 votos

Fermi

11 votos

Heisenberg

10 votos

Planck

9 votos

Dirac

9 votos

Einstein, el gigante, tuvo la audacia de revisar las bases de los planteamientos científicos de su época y afirmó que la Tierra fija y estable es una ilusión del hombre. Ni en ella ni en ninguna otra parte del cosmos existe el reposo absoluto y el movimiento altera las medidas de tiempo y de velocidad; y la forma, la masa y las demás características que la física clásica había considerado como posibles de medir en reposo, no lo son. Sólo la marcha de la luz no es relativa a otras velocidades y permanece fija y constante en cualquier punto del cosmos en que se la encuentre.
Y al aceptar que la velocidad de la luz permanece constante en cualquiera circunstancia y es, por ende, un patrón universal, hay que aceptar de manera implícita que el centímetro y el segundo, medidas de espacio y tiempo, no pueden ser magnitudes constantes y absolutas. La única manera de mantener las relaciones que observamos en el Universo es a través de una variación interrelativa: si el centímetro se acorta, la otra dimensión amarrada a él, el segundo, debe dilatarse. Lo más sorprendente, y tal vez la más revolucionaria afirmación de la teoría de la relatividad, es que la masa, por su sola presencia, condiciona la estructura geométrica del espacio y el ritmo del tiempo.
Y ampliando sus conceptos, llega Einstein a la conservación del conjunto masa-energía y al asombroso descubrimiento: la relación entre la energía y la masa. Esta relación constituye la fórmula mágica que, durante siglos, anduvieron buscando los alquimista: la piedra filosofal.
La ecuación, acaso la más importante jamás escrita por el hombre, es tan simple como trascendental:

E=mc²

en que E representa la energía contenida en un cuerpo de masa m y C, la velocidad de la luz. De aquí se derivan todas las realizaciones que sean capaces de transformar la materia en la energía que constituye su esencia.
Estos postulados cambiaron las bases de la ciencia física y proyectaron tales consecuencias sobre los conocimientos del hombre, que ello explica por qué los diecisiete jueces fueron tan categóricos en el rango dado a Albert Einstein en la lista de inmortales.

*
* *

La Teoría del Campo Unificado
En mi larga vida he aprendido una cosa:
que toda nuestra ciencia comparada con la realidad
es primitiva e infantil, y que, a pesar de todo
es lo más maravilloso que tenemos.
Albert Einstein

Muchos años dedicó Einstein a encontrar la mágica fórmula de la Teoría del Campo Unificado, teoría que él comenzó a analizar en el año 1925 y continuó con ella hasta su muerte en el año 1955. Fueron miles de horas de análisis, ecuaciones, raciocinio, intuición y lógica. En sus últimos años de vida esta búsqueda fue su meta y no pudo dejar al mundo esa aspiración. Es decir, no podía traer del futuro algo que no era adecuado para el presente, algo que los físicos al estudiar los hace señalar:
En 1904, a los veinticinco años de edad Einstein ya postuló que todo lo material, sea cual fuere su composición, puede convertirse en energía pura. A los treinta años se vio a sí mismo cabalgando sobre un rayo de luz; se convirtió en parte del rayo mientras "experimentaba" el sistema que intentaba describir. La experiencia cinestésica condujo a Einstein a conceptualizar la relatividad, y a formular sus especulaciones matemáticas sobre la relación entre materia y la energía, el espacio y el tiempo en una hipótesis que usara un simple conjunto de ecuaciones para describir los campos de todas las cuatro fuerzas: gravedad, electromagnetismo, y las fuerzas fuerte y débil del núcleo atómico. Proporcionaría un recio esqueleto para el cuerpo de la teoría cosmológica explicando, en términos similares a cualquier escala, desde la subatómica a la intergaláctica, todas las interacciones de fuerzas y materia. Partiendo de su teoría de la relatividad general, para describir la gravedad, y de la teoría de Maxwell para el electromagnetismo, Einstein buscó una teoría unificada más amplia, que integrase ambas fuerzas. Postuló que las propiedades del espaciotiempo dependen de las fuerzas gravitatorias, es decir, de la masa; éstas se determinan con rayos de luz, que son campos electromagnéticos, y Einstein creyó que éstos a su vez deberían modificar la curvatura del espaciotiempo y las trató de incorporar en la teoría de la relatividad para obtener lo que se ha llamado: "teoría unificada del campo". Cuando Einstein hacía esto, aún se sabía muy poco de las fuerzas débil y fuerte, fuerzas consideradas hoy tan fundamentales como la gravedad y el electromagnetismo. Einstein creía que la teoría del campo unificado surgiría de la fusión de la mecánica cuántica con la relatividad general. Albert Einstein pasó las últimas tres décadas de su vida en una vana búsqueda de una teoría unificada de la gravedad y el electromagnetismo, las únicas dos fuerzas bien comprendidas por aquel entonces. Pero el primer progreso real hacia la unificación lo efectuaron los científicos que estudiaban las fuerzas que dominan los átomos.
Y que a Lincoln Barnett lo llevó a decir:
Actualmente, los límites exteriores del conocimiento humano están definidos por la relatividad, los límites interiores por la teoría del cuanta. La relatividad ha modelado todos nuestros conceptos de espacio, tiempo, gravitación y las realidades que son demasiado remotas y vastas para ser percibidas. La teoría del cuanta ha modelado nuestros conceptos del átomo, las unidades básicas de materia y energía y las realidades que son demasiado elusivas y pequeñas para ser percibidas. El propósito de la teoría del campo unificado es tender un puente entre ambos, Creyendo en la armonía y uniformidad de la naturaleza, Einstein ha formulado un solo conjunto de leyes físicas para abarcar los fenómenos del átomo y los fenómenos del espacio exterior.
Todavía no se puede predecir qué nuevos e inesperados aspectos de la naturaleza pueda descubrir la teoría del campo unificado y cuántos viejos misterios pueda resolver. De la misma manera que la relatividad reduce la fuerza de gravedad a una propiedad geométrica del continuo espacio-tiempo, la teoría del campo unificado reduce la fuerza electromagnética -la otra gran fuerza universal- a un status equivalente.
La teoría del campo unificado toca la "gran meta de toda la ciencia", la cual como Einstein la definió cierta vez, es "abarcar el máximo número de hecho empíricos, mediante la deducción lógica, con el mínimo posible de hipótesis o axiomas". El filósofo y el místico, así como el científico, han buscado siempre, mediante sus disciplinas de introspección, llegar al conocimiento de la esencia final e inmutable en que se sustenta este mundo ilusorio y cambiante. Así, paradojalmente, lo que el científico y el filósofo llaman el mundo de la apariencia -el mundo de la luz y el calor, de los cielos azules y las hojas verdes, del viento aullante y el agua que murmura, el mundo dibujado por la fisiología de los órganos sensoriales humanos- es el mundo en que el hombre finito se encuentra encarcelado por su naturaleza esencial. Y lo que el científico y filósofos llaman el mundo de la realidad -el cosmos sin color, sin sonido, impalpable, que yace como un témpano más allá del plano de las percepciones humanas- es un esqueleto de estructura compuesto por símbolos.
La dificultad insuperable en que se halla el hombre estriba en que él mismo es parte del mundo que trata de explorar; su cuerpo y su orgulloso cerebro son mosaicos compuestos de las mismas partículas elementales que componen las oscuras y movientes nubes de polvo del espacio interestelar; es, al análisis final, una mera conformación efímera del primordial campo espacio-tiempo. Colocado entre el macrocosmos y el microcosmos encuentra barreras a cada lado, y quizá no le quede sino maravillarse, como hizo San Pablo, mil novecientos años atrás, de que "el mundo fue creado por la palabra de Dios, de manera que lo que se ve fue hecho de cosas que no aparecen".
Y a Pablo Ingrassia a escribir:
La muerte le llegó a Einstein en pleno trabajo, el 18 de abril de 1955 mientras intentaba terminar con el problema de la Teoría del Campo Unificado que tantos años le había llevado, algo que en la actualidad trae más de un dolor de cabeza a los físicos que todavía no han podido dar con él, y es que el siglo XX aún no ha dado otro Einstein que pudiera dar con este complejo problema, reservado a genios de la talla de Arquímedes, Da Vinci, Galileo, Newton, Gauss y Fleming entre otros, y coronando esta lista al mismísimo Einstein.
Sobre la teoría del campo unificado Einstein destacó:
El espacio y el tiempo son formas de intuición que no pueden divorciarse de nuestra conciencia, al igual que los conceptos de color, forma y tamaño. El espacio no tiene realidad objetiva, excepto como un ordenamiento o disposición de los objetos que percibimos en él, y el tiempo no tiene existencia independiente del orden de los acontecimientos mediante los cuales los medimos.
Entre todas esas posibles representaciones del mundo, ¿qué lugar ocupa la imagen del mundo que elabora el físico teórico? En primer lugar, esa imagen exige el nivel más alto posible de precisión y rigor en las descripciones de las relaciones, un rigor que sólo el lenguaje matemático puede brindar.
Estoy seguro de que debemos abandonar la idea de describir la localización completa de las partículas en un modelo teórico. Según mi punto de vista, ésta es la secuela permanente del principio de incertidumbre de Heisenberg. Pero una teoría en el verdadero sentido de la expresión (no meramente sobre la base de una interpretación), sin localización de las partículas en un modelo matemático, es perfectamente concebible. Por ejemplo, para fundamentar el carácter atómico de la electricidad, las ecuaciones de campo tan sólo deben conducir a las siguientes conclusiones: una región del espacio tridimensional, en cuyo contorno la densidad eléctrica desaparece en forma sistemática, siempre contiene una carga eléctrica total cuya dimensión está representada por un número entero. Por lo tanto, en una teoría del continuo las características atómicas se expresarían de una manera satisfactoria a través de leyes integrales, sin determinar la localización de las entidades que constituyen la estructura atómica. No consideraré resuelto el enigma cuántico hasta que una estructura atómica haya sido representada de esa manera.
La teoría de campos, hasta el momento presente, ha fracasado en la esfera molecular. Comúnmente se acepta que el único principio que podría servir de base a la teoría cuántica sería el que representara una traslación de la teoría de campos a un esquema de la estadística cuántica. Nadie está hoy en condiciones de aventurarse a asegurar si tal cosa podrá producirse de una manera satisfactoria.

*
* *

Si tú estás en paz contigo mismo,
al menos hay un lugar pacífico en el mundo.
Mahatma Gandhi

Al llegar Einstein el año 1933 a vivir en Princeton, durante la Navidad de aquel año un grupo de niños canta de noche villancicos por las frías calles y se detienen a cantar frente a la puerta de su casa, al terminar llaman y le dicen que estaban reuniendo dinero para comprar regalos navideños. Él les responde que esperen, se coloca su abrigo, bufanda, saca el inseparable violín del estuche. sale a la calle y se une a los niños a los que, con su violín, acompañó a cantar en inglés:

Noche de paz, noche de amor,
todo duerme en derredor.
Entre sus astros que esparcen
su luz bella anunciando al niñito Jesús.
Brilla la estrella de paz,
brilla la estrella de paz...

Sobre cristianismo y judaísmo señaló:
Si se separa al judaísmo de los profetas, y al cristianismo tal como fue enseñado por Jesús de todos los agregados posteriores, en especial los de los sacerdotes, subsistiría una doctrina capaz de curar a la humanidad de todas su enfermedades sociales.
Toso hombre de buena voluntad debe intentar valerosamente, en su medida y en su ambiente, llevar esta doctrina del hombre perfecto a la práctica. Si lo consigue sin que lo repudien o prohíban sus contemporáneos, tiene derecho a sentirse satisfecho de sí mismo y de su sociedad.

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El plato 113 se encuentra servido
El que no valora la vida no se la merece.
Pensé que estaba aprendiendo a vivir, sólo estaba aprendiendo a morir.
Léeme, oh lector, si en mi encuentras deleite, porque raras veces regresaré de nuevo a este mundo.
Leonardo da Vinci

Einstein supo valorar la Imaginación al señalar:
Soy lo suficientemente artista como para dibujar libremente sobre mi imaginación. La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. La imaginación circunda el mundo.
Despliego las alas de mi imaginación y en pleno vuelo mental siento que:
Un chef pone creatividad e imaginación en sus platos armonizando elementos que la naturaleza le aporta. Estoy complacido de haber dado contenido a estas cuartillas; cual chef tomando elementos aportados por Einstein y algunas opiniones a manera de condimento. Así os he presentado este "plato" 113, título ofrecido con la finalidad que podáis, una y otra vez, degustar la Enseñanza suprafísica del más grande genio que, desde el futuro, nos visitó. Buen provecho y sabed que al degustar este contenido se alimenta, o mejor dicho bio-retroalimenta el subconsciente que queda energizado con el aporte de vuestro mejor pensar. Eso permite correctos programas de pensamientos en la Reprogramación mental y, misteriosamente llegarán al cerebro donde seréis artífices de una sorprendente alquimia cerebral que, plásticamente remodela el cerebro, acercándolo al que en vida tuvo Einstein. Ese, vuestro cerebro más desarrollado, con Actitud Mental Positiva, ante cada Pensamiento Positivo emitido, permitirá una mayor expresión mental que estimula un mejor crecimiento cerebral, al haberse iniciado un círculo virtuoso que nos pone a las puertas del Ascenso de la Humanidad toda.
En este vuelo imaginativo veo a Einstein con su violín en la fría noche navideña cantando por las gélidas calles, con su abrigo, bufanda y tocando el violín, con el que que mágicamente acompaña al conjunto de niños que mucha ayuda económica recibirían para sus regalos. Niños que jamás olvidaron ese instante en sus vidas. Vuela mi Imaginación 2.000 años al pasado y allí alguien, un radiante Ser de Luz del que dimana Amor y Comprensión, enfatiza: SED COMO NIÑOS si queréis entrar en el reino de los cielos... Esa espontánea reacción del genio para una Navidad, en su sencillez, lo hizo ser como niño sin importarle a él el diferente credo religioso de esos niños.
En este desplazamiento espacio-temporal ahora veo a quien, ante mi estrepitoso fracaso para ingresar a Medicina, en mi examen de ingreso en la carrera de Psicología de la Universidad Católica de Chile, me consideró, hace años ya, MUY APTO y, cómo olvidar aquel instante, pues veía al examinador tan parecido a Einstein, se trataba del Director creador de aquel primer curso, el psicólogo judío húngaro Bèla Székely, un destacado sabio hoy orgullo para su Patria. Caminando por los pasillos de la Universidad veo allí, sentado en la Capilla, a mi maestro. Ingreso, me coloco a su lado y cuando sale de su estado de meditación le pregunto: ¿Cómo profesor, usted acá en este exclusivo lugar solo para quienes dicen ser católicos? Me mira de manera especial, con su penetrante y profunda mirada y responde: Dios no está en ningún lugar en especial. Dios está en todas partes y en todas partes uno puede orar. Le pregunto, lleno de admiración: ¿Cómo puedo conocer y encontrar a Dios? Me entregó una iniciática respuesta que con el tiempo comprendí: Iván, primero debes encontrarte a ti mismo, luego a los demás y entonces busca a DIOS. Fue el tiempo el que esa iniciática semilla hizo brotar en mi mente, sin importarle a Él al dármela el que yo no fuera de su Religión: Cada iniciación, a su debido tiempo, es una apertura mental. Él a su vez, ahora lo sé, me traspasó la Energía para poder ir a estudiar lejos de la Patria, a Argentina y no frustrar en esa instancia a mis padres y a quienes allá me recibieron, dado que como alumno fui sobresaliente.
Espero amable lector lo hayas entendido, no memorizado, no intelectualizado, sino entendido mediante tu personal discernimiento. El sólo hecho de leer lo que él como Maestro en vida señaló, pasa a ser un poderoso estímulo retroalimentativo al subconsciente para Pensar Mejor. Pensar Mejor se transforma en el lenguaje de programación de tu personal Reprogramación mental. esa Reprogramación mental te hace Pensar Mejor y cada Positivo Pensamiento emitido salta cuánticamente al cerebro y lo desarrolla, lo que te hace ser el mejor Ingeniero en tu personal Reingeniería cerebral que, cual Gran Alquimista te hace aumentar las células neuroglia cerebrales, entrar en acción más y más neuronas inactivas, crear millones de nuevas dendritas o circuitos neuronales, crear nuevos neurotransmisores selectivos del Buen Pensar, nuevos surcos módulos cerebrales para lo positivo e inducir cambios que acercan, gradualmente, tu cerebro al de Einstein... Haz volar la Imaginación. Despliega las alas que te liberan de las ligaduras de la ilusión de la materia. Activa lo interno y...
Contemplo la suprasensible imagen de Einstein que viene ahora al final y bajo esa contemplación, mientras finalizan los Conciertos para violín de Bach me nace escribir un Mensaje dedicado a los fieles lectores:
Como dirán algunos escogidos o iniciados: ¿Cómo este profano-gentil escribe sobre Einstein? Pues bien, este, a mucha honra profano-gentil con orgullo os dice: Mirad al que hace 2.000 años nos liberó del antiguo pacto con esa traba de la que me siento libre y vosotros no; mirad a la Sagrada Enseñanza que no queréis entender y entended una Gran Verdad: Nadie es superior a otro y ninguno es inferior a otro. Las aparentes diferencias en los pasos por la Tierra tienen su justa razón de ser y el que hoy es un profano-gentil y esto escribe, ayer, en la anterior vida fue del escogido pueblo y venerable. Y los que hoy así lo son ayer fueron profanos y gentiles. Nadie es superior a otro por sangre, raza, credo, posición social, científica, filosófica, política, racial o capacidad intelectual. Y eso claramente en su sencillez Einstein lo destacó al rechazar honores elevados, parafernalia barata y no entender el culto y mito que en vida de él ya se hacía y, lo llevó a aislarse para no transar sus principios y conservar su vida interior no contaminada, ello lo hizo decir:
Nunca pertenecí del todo al Estado, a la Patria, al círculo de amigos ni aún a la familia más cercana: si siempre fui algo extraño a esos círculos es porque la necesidad de soledad ha ido creciendo con los años.
Soy en verdad un auténtico viajero solitario, y los ideales que han iluminado mi camino y han proporcionado una y otra vez nuevo valor para afrontar la vida han sido: la belleza, la bondad y la verdad.
Vine, carente de títulos, solitario y sin grupal apoyo, a exponer a mi manera e imperfectamente, la Igualdad, la Individualidad y la Libertad entre TODOS los humanos, enfatizando la Esperanza de un Mañana Mejor, y me tocó hacerlo en un mundo que en 1949 se nos profetizó para recibir el Tercer Milenio como:
Una de las principales características de la insania mental que precede al advenimiento es la pérdida de la proporción psicológica de las personas ante la realidad de la vida: Las cosas más chocantes, los actos más crueles y las injusticias más clamorosas serán practicadas como actos sensatos, válidos y justos... Bajo la dulce hipnosis de los sentidos esas personas se considerarán sensatas, incorruptibles y magnánimas cuando ya estarán desviadas, y tornándose deshonestas y crueles.
Miro las noticias nacionales e internacionales y lo entiendo. Sin embargo, os manifiesto que esa misma energía que nos lleva al caos, la podemos revertir hacia el ANTICAOS con la superior fuerza del BUEN PENSAR que cada uno en su Igualdad y Libertad puede ejercer...
Repetita Iuvant (las repeticiones son útiles): Esta basura mental que nos caracteriza con una media diaria de 70% de emisión de pensamientos basura, se ve reflejada en lo que pasa en el mundo y queda en la Noosfera nublando nuestro entendimiento. Esta insania mundial es agobiante para el que logra contemplarla y no cae en el bloqueo mental que al hombre masa le impide conocer la peligrosa realidad que vive. Lo que sucede tiene una justa razón de ser propia de la masiva eliminación de partículas mentales densas que dan lugar a su contraparte sutil positiva, lo que libera una transitoria energía negativa en un lapso de tiempo variable. A su vez cada uno, además del cambio en crecimiento y desarrollo cerebral, en lo físico y en cada célula del organismo asiste al milagro de la sustitución de genes primitivos que "misteriosamente" son reemplazados por genes divinos en nosotros gracias a la alquimia de la fuerza mental positiva que entra en actividad. (Sugiero ver Cosmogénesis). Lo cual a su vez libera energía física residual negativa transitoria en un proceso previo necesario al transmutativo CAMBIO o Ascenso de la Humanidad toda que vivimos. La mágica fórmula inicial de Einstein E=mc² me permite racionalizar mejor lo que os he expuesto y además siento como Verdad:
Cada ser humano es un alma encarnada y como alma somos iguales, unos más jóvenes que otros y nada más. A su vez cada alma proviene de un espíritu y como espíritus somos iguales, unos más jóvenes que otros y nada más. Cada diferencia en la vida fue la propia alma la que así la programó con la finalidad de manifestar atributos que le permiten crecer y superar las lecciones de vida del plano de la Tierra, para capacitarse a ser Regentes en otros mundos, una vez liberados del ciclo de encarnaciones en la forma física.
Desde niño admiro a Leonardo da Vinci y Einstein, admirar no es endiosar, admirarlos no es sentirlos de una cofradía superior; admirarlos es saber que hay seres humanos venidos en misión desde el futuro a dejarnos semillas que facilitan nuestro Evolucionar. Admirarlos con respeto es saber que algún día uno estará en un nivel de Evolución similar.
Muchas sorpresas habrá al momento del Cambio. Durante el período de la transmutación transformativa humana hacia el nivel Suprahumano mediante la Energía dimanada del Enviado, los primeros no serán esos cófrades soberbios que se sienten superiores, sino aquellos humildes que tanto ayudan a los demás...



Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
7 de septiembre de 2003
http://www.isp2002.co.cl/index.htm
isp1001@vtr.net
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